Atchu, el hombre bíblico, está en paz

—¿Sabe que me encontré con el senador y ex ministro Alejandro Atchugarry "laburando y laburando"?

—El hombre de aspecto bíblico, con su barba, su flacura y el infaltable "pucho" en sus labios, pasa horas con asuntos y asuntos y atendiendo gente en su despacho del Senado.

—¿Pese al "golpe bajo" que recibió de sus "íntimos"?

—Es verdad, don Atchu trabaja y trabaja a tiempo completo para terminar la legislatura con el mayor número de proyectos aprobados.

—Es incansable, pero que "mal le pagaron" sus esfuerzos y " genialidades".

—¡Ni lo diga!, al hombre que dejó la más o menos tranquila banca de senador para "poner el pecho" desde el Ministerio de Economía a la peor crisis económica de la historia que atravesó el Uruguay, "le golpearon la puerta en sus narices".

—Bien decía Iglesias dolorido y molesto sobre don Alejandro: "Atchugarry no se fue de la 15, fue la 15 que se fue de Atchugarry".

—Pues le cuento que es el primero que llega al Palacio Legislativo a su despacho y cuando "las velas arden" todavía esta por allí inclinado sobre papeles y papeles.

—¿Y qué hará ahora que lo dejaron al garete de la vida política?

—Mire, sé que el pensamiento de don Atchu era que valía todo sacrificio para salvar el Uruguay cuando navegaba en embravecidas aguas, en un mundo donde se oían protestas y se veía reclamar a ahorristas desesperados, con un país al borde de la quiebra total.

—¡Y es un triunfador! ¡Qué mejor que luego de ser el centro de atención de un pueblo desesperado, caminar hoy por la calle como cualquier ciudadano y recibir palmadas de felicitación en la espalda o aplausos o apretones de mano de desconocidos!

—En cambio otros reciben silbidos y gritos...

—Pero me animo a decirle que si "el Atchu" fuera hoy candidato en la fórmula presidencial, ¡otro gallo cantaría para los colorados!

—Le diría que no es sólo colorado, es un uruguayo de todos.

—¿Y qué va hacer en el futuro?

—Pues lo radiaron, así que cargo público no ocupará, le ofrecen integrar la lista para el Comité Ejecutivo colorado, todo honorífico.

—Pienso que es demasiado valioso para que quede desaprovechado, gane quien gane en octubre o noviembre.

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