1963

El tiro en el blanco que alteró la historia de Estados Unidos

El magnicidio más recordado de la historia reciente. El momento en que JFK recibe los disparos, la reacción de su esposa y la huida del descapotable son escenas vistas por millones de personas. En torno a su muerte se tejieron infinidad de teorías, pero la historia oficial habla de Lee Harvey Oswald

John F. Kennedy y su esposa Jacqueline. Foto: AFP.
John F. Kennedy y su esposa Jacqueline. Foto: AFP.

La muerte de Kennedy, militante de la paz del mundo, ha conmovido sin distinción a todos”. Este fue el titular, a toda página, de la edición de El País el sábado 23 de noviembre de 1963. La cobertura comenzaba con el comunicado de la Casa Blanca anunciando la muerte del presidente a la 13:35 de Dallas (16:35 en Uruguay) y el estremecedor relato del periodista Frank Cormier de la agencia AP, fechado el viernes 22, que decía:

“Un pistolero escondido mató hoy al presidente Kennedy con un rifle de alta potencia. Tres tiros resonaron y la sangre brotó de la cara del presidente Kennedy. Cayó de frente. Su esposa le tomó la cabeza gritando: ‘¡Oh, no!’

El asesinato de Kennedy en una imagen icónica. Foto: Archivo El País
ASÍ ASESINARON A JFK


Media hora después, John F. Kennedy había muerto y los Estados Unidos tenían un nuevo presidente, Lyndon B. Johnson.

Casi dentro de la misma media hora, la policía arrestó a un hombre de 24 años, después de que un policía de Dallas fue muerto a tiros. Lo interrogaron para ver si sabía algo de la muerte del presidente. Fue identificado como Lee Harvey Oswald, de Fort Worth, que hace cuatro años dijo que había pedido la ciudadanía rusa. Tiene una esposa rusa. Después de dos horas de interrogatorio, Oswald negó conexión alguna con los crímenes. La policía informó que Oswald mató al policía que lo quiso arrestar, pero no se le ha identificado como el asesino de Kennedy.

La muerte de Kennedy en la tapa de El País.
La muerte de Kennedy en la tapa de El País.

El asesinato ocurrió cuando la caravana del presidente salía del centro de Dallas, al final de una gira triunfal por las calles de la ciudad. Su automóvil especial -con la cubierta transparente bajada- avanzaba hacia un paso a desnivel que comunica a la carretera que lleva al Trade Mart de Dallas, donde Kennedy iba a hablar.

Los testigos escucharon tres tiros. Dos acertaron al presidente, uno en la cabeza y otro en el cuello. El tercero hirió al gobernador de Texas, John B. Connally, pero su estado no es grave.

Los transeúntes, aterrorizados por la vista y el sonido del asesinato corrieron a protegerse en un parque a la entrada del paso a desnivel, temiendo más disparos.

(...) Pareció evidente que hubo alguna preparación del asesinato. En el almacén de libros de las escuelas públicas de Texas que domina el paso a desnivel, la policía encontró un rifle calibre 30 con mira telescópica, cartuchos gastados y pedazos de pollo frito. El rifle estaba parcialmente escondido entre los libros en el segundo de los cinco pisos del edificio. Las balas fueron disparadas desde un ángulo de unos 45 grados.

Los disparos fueron hechos a las 12.30 p.m. (EST) y el presidente murió a la una. Tenía 46 años y fue el hombre más joven electo a la presidencia.

Bob Jackson, fotógrafo del Times Herald de Dallas, dijo que dirigió la mirada al escuchar los disparos y vio el cañón del rifle desaparecer en una ventana, pero no vio quién disparó.

Gran cantidad de dignatarios, policía y periodistas que iban en la caravana automovilística de Kennedy que se convirtió en cita con la muerte, estaban atónitos al darse cuenta de la realidad de que por primera vez en 63 años se había atentado contra un presidente. La última víctima presidencial de un asesino fue William McKinley, que recibió a corta distancia un disparo de un pistolero enloquecido que se le acercó como si fuese un amigo que quería saludarlo.

Portada de El País sobre el sepelio de Kennedy.
Portada de El País sobre el sepelio de Kennedy.

El asesino de Kennedy no fue tan descarado. Disparó desde un escondite. Y aunque la policía y los agentes del Servicio Secreto rápidamente sacaron las pistolas y las armas automáticas, no encontraron blanco alguno al que disparar. Más de una docena de agentes de Servicio Secreto estaban cerca de Kennedy cuando recibió los disparos al salir su automóvil de la zona comercial de Dallas (...).

Todos los agentes bien preparados y la policía no pudieron dar protección contra un francotirador quien, con el asesinato en su corazón, hizo sus preparativos tan hábil y tan diabólicamente.

Hasta que la tragedia abatió a Kennedy no había habido un intento de asesinato con éxito contra un presidente de los Estados Unidos desde que el Servicio Secreto se convirtió en protector especial de los jefes del Ejecutivo después de la muerte de McKinley.

Kennedy ha sido el primer Presidente en morir en funciones desde que Franklin D. Roosevelt murió de una hemorragia cerebral en Warm Spring, Georgia, en 1945. (...) Kennedy vivió media hora después de recibir los tiros en la cabeza. El moribundo jefe del Ejecutivo nunca recobró el conocimiento mientras ocho o diez doctores luchaban frenéticamente por salvarle la vida.

Había dos heridas, una en la parte trasera de la cabeza y otra en el cuello cerca de la manzana de Adán, pero ambas pudieron haber sido causadas por una sola pieza fatal de metal.

Todo ocurrió dentro de 90 minutos que debieron ser felices para Kennedy: una gira triunfal por Dallas, una metrópolis considerada generalmente como centro de opinión ultraconservadora.

(...) La historia futura del país, y quizá del mundo ha sido inexorablemente alterada al dar una bala en el blanco. Todos quienes vieron o escucharon lo que pasaba estaban atónitos, pero quizá nadie tanto como Lyndon Johnson, el texano que buscó en vano la presidencia en 1960 y ahora la recibe por medio de una tragedia”.

Oswald acusado y a merced de los flashes

Portada de El País con el asesinato de Lee Harvey Oswald.
Portada de El País con el asesinato de Lee Harvey Oswald.

Lee Harvey Oswald cargó con el peso histórico de la muerte de JFK, hasta su propio asesinato dos días después. Esto decía la policía de Oswald, según un despacho de la agencia AP desde Dallas: “El jefe de policía Jesse Curry declaró esta noche que se han formulado contra el acusado Lee Harvey Oswald, cargos por el asesinato del presidente John F. Kennedy. Henry Wade, fiscal de Dallas, dijo que el caso probablemente será llevado ante un jurado investigador a mediados de la semana entrante.

Añadió que todavía desea reunir más informes adicionales antes de presentarlo al jurado investigador. Al preguntársele si había huellas digitales en el arma, respondió que no le interesaba entrar en esos detalles en estos momentos. El capitán Will Fritz, jefe de la Sección de Homicidios del departamento de policía de Dallas, dijo que Oswald no ha hecho ninguna declaración, no ha firmado nada y no ha confesado haber intervenido en la muerte del presidente.

El anuncio lo hizo el jefe de policía, que recalcó que toda la investigación ha sido en colaboración por parte del departamento de policía de Dallas, el FBI y el servicio secreto. El breve anuncio hecho a la prensa terminó cuando las autoridades encargadas acordaron llevar a Oswald al salón de asambleas para que la gran cantidad de fotógrafos y camarógrafos de noticieros cinematográficos que estaban presentes tuvieran mejor ocasión de tomarle fotografías y películas”.

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