Aunque la tuberculosis es una enfermedad infecciosa curable, dista mucho de estar erradicada. En la actualidad se considera que al menos un tercio de la población mundial está infectada por el bacilo de la tuberculosis y que cada año continúan apareciendo cerca de 10 millones de nuevos casos de esta enfermedad.
El Dr. Jorge Rodríguez De Marco, director del Departamento de Tuberculosis del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis de la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa y Enfermedades Prevalentes se refirió a la situación actual de nuestro país.
En el 2005 se cumplen 25 años de la implantación en el país del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis. Hasta 1980, las acciones de la lucha contra la tuberculosis no estaban coordinadas ni existían normas nacionales de diagnóstico y tratamiento. En el citado año se unificaron las acciones relativas al control de la enfermedad y se le encomendaron a la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa (CHLA).
En 1980 la tuberculosis en nuestro país producía cerca de 2000 casos al año (tasa de 65 casos por 100.000 habitantes). Una vez implantado el programa se redujo marcadamente la incidencia. Ocho años después el número de casos se había reducido a la mitad. Sin embargo, paralelamente, se fue instalando en los distintos sectores de la sociedad, incluido el sector vinculado a la salud, la sensación de que la tuberculosis ya no representaba un problema sanitario.
La realidad ha mostrado otro panorama. Desde mediados de la década del 90, los casos de tuberculosis no presentaron cambios sustanciales y es así que, dentro de un rango estrecho, se registra anualmente un promedio de 650 casos (tasa 20 por 100.000 habitantes). No obstante en el año 2004 la cifra alcanzó a 729 casos. ¿Estamos ante un ascenso persistente de la incidencia en los próximos años?
Causas. ¿Por qué se detuvo aquel descenso tan auspicioso de la década del ochenta? Las causas son varias, pero tal vez sea importante recordar que la tuberculosis es uno de los indicadores más sensibles para detectar situaciones socio-económico-culturales problemáticas en una comunidad, afirmó el Dr. Rodríguez De Marco.
La tuberculosis se transmite al inhalar las gotitas conteniendo la bacteria que quedan suspendidas en el aire cuando un enfermo tose. Cuanto menos ventilado esté el ambiente y si hay hacinamiento mayor será el riesgo de contraer la enfermedad. A su vez el hecho de inhalar las gotitas no necesariamente implica que la persona vaya a enfermar. Muchos se infectan, es decir que el bacilo queda en el organismo, "quiescente", sin actuar, a la espera que bajen las defensas del individuo y entonces surja la enfermedad. La mala alimentación, el hacinamiento y las enfermedades que bajan las defensas favorecen la aparición de esta enfermedad.
Pobreza. El análisis de los factores de riesgo para adquirir tuberculosis en el año 2004, muestra que la condición más prevalente es la situación socioeconómico deficitaria: un alto porcentaje presentaron desnutrición clínicamente evidente, otros situación de calle, desocupación, etc.
VIH-SIDA. Como ha ocurrido en muchos países, la infección por VIH ha traído aparejado un aumento en el número de casos, promedialmente en el período 1994-2004 10% de los casos de tuberculosis son a su vez personas con VIH-SIDA
CArceles. La superpoblación de los establecimientos de reclusión sumada a condiciones deficitarias, crean el escenario más propicio para la transmisión de la infección. Al respecto las cifras son alarmantes, se registran tasas de 600 casos de tuberculosis por 100.000 habitantes, es decir un índice treinta veces superior a la población general.
DiagnOstico TardIo. Por último, pero no menos importante, el desconocimiento de la verdadera magnitud y características de la enfermedad por parte de la población e incluso por los integrantes del equipo de salud, ha producido un retardo en el diagnóstico de la enfermedad lo cual da más tiempo para que los enfermos contagien. A su vez, el diagnóstico en etapas avanzadas favorece la cura con secuelas, a veces invalidantes, e incluso la muerte. La tuberculosis es una afección totalmente curable cuando se reconoce en etapas iniciales de su evolución. Por lo tanto, la identificación de personas con tos y expectoración por más de dos semanas es imprescindible para realizar un diagnóstico precoz, oportuno de la enfermedad.