E. etchevarren - R. Aguirre
Cincuenta matrimonios lograron adoptar un niño el año pasado a través del Instituto Nacional del Menor (Iname), luego de haber esperado años. Otras 450 parejas siguen en la lista de espera.
Las estimaciones oficiales ubican en tres años el plazo de espera para los matrimonios que quieren adoptar, pero los números manejados por la unidad especializada del Iname dejan en evidencia que el trámite puede demorar más del doble de ese tiempo.
La adopción de niños abandonados por sus padres —o en grave peligro de serlo— es alentada por instituciones oficiales, organizaciones privadas y hasta por las jerarquías de la Iglesia Católica.
Pero todos los actores involucrados reclaman una mayor celeridad del proceso y Iname anunció que trabaja en un proyecto de ley que acorte los plazos legales para considerar "abandonado" a un niño.
Mientras, aumenta la sensación de que la demora de las vías "oficiales" provoca otra realidad: las parejas confiesan que después de esperar años recurren a particulares que los ponen en contactos con madres que no desean mantener consigo a sus hijos.
Aunque la adopción privada no es ilegal, la cara negativa de ese fenómeno es la fuerte sospecha de que el tráfico de niños recién nacidos existe en el país.
"Esperé cinco años para adoptar un niño a través del Iname, pero tenía muy pocas esperanzas porque yo era madre soltera y no estaba casada con mi pareja", dice Silvia, que ahora tiene 50 años y una hija a la que llegó por fuera de los carriles oficiales.
"Conseguí a la bebé por una señora a la que hace 30 años que le golpean la puerta: por un lado las madres para darle niños y por otro matrimonios que quieren adoptar".
Silvia dice que esa mujer le presentó a la madre del niño cuando tenía 5 meses de embarazo. "La acompañé durante el tiempo que faltaba para tener familia, nos internamos juntas, me quedé con ella durante los tres días que estuvo en el sanatorio hasta que le dieron el alta. En ese momento ella no la reconoció y me la dio. Nunca más apareció".
Silvia se contactó luego con los asistentes sociales del Iname que la guiaron para realizar los trámites y legalizar su situación.
La pequeña va a cumplir 9 años: "ahora es una niña muy feliz", dice.
UN AñO INTERMINABLE. Pero esa no fue la primera vez que la mujer intentó adoptar un niño. Años antes había vivido una historia que terminó en fracaso. Se había hecho cargo de un niño de dos años que, junto con otros dos hermanos, habían sido abandonado por su madre.
"Lo tuve un año y en ese tiempo, la madre me lo sacó diez veces. Fue una tortura".
Los niños terminaron en un hogar el Iname, dos de ellos finalmente escaparon del albergue.
"Lo peor es que ese tipo de mujer no pierde la patria potestad y arruinó la vida del niño", reflexiona Silvia que dice que todavía llora por su "primer hijo".
La historia de Silvia es un ejemplo de la situación que vienen denunciando desde hace años los equipos que trabajan en adopción.
La ley requiere como prueba de que un niño ha sido abandonado que sus padres biológicos no tengan contacto con él durante un año ininterrumpido.
Sólo entonces las parejas que lo tienen pueden iniciar el trámite de "legitimación adoptiva", un juicio civil que hace que el niño se integre al matrimonio como si fuera, a todos los efectos, un hijo legítimo.
En el caso de la adopción simple (ver infografía) quienes se hacen cargo del niño no se transforman en sus padres y el menor no pierde el vínculo con su madre biológica. Por eso el instituto es poco atractivo para las parejas dispuestas a adoptar un niño.
Graciela Rompani, vicepresidenta del Iname, afirma que los abogados del instituto están trabajando en un proyecto de ley que reduzca el plazo de abandono. La idea inicial sería bajar el término de un año a ocho meses.
