Dejó de funcionar “como una lamparita”; hace tres meses que no trasmite datos

AntelSat: expiró el satélite celeste

El pasado 19 de junio, al cumplirse un año del lanzamiento al espacio del primer satélite uruguayo, el Correo emitió un sello oficial en homenaje al AntelSat. Para entonces, el promocionado satélite ya había culminado su efímera existencia. Pero ese detalle no se había divulgado.

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El lanzamiento del primer nanosatélite de la empresa está previsto para el primer trimestre del 2016.

Ayer, la Facultad de Ingeniería emitió un comunicado titulado: "Culmina la operación de AntelSat", en el que dio cuenta de que "luego de 10 meses en órbita AntelSat dejó de transmitir datos". La nota agregaba que "la última comunicación se registró en la madrugada del 18 de abril de 2015". Esto es, dos meses antes de que se emitiera el sello conmemorativo.

Según consigna el comunicado, "este acontecimiento estaba previsto a causa de la degradación esperable de los componentes de esta clase de satélites en las condiciones de operación del espacio".

"Por lo general, la vida útil de estos satélites es como una lamparita: la prendés, la apagás, la prendés o la apagás y alguna vez no anda más", dijo una fuente allegada al proyecto.

"Seis meses es un logro importante", agregó. "Si anda seis meses, es una fiesta. A veces tenés más suerte y funciona más tiempo, y a veces tenés menos suerte y funciona menos", complementó.

En entrevistas previas, los responsables del proyecto aseguraron que este tipo de satélites podían orbitar la Tierra durante seis meses, aunque cabía la posibilidad de que llegaran a subsitir durante 20 años.

El satélite de Antel era del tipo CubeSat un modelo en miniatura utilizado para investigación espacial. Los primeros CubeSats se lanzaron en 2003; y cinco años después había cerca de 75 orbitando la Tierra.

Desde su puesta en órbita, AntelSat ha emitido mensajes con datos de telemetría, que fueron recibidos por radioaficionados de todo el mundo. A su vez, retrató 60 imágenes satelitales tomadas por sus cámaras, aunque ese material no ha sido divulgado.

Un radioaficionado captó en septiembre de 2014 una imagen, no muy nítida, enviada por el satélite (foto a la izquierda).

Más allá de su utilidad, la aventura espacial de Antel, que tuvo un costo aproximado de US$ 1.500.000, sirvió para que en Uruguay se "aprendiera a hacer un satélite desde cero", agregó la fuente vinculada al proyecto. "Antes no se habían hecho cosas espaciales. Es formación de capacidades. Y eso queda", complementó.

"Esto pone al Uruguay en el club selecto de países que diseñan este tipo de tecnología", había exclamado Carolina Cosse el día en que se produjo el lanzamiento al espacio.

Cuestión de nombre.

La Facultad de Ingeniería empezó a trabajar en 2008 en este proyecto. En 2011, la presidenta de Antel, Carolina Cosse, se interesó en la propuesta al visitar una muestra en la Facultad. Tras algunas reuniones con sus desarrolladores, la empresa estatal decidió apoyar el proyecto,

La primera condición que puso para financiar la aventura fue que el satélite se llamara AntelSat. Cuestión de imagen. Desde el organismo también se pidió a los ingenieros que estuviera pronto para fines de 2013. La fecha se postergó a junio del año siguiente.

Paralelamente, Antel seleccionó un grupo de seis o siete ingenieros con cargos jerárquicos para trabajar en este tema.

El día del lanzamiento, la web de Presidencia anunció que "el proyecto permitirá desarrollar nuevas capacidades tecnológicas en procura de beneficios para la industria local y la sociedad en su conjunto".

NANOSATÉLITES "CELESTES".

Proyectan fábrica de satélites.

Tras la finalización del proyecto de Antel, Uruguay no se quedará sin satélites en el espacio. La empresa argentina Satellogic instalará su fábrica en Zonamerica, en donde desarrollará nuevos nanosatélites "celestes".

El objetivo de esta compañía es que en tres años haya cientos de satélites en el espacio, que permitirán un servicio de imágenes "de alta calidad y bajo costo en tiempo real", y de los que se empezó a trabajar en este segundo semestre del año. "Las posibilidades de uso de las imágenes son infinitas. Se trata de ofrecer una visión satelital que puede ser de utilidad para el agro, como para monitorear pozos de petróleo, detectar derrames, o para cubrir cualquier otra necesidad que en el momento ni siquiera llegamos a imaginar", explicó Maximiliano Waissbein, director de Administración y Finanzas de Satellogic.

La empresa, que ya envió al espacio tres satélites desde Argentina, instalará una fábrica de 860 metros cuadrados donde trabajarán ingenieros y expertos en electrónica. En Uruguay se hará la fabricación, montaje y testeo; las tareas de investigación y desarrollo mantendrán su base en Argentina.

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