En Ginebra, los representantes del Ministerio de Trabajo, los empresarios y el Pit-Cnt alcanzaron un preacuerdo que desactivará el tratamiento de la queja de los empleadores contra la ley de negociación colectiva en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El de Uruguay integra la lista de 25 casos que serían analizados este viernes en la comisión del Departamento de Normas Internacionales de Trabajo de la OIT. Sin embargo, la confirmación de este preacuerdo "implicaría la suspensión de la presentación del caso en la conferencia para continuar trabajando", dijo a El País el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, desde en Ginebra.
El documento abarca una agenda de nueve puntos que ya motivara la instalación de una comisión para el análisis de la modificación de la ley de negociación colectiva en marzo pasado.
La lista se basa en las recomendaciones formuladas por la OIT en marzo de 2010 a efectos de introducir cambios en la norma como reclaman los empresarios. Así, figuran el principio de reserva de la información confidencial de las empresas; la determinación del nivel de negociación; la fijación de condiciones de trabajo por acuerdo de partes; la negociación a nivel de empresa cuando no hay sindicato, los controles para el registro y publicación del convenio, la vigencia y la ultra-actividad de los acuerdos, la solución de conflictos y la integración del Consejo Superior Tripartito.
El preacuerdo sería ratificado hoy, luego de una jornada de intensas negociaciones que llevaron todo el día.
Las gestiones fueron iniciadas por el expresidente Tabaré Vázquez, el ministro Brenta y el director de OIT Juan Somavia, contó a El País el coordinador del Pit-Cnt, Juan Castillo.
Las partes manejaron con cautela el resultado de la reunión.
De ser ratificado el documento, se firmará hoy miércoles, indicó Brenta, quien destacó el buen clima de la reunión.
Consultado sobre el efecto que tiene este preacuerdo sobre la continuidad de la queja empresarial ante la OIT, el presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, dijo a El País que "la queja sigue su rumbo, está en una etapa en la que no se puede parar" aunque admitió que el acuerdo permitiría "crear un espacio de tiempo en el que las partes se puedan sentar a negociar" los cambios a la ley laboral.