Apacible y mugrienta Montevideo

Son pocas las épocas en el año que Montevideo resulta tan disfrutable como en Semana Santa. Aquellos que se han quedado habrán comprobado cómo la ciudad se fue paulatinamente vaciando.

Poco tránsito y mucho menos gente convirtieron a la capital en un lugar para descansar y hacer dentro y fuera de casa aquellas cosas que en el resto del año no podemos concretar. También, por estas horas, muchos turistas fueron llegando. No son multitudes, pero se los ve en lugares como el Mercado del Puerto, la Ciudad Vieja y en Punta Carretas, donde —desde hace unos años— abundan los hoteles y una variada oferta gastronómica.

Pero esa ciudad tranquila, con pocos autos, tiene —lamentablemente— su contra cara: la mugre en sus calles. Todos sabemos que la Intendencia de Montevideo mantuvo sus oficinas cerradas durante la semana. Nadie recuerda cuándo y quién dispuso que el Palacio Municipal no funcionara en estos días de la mal llamada semana de Turismo. Pero es un hecho que hace muchos años se da no solo en la capital sino también en varios departamentos del interior. En ese marco, algo que todos pudimos comprobar fue la disminución —que en algunos casos llegó a la ausencia total— de la recolección de residuos y ni hablar del barrido de las calles en las zonas que no están privatizadas. Es justo indicar que los jóvenes del Movimiento Tacurú, que cumplen con la tarea de barrido, lo han hecho con la misma dedicación de siempre.

El jueves pasado sobre las 9 de la mañana, las cuadrillas de estas chicas y muchachos trabajaban en Ellauri a la altura de avenida Brasil, tapizada de hojas de los plátanos que el otoño ha empezado a desparramar. El contraste era notorio con tan solo diez cuadras antes, donde la misma tarea la deberían cumplir funcionarios de la Intendencia. No se vio a un solo barrendero municipal .

Es además penoso el panorama que ofrecen los contenedores de basura desbordados y con desperdicios diseminados a su alrededor. No hay que ser demasiado inteligente para concluir que la recolección no se ha hecho. Un porcentaje muy importante de montevideanos se ha marchado y por ende mucha menos basura se generó. El Viernes Santo, no hubo recolección de residuos. Ayer sábado los basureros no pasaron. Recién hoy en la noche, los municipales saldrán a cumplir con su obligación. Eso siempre y cuando no medie un empacho por abuso de chocolate o porque —como en Italia— se les dé por celebrar la Pascueta.

Mientras tanto la Muy Fiel y Reconquistadora luce más mugrienta que nunca. Linda imagen se llevarán los visitantes extranjeros que pasean por estas horas por la ciudad. La intendenta Ana Olivera prometió limpiar Montevideo en seis meses, eso sucedió en julio de 2010. La matemática nunca fue mi fuerte, pero cinco años tienen diez semestres. ¿No?

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