Algunas palabras que tienen historia

| María Antonieta Dubourg

En realidad, todas las palabras tienen historia. Pero, rastrear en ella, saber exactamente qué evolución tuvieron, de dónde provienen, es una tarea en extremo difícil.

Los etimologistas, que son los estudiosos que se dedican al tema, muchas veces no coinciden con relación al pasado de determinados vocablos.

Seleccionamos algunos, con una historia relativamente fehaciente.

1) Carácter.

Significado: Conjunto de características morales que distinguen a una persona.

Historia.

Proviene del latín, que la toma del griego. En este idioma, "carácter" (escrito, por supuesto, de otra forma) nombraba el instrumento al rojo vivo que se usaba para marcar el ganado, significado que aún conserva.

Luego, fue una marca cualquiera, una señal, muchas veces en la escritura. También lo utilizamos, actualmente, de esa forma: "Sus letras tienen grandes caracteres".

Por último, pasó a denominar las marcas que determinan la forma de ser de una persona y que, como las señas al rojo vivo que se hacen sobre la piel de los animales, son imborrables.

Su plural, caracteres, proviene del latín culto.

2) Mochila

Significado: Bolsa de lona o plástico, sujeta a los hombros, generalmente por correas, que se usa para transportar distintos objetos.

Historia.

Es una voz de origen vasco "motzil", que derivaba de "motz", rapado.

En la antigüedad, los muchachos que repartían recados y comida a los labradores eran rapados, por motivos de higiene.

De su espalda, colgaba una bolsa, de piel o de tela, en la que traían los pedidos.

La bolsa pasó a denominarse "mochila".

La palabra "mochil", como sinónimo de mandadero en el campo, todavía existe en el diccionario, aunque está en desuso.

3) Nefasto

Significado: Triste, funesto, desgraciado.

Historia.

Los romanos dividían los días en dos grupos:

a) Días fastos (dies fasti), de buenos presagios. Estos se dedicaban a las actividades públicas y a los negocios. Se suponía que serían exitosos si se realizaban en esas fechas.

En el calendario, se señalaban con la "F".

Las palabras "fasto, fastuoso, fastuosidad." derivan de estos días.

b) Días nefastos (dies nefasto), de malos presagios. En ellos, solo se llevaban a cabo las actividades imprescindibles.

"Nefasto", el término que heredamos, amplió su significado; no se refiere solo a los días, sino a todo acontecimiento desgraciado.

4) Té

Significado: Infusión hecha con agua y hojas de un arbusto de Extremo Oriente, que se toma como bebida estimulante, estomacal y alimenticia.

Historia.

Son diferentes las versiones sobre el origen de esta palabra y, en muchas de ellas, se entrelaza la historia con la leyenda.

Los investigadores sitúan la aparición del té alrededor del año 2700 A.C.

Para algunos, alguien agregó al agua, que se hervía por razones de higiene, unas hojas de un arbusto, llamado camelia sinensis. La bebida tomó un sabor agradable. El té había aparecido.

Para otros, y aquí la historia se mezcla con la leyenda, un emperador chino, cuyo nombre se ha perdido, descansaba en su jardín, un día de mucho calor. Sabía que el agua caliente lograba aplacar la sed. Por lo tanto, había puesto a hervir agua debajo de un arbusto. De él, cayeron unas hojas, que hicieron cambiar el color del líquido.

Lo probó, quedó encantado con el sabor. El té había aparecido

Para otros, con determinadas creencias religiosas, Buda, cansado de estar sin dormir siete años, se arrancó las pestañas, y las arrojó al suelo. De él, brotaron unas plantas aromáticas, cuyas hojas, hervidas en agua, combatían el sueño. El té había aparecido.

El té sufrió un lento proceso de aceptación. Se calcula que demoró casi 3500 años en comenzar a beberse en Japón, en ceremonias religiosas y sociales.

En Europa, la costumbre de tomarlo comenzó en el siglo XVIII.

La Real Academia Española incluye el término, sin tilde, por primera vez, en su diccionario de 1739. En el de 1832, aparece con la grafía actual.

Casi todas las lenguas adoptan, para nombrarlo, la forma que proviene de un dialecto del sudeste de China "t’e": té, en español; tea, en inglés; the, en francés; tee, en alemán...

La grafía del mandarín "ca" es la que llega al portugués, que nombra "chá" a la bebida.

Seguiremos con el tema en la próxima nota.

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