ENTREVISTA

"A veces está más validado que salgas a fumar que salir a extraerte leche"

Carolina de León, socia de la empresa de módulos de lactancia, Tatami, habla sobre el beneficio de extender esa práctica en el trabajo y del retorno de las madres a la oficina en la nueva normalidad

Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami
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Montevideana, 42 años. Desarrolló su carrera en el área de comunicación en empresas como Young & Rubicam y Nestlé, hasta que en 2015 cofundó junto a Pelayo Soria, Marie-France Bourgeois y Patricia Román la empresa Tatami, dedicada a la comercialización de módulos de lactancia. La pandemia, dice, los obligó a frenar para focalizarse en procesos internos y sobre todo identificar qué necesitan hoy las empresas. Cree que Uruguay ha avanzado con la ley que obliga a las empresas a contar con salas de lactancia, pero aclara que aún falta fiscalización, concientizar y ser flexibles en las organizaciones. Además de Tatami, dedica su tiempo al IAB, donde es gerenta. Está casada, tiene una hija de cinco años. Le gusta escuchar música, leer y verse con amigos.

Tatami lleva casi tres años en el mercado. ¿Cómo fueron los inicios?

El origen se remonta a 2015. Éramos un equipo de cuatro colegas —seguimos estando los cuatro—, todos profesionales de comunicación, nos conocíamos, teníamos puntos en común y decidimos emprender algo con propósito. Los cuatro somos papás y en ese momento había por un lado una campaña de Unicef con Natalia Oreiro, bastante controversial sobre la lactancia materna extendida, y a su vez había un anteproyecto de ley del Frente Amplio sobre la obligatoriedad de las salas de lactancia en lugares de trabajo. Había mucho debate, pero faltaba todavía mucho trabajo a nivel local para acompañar a las mujeres en ese período. Nosotros no lo vivimos en carne propia, porque ya trabajábamos de manera independiente, entonces pudimos prolongar la lactancia en nuestras casas, pero no era la realidad de la mayoría de las mujeres, que cuando volvían a trabajar no tenían dónde extraerse la leche. Ahí dijimos «¿y si hacemos salas de lactancia modulares?». Entonces comenzamos a trabajar, hicimos una investigación para ver la realidad de las mujeres y entrevistamos a más de 20 empresas, algunas que tenían sala y otras que no, para saber sus razones. Y detectamos una necesidad: por un lado, de las mamás que retornaban a trabajar y no tenían un lugar para extender la lactancia, y por otro, de las empresas que alegaban (falta de) tiempo, espacio y dinero. Ahí diseñamos Tatami. Nos presentamos en ANDE (Agencia Nacional de Desarrollo) gracias al apoyo de Rabbit, nuestra institución patrocinadora, en ese momento era Sinergia Tech, y ganamos el primer capital semilla; eso nos permitió hacer el primer prototipo del módulo que ahora estamos comercializando.

¿Cómo fue el proceso de convencer a las empresas de incorporar esta solución?

Desde que comenzamos a trabajar en el prototipo, pensamos en tener contacto directo con el Ministerio de Salud Pública (MSP) y ahí fue cuando comenzaron a redactar el proyecto de ley. Por suerte, teníamos una comunicación muy fluida, nos ayudaron mucho más allá de lo reglamentario, a entender la realidad en Uruguay. Por otra parte, empezamos a contactar a diferentes medios, les contábamos del emprendimiento y eso nos generó visibilidad. Y como se estaba formulando la ley y en cualquier momento se iba a reglamentar, eso hizo que las empresas se interesaran. Entonces, al principio no tuvimos que salir a buscar agresivamente sino que las empresas se empezaron a contactar. La primera fue Sancor y fue un hito, porque es una empresa super importante, con muchos empleados. Confirmamos que había una necesidad y que estábamos para cubrir eso. También apuntamos a generar feedback desde el día uno, a fines de 2017, cuando empezamos a comercializar y comunicar la marca, hasta ahora.

¿Cómo funciona el modelo de negocio de la empresa?

