Buenos Aires.- El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, pidió hoy perdón en nombre del Estado por el silencio ante las atrocidades cometidas durante la última dictadura, en un acto sin precedentes en dos décadas de democracia en el país y el día en que se conmemora el vigésimo octavo aniversario del golpe militar.
La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el mayor centro clandestino de detención y torturas, fue el escenario elegido para recordar el nefasto 24 de marzo de 1976, día en que se inauguró una de las etapas más cruentas de la historia política argentina.
Miles de personas, entre las que se encontraban sobrevivientes del centro de torturas, escucharon cómo Kirchner anunció la cesión del predio de 19 hectáreas que ocupa la ESMA en la zona norte de Buenos Aires a organizaciones de derechos humanos para erigir un Museo de la Memoria en ese lugar.
El primer mandatario brindó su discurso en medio de un denso clima de rumores que señalaban que diversos oficiales superiores del Ejército habían pedido su pase a retiro descontentos con esta ceremonia.
"Perdón en nombre del Estado"
"Como presidente de Argentina, vengo a pedir perdón en nombre del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades", dijo el mandatario durante el acto, visiblemente emocionado.
Anteriormente, el presidente Kirchner encabezó el acto en el que se descolgaron las fotos enmarcadas de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone.
"El retiro de los cuadros marca un claro posicionamiento que tiene el país todo de terminar con esa etapa lamentable" de la Argentina y exhortó a los integrantes del Ejército a que "las armas nunca más puedan ser direccionadas hacia el pueblo argentino", dijo.
El encargado de retirar los retratos fue el titular del Ejército, Roberto Bendini.
En la mañana, Kirchner se reunió con Bendini para tratar el malestar que en la fuerza habría ocasionado el gesto de Kirchner, aunque se trató de minimizar este hecho al señalarse que se trató de una reunión de mandos que se llevan a cabo periodicamente.
Fuentes de la fuerza desmintieron que en el Patio de Honor de este establecimiento haya habido óleos de los ex represores, que según versiones de los últimos días fueron robados y que en lugar de esos cuadros se colocarían las fotos enmarcadas. "Siempre estas fotos estuvieron aquí", dijeron.
Kirchner, quien dijo ser integrante de "una generación diezmada por la dictadura y castigada con dolorosas ausencias", aseguró que no lo mueve en su gestión "ni el rencor ni el odio, sino la justicia y la lucha contra la impunidad".
"Los responsables del hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un sólo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino", subrayó.
El "Museo de la Memoria" exhibirá testimonios, documentos y objetos que permitirán comprender la reciente y traumática historia argentina y apreciar la lucha de las organizaciones de derechos humanos por hacer conocer la verdad y lograr justicia.
La ESMA, el mayor símbolo del terrorismo de Estado en Argentina, fue escenario de horrendas torturas, asesinatos, partos de detenidas cuyos hijos fueron apropiados por represores y punto de partida de los siniestros "vuelos de la muerte".
Además de ordenar la apertura de los archivos oficiales del período militar, el mandatario avaló la decisión del Parlamento de anular en agosto pasado dos leyes que en la década de los 80 habían librado de responsabilidad a más de un millar de acusados por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura.
El acto de conmemoración del golpe tuvo momentos de emoción cuando se leyó un poema de Ana María Ponce, amiga de Kirchner y desaparecida en 1978 tras estar cautiva en la ESMA, y cuando dio su testimonio Juan Cabandié, el último de los 77 hijos de desaparecidos que recuperaron su identidad.
También fueron estremecedoras las palabras de María Isabel Greco, que nació en la ESMA cuando su madre estaba cautiva, y que reclamó "castigo para los torturadores. asesinos, apropiadores de bebés, instigadores, beneficiarios y cómplices del genocidio".
El multitudinario acto se cerró con un recital del cantante español Joan Manuel Serrat y los músicos argentinos Víctor Heredia y León Gieco, quienes recordaron que "la memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar libre como el viento".
Los actos en memoria del golpe de 1976, que generaron más fervor popular que el apoyo a los juicios a las juntas militares, en 1985, y el rechazo a los indultos concedidos a los represores durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999), concluirán con una marcha desde la sede del Parlamento a la Casa de Gobierno.
La manifestación fue convocada por 190 organizaciones de derechos humanos, partidos políticos, sindicatos y agrupaciones estudiantiles y de desocupados, que reclaman justicia para los 30.000 detenidos desaparecidos.
En base a EFE y La Nación Line