A fines de 1983, la vida laboral de Bobby Viera cambió abruptamente. Dejó la tranquilidad de un trabajo público y con esfuerzo, sacrificio, y muchas horas de dedicación creó su propio emprendimiento: el Taller de Informática. Así sumó a sus conocimientos de computación (egresó de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Facultad de Ingeniería en 1981), su gusto y capacidad para la docencia. Viera fue uno de los primeros docentes en la Carrera de Analista en Universidad ORT a comienzos de los `80.
"Mi experiencia puede llegar a ser útil como testimonio. Mi carrera no es la de una persona exitosa desde el arranque, que obrara siempre con responsabilidad y eficiencia, sino la de alguien que cambió la cabeza exigido por las circunstancias. Aquella actitud desganada y apática con que me desempeñaba en mis años de empleado público, fue dejando paso al emprendedor incansable que todos llevamos dentro", resume entusiasmado.
Evolución
Fue el 15 de junio de 1984 cuando se inscribió la primera alumna del Taller de Informática. Desde entonces la opción de soluciones de capacitación que brinda, tanto a particulares como a empresas, se ha ido ampliando significativamente. A los cursos de operación, programación, diseño y electrónica aplicada, se fueron incorporando áreas complementarias de la vida empresarial, desde marketing, publicidad y comunicación, hasta administración, contabilidad y relaciones humanas, y más recientemente, logística y agro, entre otras propuestas educativas. El promedio anual de inscriptos en Taller de Informática asciende a 3.000, con sólo dos locales, Pocitos y Centro-Cordón, pero desde 1984 a la fecha han egresado más de 50.000 alumnos.
"Si bien el Taller ha evolucionado muchísimo desde los días en que sólo dábamos computación, desde el inicio puse todo mi cariño y respeto hacia la organización y por ende hacia los alumnos que confiaban en el Taller. Para nosotros, cada uno es el único", asegura Viera.
"Vemos alumnos antes que clientes. Nos aseguramos que el crecimiento no descuide esto. Muchas veces tuvimos la tentación de crecer rápidamente, pero decidimos que nuestro valor es la educación".
El porcentaje de deserción promedio registrado en la última década es de 15%. Según Viera, los directivos del Taller estudian cada caso, de allí que corroboren que sólo unos pocos abandonan por razones vinculadas al Taller. "Aún así existe una cláusula de satisfacción, por la cual el alumno puede repetir el curso sin pagarlo nuevamente".
HERRAMIENTAS
Taller de Informática comulga con la mejora continua evaluando la calidad del aprendizaje de cada grupo y el desempeño de cada profesor. "Nos aseguramos de estar cumpliendo con los mayores estándares de calidad educativa; no hacemos cualquier cosa con tal de mantener un alumno", grafica Viera.
La selección de profesores prioriza valores éticos individuales y su adaptabilidad a la cultura de la organización. Consecuencia de tales exigencias es que Viera conciba la responsabilidad social empresarial hacia el corazón de la organización. Por eso agradece a su personal y a todos aquellos que en estos 25 años del Taller confiaron en su gestión. "Nos anima la certeza de continuar muchos 25 años más, guiados por el compromiso de ofrecer la máxima calidad educativa", remata.