Dr. Eduardo Casanova. Médico Internista de UCM
Por su frecuencia, el proceso inflamatorio de las articulaciones o artritis motivó el desarrollo de una especialidad médica dedicada a su estudio y tratamiento, la Reumatología. Bajo el nombre de "reuma" se agrupa un gran número de enfermedades que afectan las articulaciones de modo no traumático. Las lesiones articulares por traumatismos son competencia de una especialidad no médica sino quirúrgica que es la traumatología.
Como su propio nombre lo indica, las articulaciones son formaciones anatómicas cuya función consiste en posibilitar el movimiento por la unión o articulación de dos huesos, permitiendo el desplazamiento de las zonas enfrentadas. Esta función se complementa con la de "amortiguación", que consiste en la absorción de los excesos de presión transmitidos a las superficies en contacto.
ESGUINCES. Los llamados esguinces son las lesiones producidas a nivel de los ligamentos, que pueden consistir en una distensión (esguince benigno) o en una ruptura (esguince maligno).
Tanto en uno como otro caso, por liberación de sustancias químicas de los tejidos injuriados (quimiotaxinas), se produce un importante proceso inflamatorio con calor, rubor, tumor y dolor local, con dificultad motora más o menos grave. El tumor o tumefacción lo produce el edema que deforma la anatomía en grado variable y distiende los tejidos causando dolor. El rubor y calor local lo da la intensa vasodilatación producida por los mediadores químicos liberados.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son útiles para tratarlas, junto al hielo en aplicaciones reiteradas de 10 a 15 minutos. El reposo también es fundamental para aliviar el dolor. A veces es necesario fijar la articulación para impedir su movimiento. La inmovilización se consigue mediante férulas inflables, vendas o cabestrillos, pero cuando el esguince es grave puede requerir yeso.
LUXACIONES. Consisten en la pérdida de las referencias anatómicas entre las dos superficies óseas articuladas. Son frecuentes a nivel del hombro y del tobillo. Es lo que el paciente percibe (sobre todo cuando se repiten) como si se saliera el hueso de su posición. La distensión ligamentosa y de la cápsula sinovial puede contribuir a la luxación ante traumatismos mínimos, o ante esfuerzos no excesivos a los que se somete la articulación. La luxación produce dolor e impotencia funcional hasta que el traumatólogo realiza las maniobras oportunas para reducirla.
REUMA. Bajo el nombre de "reuma" se agrupan procesos patológicos articulares que no reconocen causas traumáticas-mecánicas. Varias de sus etiologías involucran trastornos sistémicos que afectan a otros sectores del organismo, por lo cual la Reumatología se considera una especialidad médica en estrecha unión con la Medicina Interna.
La Reumatología estudia las artropatías que pueden agruparse como artritis o como artrosis. Las artralgias son simples dolores articulares (de causa variable e inespecífica), diferentes de las artritis, que tienen además un componente inflamatorio de tumefacción, calor y enrojecimiento local, con impotencia funcional.
Las artrosis cursan con dolor e impotencia funcional (sin rubor ni calor ni edema), y con una evolución prolongada que empeora con el tiempo.
Las artrosis suelen tener una causa de tipo "degenerativo" por desgaste de las estructuras articulares, sometidas a un esfuerzo excesivo y continuado por un largo tiempo; o son secuelas de procesos agudos previos reiterados. Un ejemplo del primer tipo se veía en "el hombro del carpintero" producido por prolongado uso del cepillo. También se ve en la columna vertebral de quienes trabajan levantando pesos importantes, y en los obesos por el sobrepeso al que someten en forma crónica a su columna (espóndilo artrosis) y a sus rodillas (gonartrosis).
Las artritis en cambio, reconocen una causa de tipo inflamatorio y agudo. Si bien existen artritis crónicas (como la poliartritis), la cronicidad se ve por repetición en el tiempo de episodios agudos a modo de empujes, y no como un proceso continuamente progresivo como ocurre en las artrosis.
Algunas de las artritis, como las artritis gotosas, se producen como manifestación de un trastorno metabólico del ácido úrico.
La poliatritis crónica o poliartritis reumatoidea son causadas por un mecanismo inmunitario que con frecuencia involucra otros órganos.
Algunas mesenquimopatías (o colagenopatías) producen inflamación del tejido conjuntivo por mecanismo autoinmunitario, como la artritis lúpica (enfermedad lupus eritematoso) que es una de las enfermedades inflamatorias de tipo auto - inmunitario del tejido conjuntivo.
También la infección por la bacteria estreptococo betahemolítico, a partir por ejemplo de una faringitis, puede causar la fiebre reumática por mecanismo inmunoalérgico. Esta enfermedad consiste en un doloroso proceso inflamatorio de las articulaciones, que asocia una lesión mucho más grave de las válvulas cardíacas.
Qué es y cómo se trata
La enfermedad que fue descrita como poliartritis crónica (PAC) por el médico uruguayo Dr. Herrera Ramos, se reconoció también como poliartritis reumatoidea (PAR), y se trata de una de las afecciones de efecto más grave a nivel de las articulaciones, al punto que también se la reconoce como "reumatismo deformante".
Se caracteriza clínicamente por una evolución crónica con empujes agudos, que agravan progresivamente la invalidez por las secuelas que deforman las articulaciones. Se diferencia de otras artritis como la fiebre reumática.
Es preciso distinguir el episodio agudo de distintas artritis agudas porque tienen un tratamiento diferente. Es útil para el diagnóstico clínico el que afecten grandes o pequeñas articulaciones, y en forma simétrica o asimétrica.
La PAC afecta pequeñas articulaciones con carácter simétrico por ejemplo, en los dedos de las manos, tobillos o codos.
Una de sus características es el inicio matutino con sensación de "rigidez" en las articulaciones, que luego a lo largo del día mejora. Luego del episodio agudo dejan secuelas por pérdida del eje normal de la articulación. En la mano se ve la desviación cubital o los "dedos en tenedor". Se tratan con corticoides y sales de oro. Pueden requerir citostáticos como ciclofosfamida. Su diagnóstico y tratamiento requiere un estricto control médico.
Las artritis de la fiebre reumática, por el contrario, afecta grandes articulaciones y en forma asimétrica puede afectar, por ejemplo, rodillas, hombros o caderas. Luego del empuje curan sin secuelas articulares, pero su mayor riesgo son las complicaciones cardíacas. Se tratan con aspirina en altas dosis.
La artritis gotosa es característica, localizada en el dedo gordo del pie (podagra) con intensísimo dolor que impide caminar y mejora con una droga específica que es la colchicina: no mejora con otras sustancias, como tampoco mejoran otras artritis con colchicina. Se detecta nivel elevado de ácido úrico en la sangre. Requieren control médico del metabolismo del ácido úrico.
Las artritis de las colagenopatías como el lupus, son graves, no tanto por la artritis (como manifestación) sino por la magnitud de las lesiones en otras vísceras. Requieren un estudio y control minucioso. Su naturaleza inmunitaria como la PAC requiere medicación con esteroides y citostáticos.
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