GUSTAVO TRINIDAD
Nueve personas fueron detenidas ayer en la Feria de Tristán Narvaja por arrebatos, hurtos, robos dentro de vehículos y juego de "La mosqueta".
Tres de ellos formaban parte de una banda de cinco delincuentes que habían cometido varios arrebatos en la feria y fueron capturados sobre las 15 horas luego de una espectacular persecución a pie en la que intervinieron efectivos de la seccionales 3a., 4a., 6a, y de la Dirección de Investigaciones. Varios de ellos tienen antecedentes penales y están a disposición de la Justicia.
En la mañana ya habían sido perseguidos por efectivos de la Seccional 3a. pero en la oportunidad los arrebatadores alcanzaron a fugarse entre la gente. La semana pasada cinco hombres fueron remitidos por arrebatos y hurtos.
Por otra parte las ferias vecinales son cada vez más un verdadero cambalache en la oferta de objetos robados. También son uno de los objetivos en el que el accionar policial viene poniendo énfasis.
Desde radios de autos robadas a pastillas anticonceptivas, desde cables de cobre a CDs y discos truchos, desde motos a decodificadores para ver el mundial sin necesidad de estar abonado a un canal cable que lo transmita.
Efectivos uniformados y de particular trabajan en ellas no sólo en forma preventiva o de represión directa del delito sino también tratando de ubicar reducidores y objetos robados.
Los operativos están dando resultados en tanto semana a semana se detienen media docena de arrebatadores sólo en la feria de Tristán Narvaja.
También se dio captura a varios reducidores de cables robados, pequeñas organizaciones dedicadas a la venta de medicamentos hurtados generalmente a Salud Pública, la incautación de discos y películas "truchas", así como el recupero de autopartes y motos hurtadas.
Incluso estos operativos llevaron al procesamiento de dos funcionarios del cementerio de La Teja que hurtaban dientes de oro a los muertos que luego eran vendidos en la feria.
Una de las trabas que tienen los policías es que aunque tengan la certeza de que están frente a un objeto robado, como puede ser una radio de auto, no es práctico requisarla si no tienen una denuncia concreta sobre el objeto de marras, ya que no hay forma de comprobar que es hurtada.
Fuentes policiales consultadas por El País indicaron que el crecimiento constante que se verifica en todas las ferias vecinales de Montevideo trajo aparejado el incremento de delitos. En lo que refiere a Tristán Narvaja todos los domingos efectivos de la Seccional 3a. con apoyo de otras seccionales, de la Sección Compra Venta de Hurtos y Rapiñas y de la División Automotores efectúan operativos con distintos objetivos.
Varios comerciantes y concurrentes consultados por El País coincidieron en el crecimiento de los arrebatos y hurtos de todo tipo.
VIGILANCIA. "Nosotros disponemos un equipo de entre diez y doce policías pero hay apoyo de otras seccionales cercanas. La mayoría de los efectivos patrullan a pie pero en los límites de la feria hay apostados policías en moto para dar apoyo ante posibles persecuciones", indicaron a El País fuentes de la Seccional 3a.
La cantidad se gente que se agrupa entre las 11 y las 14 horas, horas de concurrencia pico, coinciden con la ocurrencia de la mayoría de los arrebatos y hurtos. Es que los delincuentes actúan mediante descuido y aprovechan la muchedumbre para confundirse rápidamente entre la gente.
Se trata de arrebatadores que actúan a pie y muchas veces en grupo, indicaron las fuentes.
El "trabajo" en equipo permite que algunos delincuentes rodeen a la víctima elegida y otro realice el arrebato. Estos delincuentes luego permiten, abriéndose paso, que el arrebatador huya del lugar por una especie de túnel humano.
Otro tema que preocupa a la policía son los puestos del juego de "La mosqueta".
"Esta actividad ahora sólo está estipulada como falta y ellos lo saben. El juego les puede redituar unos $ 8.000 en una mañana y pagan una multa de $ 2.000 y quedan libres, por lo que esta actividad se duplicó en los últimos tiempos", expresaron las fuentes. Otro tema es que alrededor de estos puestos hay gente que figura como falsos apostadores y también hacen tarea de vigilancia "marcando" a gente que lleva una suma importante de dinero. Al momento los operativos policiales están paliando un sensible crecimiento de los delitos en las ferias.
"Veo arrebatos todos los domingos"
"Acá veo arrebatos todos los domingos. Hace un rato uno le metió la mano en el bolsillo a un tipo que miraba la mercadería. El hombre empezó a insultarlo a los gritos y desaparecieron. Pero es cosa de todos los domingos", expresó Angel, que tiene un puesto de ropa en Tristán Narvaja y Paysandú.
"La feria siempre fue brava porque viene mucha gente y eso atrae a los chorros que siempre encuentran alguien descuidado, pero últimamente parece que hay más hurtos", opinó Daniel, al frente de un puesto de antigüedades.
"Policías se ven, andan a pie pero la feria está muy expandida, para tener un policía cada dos cuadras abría que triplicar la cantidad de policías", expresó Daniel que viene a la feria hace diez años.
El comerciante resaltó que Tristán Narvaja no es excepción. " En La Teja, el Cerro, Piedras Blancas, en cualquier feria incluso de Pocitos hay este tipo de delitos. Lo sé porque trabajo todos los días haciendo feria", indicó Daniel.
Sin Control
La feria de Tristán Narvaja está creciendo sin control de la Intendencia de Montevideo. Fuentes de la comuna capitalina dijeron a El País que sólo se están efectuando controles a los puestos que están sobre la avenida 18 de Julio y a los puestos de verduras. La Intendencia espera trazar un plan para instrumentar una nueva regularización de los puestos pero no hay fecha aún para el mismo.