Con los hijos

Mamá estimula: La clave del apego seguro es la sensibilidad de los padres

La confianza en la figura de apego es crucial para el desarrollo socioafectivo del niño. Claudia Guimaré nos explica qué es el apego y cómo saber si lo estamos haciendo bien

madre e hija, madre y bebé
Foto: Pexels

El concepto de apego se ha puesto muy de moda en los últimos años en el terreno de la crianza como resultado de una sociedad cada día más proclive al respeto por los niños, a la defensa de sus derechos y por sobre todo, a dejar atrás el viejo paradigma de una educación basada en golpes, amenazas y castigos.

Sin embargo, esta “masificación” e incluso comercialización del término, ha traído como consecuencia gran confusión respecto de lo que el apego significa, así como la proliferación de pseudo gurúes que intentan mostrar el camino a los padres para llevar adelante una “crianza con apego” sustentada en prácticas que si bien pueden ser hermosas, respetuosas y muy positivas, nada tienen que ver en realidad con los fundamentos de base reales que enunciara ya en la década del 60 el siquiatra inglés John Bowlby, padre de esta teoría.

Una lactancia hiper prolongada, porteo las 24 horas del día, colecho hasta edades avanzadas, y la lista sigue y sigue, son algunas de las exigencias que hoy día agobian a muchas madres y padres que buscando “criar con apego”, ven con enorme angustia que les resulta imposible compatibilizarlas con las necesidades de la vida moderna (ya sea por cuestiones económicas, laborales o familiares), cuando en realidad, no son condiciones sine qua non para que un niño desarrolle un apego seguro que le facilite un desarrollo emocional y psicosocial saludable.

El problema radica en que se confunde el apego con una lista de prácticas concretas, como sostiene la psicóloga perinatal Agustina Bosio, autora del libro “Crónicas de una mamá de carne y hueso”, que además no son siquiera siempre viables para todas las familias. “Por ejemplo, en un país que otorga una licencia por maternidad de 5 meses, agrega, es insostenible hacer un destete guiado por las necesidades de la niña o niño, ya que ningún bebé se desteta solo a esa edad” pero esto no significa que ese niño desarrolle un apego inseguro.

¿Qué es el apego?

A partir de los estudios de Bowlby, se entiende el apego como el vínculo afectivo y conductual que desarrolla el niño con su madre (o padre o cuidador primario) en la primera infancia, y que va a determinar su desarrollo cerebral y emocional futuro.

Pero además, es clave para moldear sus relaciones futuras, ya que como agregaron los psicólogos Cindy Hazan y Phillip Shaver más adelante, en los años 80, las relaciones amorosas de cada uno reproducen las relaciones de apego que vivió en la infancia, de ahí que sea crucial para nuestra salud y felicidad. Algo así como que amamos como nos han amado de niños.

¿Pero existe la “crianza con apego”?

En realidad, crianza con apego es un nombre raro, dice Carlos González, el famoso pediatra español autor de múltiples best sellers como Besame mucho o Creciendo juntos, ya que el apego es una necesidad básica del ser humano y por ende todos los niños tienen apego salvo rarísimas excepciones.

Lo que existe es el apego seguro o el apego inseguro. “Mucha gente piensa que criar con apego significa lo cojo mucho en brazos, lo meto a la cama conmigo y le doy mucha teta, y todo eso está muy bien, pero eso no es apego”.

Lo que sucede es que en general, explica González, el 75% de los niños goza de un apego seguro y el 25% no, sin importar en qué cultura vivan o incluso en qué época, y agrega que incluso “cuando se miran distintas épocas históricas, se ve que en países donde a los niños no se los alzaba demasiado, no se les daba la teta mucho tiempo y no se les permitía dormir con los padres nunca, como en Estados Unidos en la década del 50 por ejemplo, las cifras de apego seguro e inseguro eran las mismas que en África, donde los niños han tomado el pecho por 3 años y van colgados de la madre todo el santo día.

