Con los hijos

Guardia pediátrica: lesiones no intencionales en el tránsito

Padres o cuidadores deben hacer las cosas bien porque los niños imitan lo que hacen los adultos. En este caso debemos ser referentes en educación vial.

Feliz y seguro. La correcta colocación de un SRI es vital para proteger a nuestros niños de un posible accidente de tránsito. Foto: Fundación Gonzalo Rodríguez
Foto: Fundación Gonzalo Rodríguez

En esta nueva columna nos referiremos a las lesiones de los niños y adolescentes en el tránsito cuando circulan como peatones, utilizan birrodados o van como ocupantes de vehículos.

Este problema es la principal causa de mortalidad por encima del año de vida de los niños. Para ponerlo en números: en 2019 los fallecidos menores de 19 años en siniestros de tránsito fueron 37, de los cuales 12 eran menores de 14 años. Pero además, debemos tener en cuenta que por cada fallecido hay tres lesionados que pueden quedar con discapacidad transitoria o definitiva. La vida de esa familia, en caso de fallecimiento, y la de ese niño, niña o adolescente, además de la de su familia, en caso de discapacidad, a partir de ese día cambian para siempre.

El primer lugar para educar es el hogar y los padres o cuidadores deben hacer las cosas bien, porque los niños imitan, como en otros aspectos de la vida, lo que hacemos los adultos. En este caso debemos ser referentes en educación vial. 

Los centros educativos juegan un rol esencial para educar en prevención. Pero también todos y cada uno de nosotros; porque es tarea de los equipos de salud, de los comunicadores y de otros actores de la sociedad cuidar a los niños, enseñarles y fomentar en ellos comportamientos seguros y saludables.

Cuando tenemos el caso de los niños y adolescentes como peatones, el riesgo depende de su desarrollo cognitivo, físico y de su tamaño corporal, a lo que se suma la menor capacidad para tomar decisiones seguras o asumir riesgos. 

Cuando son ocupantes de vehículos el riesgo se da en la no utilización o la utilización inadecuada de los sistemas de retención infantil (SRI), cuando los niños viajan en el asiento delantero, a pesar de que deben hacerlo en los asientos de atrás del vehículo, y en los adolescentes, cuando no utilizan los cinturones de seguridad.

Los SRI, las sillas para bebés o niños y los asientos elevadores o boosters son diseñados específicamente para protegerlos contra lesiones en caso de colisión o parada brusca: los mantiene lejos de la estructura del vehículo y distribuye las fuerzas del impacto hacia las partes más fuertes del cuerpo de los niños logrando disminuir el daño a los tejidos blandos.

Deben utilizarse SRI de calidad probada que sean adecuados al tamaño y peso del niño que los use y que puedan adaptarse a las diferentes fases de su crecimiento.

Se ha demostrado que en los niños menores de 2 años es mejor colocar la silla a contramarcha, es decir, que el niño vaya mirando hacia atrás en el SRI, puesto que así el cuello del bebé soporta mejor las aceleraciones bruscas.

Capacitar, concientizar, educar a la población en el uso de los SRI es clave por los efectos positivos a corto, mediano y largo plazo. Una silla mal instalada no va a proteger al bebé en caso de un siniestro y la lista de posibles errores en la instalación es numerosa. Es tan importante elegir el sistema más adecuado para cada situación como instalarlo de forma correcta.

Los SRI son necesarios desde que los niños nacen hasta que alcanzan los 150cm de altura (entre los 8 y 11 años aproximadamente) y deben colocarse siempre en el asiento trasero del vehículo. Una vez alcanzada esa edad deben utilizar los cinturones de seguridad de tres puntas.

No se deben utilizar motocicletas para trasladar menores de edad. La persona debe poder apoyar los pies en el suelo una vez montada y siempre utilizar un casco adecuado. En relación a este tipo de transporte es baja la percepción de riesgo que existe en la población.

El peligro de una lesión prevenible producida en el tránsito cuando los niños y adolescentes andan en bicicleta refiere al uso incorrecto de los cascos y chalecos reflectivos y a la circulación por lugares inapropiados - riesgos directamente relacionados con la exposición - aunque debe sumárseles también, los elementos que interfieren en la atención en el tránsito como los auriculares y el celular además de que, tanto ciclistas como motociclistas, no son tan fáciles de ver por los conductores de los demás vehículos que transitan.

Los adolescentes y jóvenes son más propensos a presentar comportamientos más riesgosos en el tránsito que otros segmentos etarios debido a su inmadurez física y emocional (el proceso de formación de identidad por el que pasan, la presión de sus pares, el comportamiento impulsivo, la búsqueda de emociones), debido a los estilos de vida asociados a la juventud. 

Recomendamos:

* Enseñarles y dar el ejemplo en cuanto a cuáles son los sitios seguros para cruzar las calles, como los semáforos, esquinas y pasos de peatones. Hasta los 8 años por lo menos, deben ir acompañados por un adulto y cuando son más chicos y van de la mano, el niño debe ir siempre del lado de la vereda.

* Elegir, colocar y sujetar correctamente al niño en el SRI dentro del vehículo y utilizarlo siempre, en todos los desplazamientos, por cortos que sean. Cuando se los baje, debe hacerse por la puerta que dé a la vereda o acera.

* Los niños deben estar bajo supervisión cuando se encuentran en garajes o lugares de estacionamiento porque existe riesgo de que sean atropellados.

* Una bicicleta adecuada en tamaño es aquella en la que el niño se sienta y toca el suelo con la punta de los pies. Además es bueno que use un casco correctamente sujetado y también acorde a su tamaño.

* Evitar el traslado de niños en motocicletas

¿Qué hacer frente a un siniestro de tránsito en el que se encuentra un niño o adolescente implicado?

* Pedir ayuda al 911

* No sacar al niño del vehículo

* No movilizar el cuello y en caso de que tenga puesto el casco, no sacarlo, porque que en con el movimiento al retirarlo se puede lesionar a la persona.

* No dar agua

* Si se evidencia una herida protegerla con un trapo limpio y comprimirla en caso de que sangre.

* Si el siniestro es menor y no hay lesiones ostensibles, se puede realizar la consulta de forma telefónica al servicio de emergencias que valorará si es necesario que la persona accidentada sea vista por un médico.

Es tarea de todos promover la responsabilidad personal y social apelando a modificar la conducta en la vía pública con el fin de disminuir los factores de riesgo que inciden en la enfermedad traumática.

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alicia fernández, pediatra,
Alicia Fernández
Médica pediátra

Podés seguir a nuestra pediatra de cabecera en Twitter como @AliFernandezUY

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