Al principio era (solo) ventas, después pasamos a alquilar porque algunas empresas no estaban obligadas pero querían darle la solución a la mamá. Otras veces solicitaban el acondicionamiento (del lugar de trabajo). Al principio no estaba en el plan, pero surgió de la escucha al cliente. A veces nos piden un sillón y obvio que se los damos; no nos va a cambiar (el negocio), pero siempre decimos que nuestra misión es ayudar a las mujeres a poder prolongar la lactancia materna lo que puedan o decidan. Pero que además estén dadas las condiciones.

Nuestra misión es ayudar a las mujeres a poder prolongar la lactancia materna lo que puedan o decidan. Pero que además estén dadas las condiciones"

Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami (Foto: Fernando Ponzetto)
Carolina de León

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Es el total de clientes que Tatami tiene actualmente. Del total, nueve de ellos compraron módulos, mientras que tres optaron por el alquiler y dos por el acondicionamiento del lugar de trabajo.

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Es el costo en miles de pesos de los módulos que hoy comercializa Tatami. La empresa está trabajando en un nuevo modelo que, entre otras características, reduzca el costo a la mitad.

¿Cómo les ha impactado la pandemia, considerando que las madres podrían reinsertarse a las empresas a largo plazo o hacer más teletrabajo?

Nos hizo frenar. Este era el año que estábamos apostando a tener una oficina, formalizar la estructura, dos de nosotros nos íbamos a dedicar full time y esto te hace repensar. ¿Qué van a hacer ahora las empresas con las embarazadas?, ¿cuándo retornan a trabajar?, ¿cuál será su prioridad? Nosotros apuntamos siempre a darle la solución a la empresa, tratamos de escuchar su problema y ver cómo podemos ayudar. El tema es que ahora hay un montón de problemas y después (viene) la sala de lactancia. Estamos frenados, pero estamos haciendo un montón de otras cosas. Estamos trabajando nuestra comunidad en redes sociales, estamos haciendo el cambio de persona jurídica, pasamos a ser SAS (sociedad por acciones simplificadas), y estamos rediseñando el módulo de lactancia

¿Cómo van a orientarse en esta nueva realidad?

Tenemos que repensar el modelo de negocio, seguir manteniendo la venta y alquiler, pero vamos a escuchar a los empresarios. Tenemos previsto hacer entrevistas y encuestas para conocer qué está pasando, cuáles son sus dolores y ver dónde podemos ayudar. Estamos trabajando mucho por ahí, en modelos, números y entender costos.

Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami (Foto: Fernando Ponzetto)
Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami (Foto: Fernando Ponzetto)

¿Cómo se imagina el retorno al trabajo presencial por parte de las madres?

Hemos escuchado de casos cercanos que las embarazadas ahora no vuelven hasta que tengan familia y van a hacer teletrabajo. Hay que ver cuándo vuelven, depende de la realidad de la empresa, del espacio. Así como hay incertidumbre en todo, también la hay en esto. Si la mamá sigue siendo considerada población de riesgo como su hijo quizás le dicen que siga teletrabajando. Ahora hay muchas empresas que están retornando, pero los padres con hijos en edad escolar son de los últimos en reintegrarse. También la mujer capaz que quiere seguir dándole el pecho a su hijo, pero a su vez quiere volver a trabajar. No significa que todos los casos sean así, pero los hay, y la empresa tiene que darle espacio.

Barajaban la idea de salir al exterior. ¿En qué están esos planes ahora?

Quedaron pospuestos. El (nuevo) módulo viene a ser una respuesta a eso. Nos pasó que muchas empresas, sobre todo multinacionales, nos contactaban y nos pedían la solución para acá y nos preguntaban si podíamos llevarla a Argentina, Colombia, México, porque no hay. Pensamos en cotizar con despachantes, todo por desconocimiento. Luego, empezamos a estudiar los mercados con leyes más parecidas a las nuestras, donde existiera la conversación sobre la lactancia materna. Después, gracias a un viaje que hice a EE.UU. confirmamos que lo que pasa acá pasa en todas partes, salvo en los países de primer mundo. Esa experiencia fue un encuentro de 50 emprendedoras de todas partes del mundo y cuando contaba lo que hacemos, me decían «traelo, porque no tenemos». A partir de ese viaje y de las consultas de las empresas, empezamos a detectar que era una necesidad en otros lugares y que no hay una empresa como la nuestra exactamente, entonces dijimos «vamos a trabajar acá». A fin del año pasado participamos del programa de Endeavor Pasaporte Emprendedor, que tiene el fin de internacionalizar empresas, y ahí aprendimos un montón; además nos invitaron al Foro Latinoamericano de Innovación (México), donde había gente del BID y nos dijeron que está bueno lo que hacemos. Ahora se frenó, porque el proceso del módulo también se retrasó, pero en 2021 va a estar.

