Un cortafuego de importantes dimensiones fue abierto a la altura del kilómetro 296 de la ruta 9 para evitar que las llamas se sigan acercando a Punta del Diablo, que se ubica a dos kilómetros del lugar.
La limpieza cubrió unos 400 metros en medio de los bosques, y se espera que con ese espacio de por medio el fuego no logre cruzar hacia la forestación más próxima al balneario.
En Punta del Diablo se temió por momentos la llegada del incendio forestal que afecta la zona . Los vecinos pasaron toda la noche mojando los techos de sus viviendas y limpiando los terrenos en forma preventiva ante una eventual llegada de las llamas.
Según pudo constatar El País en el lugar, ya no se observa fuego en las copas de los árboles, aunque las columnas de humo aparecen en varios sectores y las llamas a nivel del suelo continúan.
La facilidad con que cambia el viento ha dificultado las tareas que más de 250 personas (entre Bomberos, militares, personal municipal y voluntarios) llevan adelante desde hace cuatro días para intentar controlar las llamas.
Algunas páginas web especializadas en el clima marcan que para la noche se mantendrá la intensidad del viento registrando algunas rachas más fuertes y recién para la madrugada comenzará a rotar.
El fuego comenzó en el kilómetro 294 y se extendió hacia un lado hasta el kilómetro 286 y hacia el otro hasta el 296, cubriendo diez kilómetros de largo y unos 4 de ancho, entre la ruta 9 y la costa.
Sobre la mañana se registró un viraje del viento hacia el Sur y las llamas comenzaron a retomar sus pasos hacia su destino original: el balneario La Esmeralda. Esto llevará, explicó a El País el intendente rochense Artigas Barrios, a que se deba contar con mayores líneas de defensa en las inmediaciones del balneario.
ALERTA. Aunque las autoridades no bajan el nivel de alerta en Punta del Diablo, tanto por las cercanías de las llamas como por lo cambiante de la situación, aún no se prevé "forzar" una evacuación en la zona, informó a El País el secretario general de la Intendencia de Rocha, Darcy de los Santos.
El jerarca dijo que "es importante no alarmar y sí alertar", quien agregó que en caso de ser necesario se ordenará un "retiro ordenado" de las viviendas. En ese sentido, aconsejó a los vecinos más cercanos al foco ígneo a que "tomen la situación con calma" y estén preparados para un eventual abandono del hogar. "Tenemos que bajar el estado de ansiedad", puntualizó.
Barrios, quien agradeció el apoyo y solidaridad de los vecinos para quienes combaten las llamas, aconsejó que las personas que están en riesgo tengan preparadas sus pertenencias personales ante una posible evacuación.
En caso que el fuego llegue al centro poblado, UTE ya avisó que deberá cortar la energía eléctrica, lo que afectaría el servicio de agua potable.
En tanto, según informa Subrayado, la Intendencia ya comenzó a organizar todos los elementos necesarios en La Coronilla por si finalmente se concreta la evacuación desde Punta del Diablo.
ESTRATEGIA. El jefe de relaciones públicas de Bomberos, José Escalada, explicó a EL PAÍS digital que hoy viajaban a Rocha oficiales de la fuerza para delinear nuevas estrategias de combate, ya que los cambiantes vientos han obligado a alternar los frentes de lucha.
Escalada dijo que esto implica un movimiento de personal, materiales y recursos que insume tiempo y energías.
El director de Bomberos, Roque Álvez, dijo ayer en conferencia de prensa que las tareas en la zona podrán insumir todavía unos seis días más.
Una buena noticia para las autoridades es que el camping de Punta del Diablo y el predio que lo antecede están en buenas condiciones, es decir limpios de ramas, restos de árboles, hojas y pastizales, por lo que se entiende que el fuego no tendrá un fácil acceso a más combustible.
Dentro del predio existe una piscina de importantes dimensiones que podría ser utilizada para atacar las llamas con mangueras de más de 100 metros de largo.
ROCHA / EDUARDO GONZÁLEZ