"Hay más gente que quiere adoptar que niños en condiciones de ser adoptados porque no tienen abandono total", explica Rompani a quien le preocupa que el problema representa "una mala imagen para el Iname cuando uno piensa que una adopción va a demorar cuatro años".
La vicepresidenta del Iname explicó que los trámites internos de una adopción —que incluyen entrevistas con los padres adoptantes y sesiones con un sicólogo— demandan nueve meses. La escasez de personal especializado es otro de los motivos de demora en los trámites, que Rompani afirma que el Iname va a intentar solucionar, pero deja en claro que esos pasos aseguran que no existan sorpresas desagradables en el proceso de adopción.
"A través del Iname se sabe qué chico se adopta y de dónde viene. Los que adoptan por fuera de la institución no sé qué sorpresa pueden tener".
SEIS MIL DOLARES. Por fuera del sistema gubernamental existe al menos una organización privada que desarrolla un programa de adopciones: el Movimiento Familiar Cristiano. Los responsables de esa organización dicen que el tiempo de espera en su caso también llega a los tres años.
Elena Henry de García Costa, integrante de la comisión de adopción del MFC dice que la diferencia con el trámite que realiza el Iname es que analizan la situación de la madre que desea abandonar a su hijo.
"Nosotros las llamamos madres en conflicto. El primer paso es determinar si es realmente necesario que se desprenda del hijo. Además, buscamos descubrir si estamos frente a una mujer embarazada que no desea al niño o es una persona con instinto maternal que lamenta lo que va a hacer".
Coincide con Rompani en que el plazo de un año para configurar el abandono es un problema pero sostiene que la demora se debe a la falta de niños disponibles.
"La demora es porque no hay niños, aunque parezca absurdo. Algo extraño está pasando porque hay un margen de niños que no pasan por el Iname ni por nosotros, ni por los jueces".
Henry reconoce que la adopción privada no es ilegal, pero sabe que es en ese terreno que pueden darse casos de tráfico de bebés. "Creemos que existe pero no lo hemos podido probar y eso hace que no se denuncien casos que son aberrantes".
Relata que ha tenido contacto con matrimonios que han recibido ofertas telefónicas de niños recién nacidos. "En un caso determinado a una señora le ofrecieron un niño por 6 mil dólares. Ella quedó aterrorizada por la proposición. La persona que la llamó le dijo: no te asustes porque dentro de dos meses va a nacer uno que va a salir más barato".
El caso de una enfermera procesada divide Artigas
Artigas | Juan de los Santos
n Un caso de adopción presuntamente ilegal dividió a fines de febrero a la ciudad. Una enfermera fue procesada con prisión por la justicia penal bajo cargos de "Supresión de estado civil", "Falsificación de documento público" a lo que se agregó después "violencia privada".
La mujer estuvo cerca de dos semanas en la prisión y su abogado defensor afirma que probará que no cometió ningún delito, mientras que la sociedad se dividió entre quienes la criticaban y un creciente sector que defienden a la mujer sosteniendo que era un acto de solidaridad y la búsqueda de una vida mejor para los niños cuyas madres no podían atender.
La mujer acusada no quiso hacer declaraciones mientras esté pendiente el proceso penal, pero su abogado defensor, Walter Hugo Silva, negó todos los cargos.
Silva dijo que probará que no existió beneficio económico alguno por la gestión y afirmó que durante la investigación del caso los padres biológicos de los niños entregados en adopción pidieron que no se modificara la situación de los niños, señalando que los menores están en buenas condiciones y mantienen incluso contactos telefónicos con los adoptantes.
La versión de la defensa es que la enfermera —que dirige una tienda del centro de la ciudad— se enteró por un viajante de que quería adoptar a un niño pero que la espera demandaba años. A partir de esa conversación la enfermera le dijo que en Artigas muchas madres solteras estaban dispuestas a entregar sus bebés. La conversación derivo en varios casos de matrimonios que recurrieron a la mujer para lograr una adopción.
La justicia sigue investigando el caso.