Buenos Aires.- El Gobierno argentino aseguró hoy que el problema energético que atraviesa el país "está encaminado", tras los acuerdos con Bolivia, Venezuela y Brasil para la provisión de gas, combustible y electricidad.
El jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, ratificó que no se aumentarán las tarifas de gas, aunque no excluyó posibles faltas durante este invierno.
La crisis energética que sufre el país, derivada de la escasez de gas, ha obligado al gobierno a restringir las exportaciones de este combustible a Chile y de energía a Uruguay.
Las autoridades argentinas, que han atribuido este problema a que las petroleras no invierten en la explotación de gas desde 1998, han resuelto comprar unos cuatro millones de metros cúbicos de gas a Bolivia.
El Gobierno también decidió importar combustibles desde Venezuela a cambio de ganado y alimentos y alcanzó un acuerdo con Brasil para el suministro de electricidad.
"El gobierno nacional está trabajando para que el problema energético se pueda resolver y Argentina no sufra mermas en sus necesidades", enfatizó Fernández.
Mientras tanto, una delegación de parlamentarios chilenos, encabezada por el presidente de la Cámara de Diputados, Pablo Lorenzini (Demócrata Cristiano), llega mañana, domingo, a Buenos Aires, para analizar con sus pares argentinos, los problemas desencadenados debido a las restricciones a las exportaciones de gas a Chile.
Junto a Lorenzini, viajan los vicepresidentes de la Cámara Baja, Antonio Leal y Patricio Hales y los diputados Francisco Encina y Carlos Vilches.
El próximo lunes se reunirán con los miembros de la Comisión de Energía y Combustibles del Congreso argentino, y con el presidente de la Cámara Baja, Eduardo Camaño.
"Hay que entender que el gas está faltando porque en Argentina desde 1998 nadie busca gas porque las empresas tuvieron la decisión de no invertir debido a que la economía era recesiva y la cantidad demandada no era tanta", sostuvo el jefe de Gabinete argentino.
Con el objetivo de paliar esta situación, el gobierno argentino aseguró días atrás que el sector privado invertirá más de 1.000 millones de dólares en obras de infraestructura diseñadas por el Estado y destinadas a la mejora en el transporte de energía.
Por su parte, el ministro argentino de Planificación, Julio De Vido, indicó que el Gobierno espera para este año "unos 2.000 millones de dólares en inversiones privadas" y señaló que "más de la mitad de esas inversiones serán destinadas al sector energético". EFE