Es decir que la seguridad no depende de que los padres cumplan a pie juntillas un listado de requisitos determinado, ya que puede que a un niño lo carguen en brazos todo el día, les den la teta durante años y le permitan dormir con sus padres y tenga apego inseguro y viceversa. ¿Y de qué depende que un niño tenga entonces apego seguro o inseguro? Para González la respuesta es muy simple: de cómo le trata su mamá o su figura primeria de apego, fundamentalmente en el primer año de vida.

El apego seguro se da cuando la mamá se preocupa sinceramente por el niño y atiende sus necesidades de manera equilibrada (ni invasiva ni negligente), y el niño en consecuencia, percibe que sus necesidades serán satisfechas, que cuando llora lo consolarán, “y esto -aclara González- no significa que le darán todo lo que quiere ni que le tendrán en brazos todo el día”.

Un niño con apego seguro tiene seguridad suficiente como para animarse a explorar el mundo y hacer actividades por su cuenta, y de grande, podrá entablar relaciones afectivas sanas, y sabrá alejarse de quienes le hacen daño.

En el apego inseguro por el contrario pueden distinguirse tres situaciones diferentes: el apego evitativo, el ambivalente y el desorganizado.

El apego inseguro evitativo se da en niños con madres (o figura de apego), hostiles que desatienden sus demandas afectivas por considerarlas excesivas, caprichosas, o signos de debilidad que deben corregirse con rigor, por lo que aprenden a reprimir sus emociones o evitar buscar consuelo ante situaciones adversas, para para no generar más rechazo, convirtiéndose en adultos que evaden la intimidad y entienden la necesidad de afecto como una debilidad que es conveniente evitar.

El apego inseguro ambivalente, se da cuando los niños perciben a su madre como impredecible, que a veces le responde, lo cuida, lo protege, y a veces no, y por ende ante situaciones estresantes, oscilan entre buscar su consuelo y no hacerlo. Esta incertidumbre, esta actitud ambivalente, genera mucha ansiedad en los niños, fomentando que tengan escasa autonomía y una constante necesidad de apoyo así como una alta inseguridad y dependencia en la adultez en sus relaciones de pareja.

El apego inseguro desorganizado, se da ante figuras de apego insensibles y violentas hacia el niño, donde el pequeño queda preso de una relación de la que necesita para sobrevivir con quien al mismo tiempo lo amenaza y daña.

Son niños donde la inseguridad y ambivalencia da paso a la agresividad, la violencia y el bloqueo emocional para poder sobrellevar su dolorosa realidad. Al aprender que las relaciones afectivas son amenazantes, tenderán a evitarlas o les costará mucho poder llevarlas delante de manera saludable y duradera.

En definitiva, los trastornos del apego nacen de un déficit de seguridad en la infancia y no dependen de cuánto tiempo pudimos amamantar a nuestros hijos, o de si compartimos la cama o no con ellos, etc. Dependen del genuino cariño y atención que les dispensemos, de cuánto entendamos sus necesidades y reclamos de atención como genuinos, importantes y merecedores de todo nuestro esfuerzo.

Criar desde el respeto y la empatía puede ser agotador sí, porque para muchos significa hacer el esfuerzo consciente de no repetir los patrones con los que fueron criados y que les hicieron daño, y esto, puede llegar a ser una tarea titánica y frustrante, cuando no logramos poner en práctica todo lo que leemos o todo lo que aspiramos a ser y hacer.

Y a veces se escapan los gritos, las amenazas y caemos en la cuenta de ello, y viene la culpa y se vuelve a empezar. Lo importante es que estemos dispuestos a romper el círculo, a ser el adulto que sana y cambia la pisada.

Lo fundamental es que tengamos presente que no se trata de seguir al pie de la letra un check list de consejos, sino de entender que, en palabras del propio Bowlby, “los niños, además de ser queridos, necesitan sentirse queridos, que no es lo mismo”.

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Claudia Guimaré
Claudia Guimaré
La socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

Conocé cómo Mamá Estimula puede auxiliarte en la crianza de tus hijos.

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