Si bien en los próximos días el Ministerio de Salud Pública (MSP) comenzará a fiscalizar el cumplimiento de la venta de antibióticos con receta en farmacias seleccionadas al azar, afrontará el obstáculo del escaso número de inspectores que posee para poder realizar un control generalizado: la división Productos de Salud apenas posee dos técnicos para un universo de 1350 comercios en todo el país.
El problema sanitario de la bacteria resistente impulsó al MSP a fortalecer los controles y de esa manera lograr que se cumpla con una normativa aprobada en el año 2000. Los inspectores con los que cuenta la cartera son los mismos que deben fiscalizar la venta de psicofármacos y las plantas de laboratorios, entre otras funciones.
"Es imposible hacer un control permanente en todo el territorio", admitió ayer en los medios el director nacional de Salud, Diego Estol, un jerarca que en los últimos tiempos ha señalado con insistencia la necesidad de reforzar el presupuesto que la secretaría de Estado tiene para su función de "policía sanitaria". Por eso, más allá de los controles, el MSP apuesta sobre todo a la cooperación y a la "autorregulación" que el propio sector farmacéutico puede aportar.
"Hemos estado reuniéndonos con las gremiales de farmacias y hemos encontrado muy buena receptividad", apuntó a su vez el director de Productos, Duncan Espiga. El jerarca dijo que es fundamental la "voluntad" del sector empresarial para lograr un cambio en la cultura de la automedicación y para que realmente la normativa se cumpla.
EN DESUSO. Como informara El País, a pesar de que existe una ordenanza aprobada por el ministro Horacio Fernández Ameglio, que establece sanciones para los directores técnicos de las farmacias que vendan antibióticos sin prescripción médica, la regulación no se estaba cumpliendo. Fuentes ministeriales e incluso la mayoría de los empresarios farmacéuticos consultados admitieron que los antibióticos se estaban vendiendo generalizadamente sin receta en el país.
No obstante, también destacaron que en los últimos años el convenio "Farmadescuento" ha contribuido a que la gente concurriera a las farmacias con la prescripción médica. El acuerdo de los farmacéuticos con la industria de los laboratorios beneficia con rebajas a las personas que presenten recetas médicas de las mutualistas o de Salud Pública.
Los inspectores solicitarán al comercio las recetas médicas archivadas y las cotejarán con la cantidad de antibióticos efectivamente vendida. La multa por la infracción de esta norma es de 30 a las 130 unidades reajustables.
EL ICEBERG. Sin embargo, los responsables del MSP reconocen que este nuevo impulso al control de la venta indiscriminada de los antibióticos es nada más que la "punta del iceberg". Espiga resaltó que lo esencial es la educación de la población. "La gente tiene que entender que un antibiótico no se puede tomar como un caramelo", dijo el ingeniero químico.
El director también cree que es fundamental la educación de los médicos, sobre todo para que contribuyan a un uso más racional de los antibióticos. "Estamos en permanente contacto con la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina y coincidimos en que es necesario reforzar la formación universitaria en estos aspectos", apuntó Espiga.
Estol también aclaró que el fenómeno del abuso de los antibióticos no sólo se explica por la venta libre en la farmacia, sino por razones culturales. Admitió que la población muchas veces no puede incluso acceder al médico por razones económicas, por lo cual directamente va a la farmacia.
Asimismo, también marcó que la venta de medicamentos en ferias vecinales sigue siendo un problema, porque los operativos de control no son fáciles de realizar y muchas veces requieren de la presencia de vigilancia policial.
Un obstáculo para los comerciantes
Los gremios farmacéuticos le han pedido una breve tregua al MSP, en virtud de que actualmente están entregando todas las recetas de sus clientes a los laboratorios, como consecuencia del "Farmadescuento".
Este plan beneficia a los compradores con rebajas de hasta un 25%, si éstos presentan las recetas de su mutualista o del hospital público. Las prescipciones son reclamadas por la industria del medicamento como comprobantes de las ventas de las farmacias. Eric Bomio considera que en los próximos días este obstáculo se va a solucionar, ya que los laboratorios estarían proclives a que se les entregara la fotocopia de las recetas. El director de Productos, Duncan Espiga, marcó a El País que según la normativa vigente, las farmacias deben conservar las recetas en los comercios.
Las farmacias no son la principal boca de salida de los antibióticos, sino las instituciones mutuales. De acuerdo a Bomio, en las farmacias comunitarias la venta de estos fármacos representa un 3% del total de medicamentos comercializados, mientras que a nivel de la salud privada significa un 6%.