Confirmamos que lo que pasa acá pasa en todas partes, salvo en los países de primer mundo"

Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami (Foto: Fernando Ponzetto)
Carolina de León

¿Cómo ve la implementación de la lactancia hoy en las empresas locales?

En Uruguay venimos muy adelantados en lo que tiene que ver con leyes sociales, si bien algunas cosas fallan, porque hay una reglamentación pero no fiscalización. Por eso, cuando vamos a reuniones decimos que somos abanderados de la lactancia más allá de la ley. Qué diferencia sería para la mamá cuando retorna a trabajar tener este lugar y el tiempo, el chip le cambia respecto a que su empresa la comprende. Va a trabajar mucho más contenta. Por eso, además del módulo ofrecemos un taller a cargo del Instituto Uruguayo de Lactancia Materna, que hace una concientización no solo para la mamá sino para la empresa. Pasa por comprender que ella necesita esto por un tema físico incluso, que cada dos o tres horas tiene que extraerse leche y que está bueno. A veces está más validado que salgas a fumar que salir a extraerte leche.

En Uruguay venimos muy adelantados en leyes sociales, si bien algunas cosas fallan, porque hay una reglamentación pero no fiscalización"

Carolina de León, socia y cofundadora de Tatami (Foto: Fernando Ponzetto)
Carolina de León

Hay una ley en materia de lactancia, pero ¿qué falta?

Para mí lo primero y que es transversal, es la educación. Hacer campañas sobre la importancia de la leche materna, de extender la lactancia, de que cuando la mamá retorna a trabajar que tenga ese lugar, la calidad de la leche. Ese beneficio va a ser para el niño, la empresa y la sociedad. Es un círculo virtuoso. Respecto a las salas de lactancia creo que falta más empuje desde los ministerios de Salud Pública y Trabajo. El año pasado surgieron otras prioridades. También, hay empresas que tienen sala pero no pueden registrarla en el sitio web del MSP, porque dicen que es tedioso. La obligatoriedad es otro tema. Si tenés por ejemplo un staff de mayoría de hombres pero también hay mujeres y una queda embarazada, no obligues a la empresa a tener una sala, porque se puede resolver alquilando mientras la mamá lo precisa. Es ser flexible a la realidad de las empresas.

"Un módulo como Ikea; ponerlo en caja y despacharlo"

Proyecto. El nuevo módulo de lactancia apunta a reducir costos con el objetivo de iniciar la internacionalización, dijo De León. (Foto: Fernando Ponzetto)
Proyecto. El nuevo módulo de lactancia apunta a reducir costos con el objetivo de iniciar la internacionalización, dijo De León. (Foto: Fernando Ponzetto)

¿Cuál es el plan de la empresa detrás del nuevo módulo de lactancia? ¿En qué se diferenciará del actual?

Con el apoyo de ANDE, nos presentamos al segundo capital semilla que lo financia ANII para diseñar el nuevo módulo. Para eso necesitábamos un estudio de diseño industrial, contratamos a Menini Nicola y ellos lo están diseñando ahora. El pedido fue abaratar el costo a la mitad. Actualmente, el módulo cuesta $ 202.000 (IVA incluido), el valor es bastante alto porque la producción es artesanal. Lo hacemos con una carpintería, es de MDF con terminaciones en madera, lo amamos, pero necesitamos que esto escale a nivel local y para internacionalizar la marca. Para eso necesitamos bajar el costo y que sea escalable también desde el punto de vista de la producción. El pedido y en lo que estamos en camino es que sea como Ikea; poner el mueble en una caja y despacharlo. Es más liviano en todo sentido, en la rapidez (al producirlo), en el costo y en su peso. Estamos trabajando con otros materiales, pero siempre lo encaramos con el mismo propósito y cumpliendo con la ley.

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