Aunque hay matices, senadores de los tres partidos acordaron que votarán el proyecto de ley que permite modificar el nombre y sexo en la cédula de identidad, el pasaporte y la credencial cívica, sin necesidad de pasar por un juez. El proyecto podría votarse la próxima semana en comisión de población, luego va a cámara y pasa a Diputados.
Una delegación del Ministerio de Educación, liderada por el viceministro Felipe Michelini, propuso ayer algunas redacciones alternativas, que no modifican el fondo de la cuestión. El objetivo es que un travesti pueda llevar el nombre de mujer en sus documentos, y lo mismo corre para una mujer que se siente o luce como hombre. El número de documento no variará, a pesar del cambio de nombre.
Los blancos apoyan la iniciativa, pero el senador Ruperto Long dijo a El País que en todos los casos -antes de cambiar el sexo en un documento- debe haber un dictamen técnico "serio" detrás.