Sexualidad

Afirmaciones relacionadas con el sexo oral que la ciencia avala

¿Sabía que esta práctica sexual es capaz de ‘evitar’ una forma de hipertensión arterial? El sexo oral tiene este y otros beneficios para la salud comprobados por la ciencia.

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Foto: Pexels

Aún hoy, en pleno siglo XXI, persisten las dudas sobre ciertas prácticas sexuales. Muchos de estos temas suelen manejarse bajo el estigma del ‘tabú’, sin embargo, el ámbito científico ha investigado ciertos asuntos a fondo y ha descubiertos propiedades benéficas de algunas de las acciones ‘entre las cobijas’.

Tal es el caso del sexo oral, una práctica en la cual uno de los partícipes del coito estimula el órgano sexual de su pareja mediante el uso de sus facultades bucales. La ciencia ha demostrado que esto, por lo menos desde la óptica de la salud física, tiene grandes beneficios tanto para la mujer como para el hombre.

Entre las certezas descubiertas por la ciencia aparece, por ejemplo, la presencia del sexo oral en otras especies del reino animal. Un acto que, también en estos grupos, se realiza durante el coito.

El sexo oral mejora la salud

En 2012 se llevó a cabo una investigación, liderada por la Universidad de Nueva York, en la cual se dieron a conocer ciertas propiedades orgánicas del líquido seminal. Según las conclusiones, el semen posee “productos químicos que alteran el estado de ánimo” muy similares a los antidepresivos.

Esto es importante dado que, en la práctica del sexo oral, la pareja estará expuesta a recibir las secreciones de la otra persona.

El estudio, que en su momento fue publicado en ‘Archives of Sexual Behaviour’, indicó que en el líquido seminal se hallaron dos tipos de antidepresivo (serotonina y tirotropina) y un agente de inducción al sueño (melatonina).

La investigación se dio a raíz del análisis de la vida sexual y la salud mental de 293 mujeres. Se examinaron sus episodios depresivos y se descubrió que estos son escasos en mujeres con una vida sexual activa.

Evita una forma de hipertensión arterial

Aunque parece algo insólito, fue descubierto gracias a una investigación publicada en la revista especializada ‘Journal of Reproductive Immunology’.

El estudio demuestra que “el sexo oral y la deglución de espermatozoides se correlacionan con una menor incidencia de preeclampsia, lo que encaja en la idea existente de que un factor paterno está involucrado en la aparición de preeclampsia”, indicó la revista.

Vale resaltar que la preeclampsia es un cuadro de hipertensión arterial que suele aparecer durante el embarazo. Sin embargo, y acorde a los resultados arrojados por la investigación, existe una alta probabilidad de creación de defensas frente a este padecimiento tras la ingesta de semen.

El sexo oral es una experiencia compartida

Un estudio, publicado en 2010 en el ‘Journal of Sexual Medicine’, indicó que la práctica del sexo oral no es un asunto que solo reciben los hombres, pues ellos también hacen esto para su pareja.

El sexo oral, en términos generales, se lleva a cabo antes de la relación sexual con el fin de darle un inicio a la estimulación.

En todo caso, la investigación indicó que más del 65 % de los hombres encuestados aseguró haber hecho sexo oral, cantidad que en el caso de las mujeres entrevistadas se situó en 55 %.

También ocurre en el reino animal

Un grupo de investigadores observó, durante un tiempo, los comportamientos durante la cópula de los murciélagos. Con esto se descubrió que una especie de estos animales alados suele llevar a cabo el sexo oral con el fin de prolongar el tiempo de apareamiento (al parecer, si la hembra succiona el miembro del macho, este ‘durará más tiempo’).

Esta investigación se llevó a cabo en 2010 y fue liderada por el Instituto Entomológico de Guandong, en China. Los resultados arrojaron que, en efecto, el acto sexual entre los murciélagos de la fruta se prolonga en tanto se produzca la felación.

Vale resaltar que este inusual hallazgo, según el medio ‘ABC’, se llevó un Ig Nobel, que son los premios ‘alternativos’ a los Nobel originales y que se centran en investigaciones curiosas –por llamarlas de alguna manera–.

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