Antes que sea muy tarde

Está ocurriendo. Al principio, hace algo más de un año, se trataba apenas de comentarios de terceros que aseguraban conocer a alguien a quien le había sucedido. Luego, los rumores se multiplicaron. Hasta que finalmente la moda se instaló. Y uno empezó a conocer gente que había pasado por esa traumática experiencia.

Dicen los que saben que empezó en Carrasco. Un barrio residencial donde predominan las casas con fondo y jardín es un lugar donde, naturalmente, hay más perros. Y un sitio donde el nivel socioeconómico de los habitantes es alto es también una zona donde se verifica la mayor concentración de perros de raza de Montevideo.

Vaya uno a saber quién fue el primero que vio el negocio. Un barrio con gente de dinero, lleno de perros de raza de alto costo, con familias y fundamentalmente niños que sufrirían muchísimo si sus mascotas entrañables faltaran.

El tema ya preocupa. Cada vez con mayor frecuencia se reportan en Carrasco perros de raza robados. Son perros debidamente identificados, con collar y placa que los identifica y que suele incluir un número de teléfono para reportar su extravío. Los delincuentes sólo tienen que robarlos y retenerlos a la fuerza para que no se escapen y regresen a su casa, y sentarse a esperar. Cuando la desesperación haya ganado a sus dueños, aparecerán los avisos o los carteles en las columnas y comercios prometiendo una recompensa para quien encuentre a la mascota "extraviada".

"Tengo tu perro. Esperame en el estacionamiento del Devoto a medianoche. Llevá mil pesos", le dijo un sujeto a un amigo que llevaba seis días buscando sin descanso a su perro labrador. Llamaba de un celular, pero no tenía miedo que lo registraran. "El teléfono es robado", aclararía luego.

Se trata, sin más, de secuestros. La tarifa mínima es 500 pesos. Y ya hay personas que han pasado más de una vez por esto. A mejor perro, más recompensa. A mayor desesperación, más dinero a cambio de devolver el animal. A mejor casa también. ¿Es verdad que ya pasa también en Punta Gorda?

Ya se comenta que en Maldonado una señora compra perros que otros roban. Sólo perros de raza. Hay dueños que han tenido que recomprar sus propios perros, para recuperarlos, fingiendo que todo es legal. Se dice que otros roban perros de raza y los cruzan, y los entregan a algunas veterinarias a cambio de unos pesos para comprar una moto o, por lo general, droga.

¿Cuánto falta, me pregunto, para que a alguien se le ocurra que si una persona de buen pasar es capaz de pagar un rescate de 500 pesos o 200 dólares por su perro seguramente pagará muchísimo más por el rescate de un ser querido?

¿A cuánto estamos, realmente, de que la moda del secuestro exprés de perros se traslade a los humanos?

Las autoridades deben frenar esto antes que sea demasiado tarde para lamentarse. Los perros no votan, pero nos están advirtiendo lo que nos espera.

elpepepregunton@gmail.com

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