Proyecto de club de golf y centro deportivo de Gianfranco Macri en Manantiales sumará hotel y barrio privado

La inversión inicial de US$ 42,5 millones que demandará Manantiales Golf se complementará a futuro con otra de US$ 34 millones destinada a esos dos desarrollos, anticipó el empresario argentino.

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Gianfranco Macri, empresario argentino.

El empresario argentino Gianfranco Macri define a su proyecto Buenos Aires Golf Club, fundado en los años 90, como su «quinto hijo». En su nueva apuesta, esta vez en Uruguay, sumaría el «sexto». Se trata de Manantiales Golf, un club de golf de nivel internacional ubicado sobre la Ruta 104 en un predio de casi 100 hectáreas, en esa localidad de Maldonado donde Macri reside desde hace más de seis años.

El proyecto incluye un campo de golf de 27 hoyos, un Sport & Wellness Center de 3.000 metros cuadrados (m2), y demandará una inversión de US$ 42,5 millones, señaló el empresario, que presentó recientemente la iniciativa al presidente de la República, Yamandú Orsi, junto al intendente de Maldonado, Miguel Abella.

Más allá de generar una comunidad de unos 1.500 socios, Macri sostiene que el emprendimiento impulsará el empleo -con unos 300 puestos durante la obra y 100 estables cuando el espacio abra sus puertas- y la economía de Maldonado. El desarrollo buscará atraer a amantes del golf de otros países, una estrategia que han aplicado con éxito China y Turquía y que podría generar ingresos adicionales de US$ 1,5 millones al año. En su visión, la inversión contribuiría a posicionar a Maldonado como un «destino golfístico internacional» y a ampliar las opciones de entretenimiento y descanso que ofrece Maldonado más allá del verano.

«Lo que quiero es tener acá el (mismo) sueño» que materializó en Argentina, asegura. En ese proceso, ya proyecta a futuro la construcción de un hotel y de un desarrollo inmobiliario que complementen el club de golf. Ambas obras demandarían una inversión de unos US$ 34 millones, 25 millones corresponderían al barrio cerrado y los 9 millones restantes al hotel.

A continuación, un resumen de la entrevista que Macri dio a El Empresario.

—¿Qué lo impulsó a crear este proyecto en Maldonado?
—El origen tiene poco que ver con el negocio y más con una problemática personal. Hace más de 30 años hice algo muy similar, como es el Buenos Aires Golf Club, un club que tiene 27 hoyos de primer nivel mundial con un barrio cerrado que lo rodea. Siempre digo que he sido un privilegiado porque logré algo muy raro: el Buenos Aires Golf fue como mi «quinto hijo»; fue un sueño que tuve cuando era muy joven y que logré hacer realidad. El mayor privilegio era levantarme todas las mañanas, abrir las cortinas de mi cuarto y estar en ese sueño, porque vivía sobre la cancha. Eso es básicamente lo único que extraño de Argentina, porque me mudé acá hace ocho años. La oportunidad (de replicar el proyecto en Uruguay) surgió cuando mi vecina -porque el campo donde se va a instalar es lindero a mi casa- empezó a decirme por qué no conseguía a alguien que le comprara el campo para hacer un desarrollo. Y de a poco se me fue ocurriendo la idea. En realidad, lo que quiero es tener acá el (mismo) sueño. Después eso llevó al negocio, porque es una inversión muy importante y para hacerla viable hay que darle una vuelta de negocios.

—¿En qué consiste ese plan para hacer viable el proyecto?
—Detecté que en el mercado había una necesidad insatisfecha en dos aspectos. El primero es que no hay ninguna cancha de 27 hoyos en Uruguay. Si bien parece un 50% más que una de 18, técnicamente es mucho más porque permite combinar las canchas y tener tres distintas. Y eso hace una enorme diferencia para el usuario como socio del club porque tiene una variedad que le permite nunca aburrirse. Por otro lado, en el mundo hay un nuevo modelo de negocios que se denomina golf destinations, lugares a los cuales la gente viaja exclusivamente para jugar. En el turismo mundial hay determinadas «anclas» que hacen que la gente se mueva de una punta a la otra del planeta. En Punta del Este tenemos una nada más, que es el juego. El secreto es que tiene que haber una variedad de canchas, porque la gente no va a viajar un fin de semana para jugar en una sola y repetirla tres o cuatro veces. Este proyecto, que también va a incorporar en el futuro un hotel, va a hacer que la gente tenga un destino golfístico al que pueda viajar por un fin de semana largo o por tres o cuatro días. Eso apunta a personas de Montevideo, Buenos Aires, San Pablo y Santiago.

Un segundo aspecto es el concepto del Sport & Wellness Center. Más allá del golf, no sé si hay en Uruguay un centro deportivo tan completo como el que estamos armando. Va a tener canchas de tenis y pádel, cancha de práctica de golf para juego largo y corto, academia de golf, piscinas olímpicas descubiertas y climatizadas cubiertas, un gimnasio de más de 1.200 metros cuadrados (m2), spa y cancha de fútbol. El edificio principal tiene más de 2.800 m2 y luego habrá otro, al lado de las canchas de pádel y tenis, con un simulador de golf con pantalla gigante. Además, vamos a traer algo que no está en ningún lugar de Sudamérica: un simulador indoor de tenis.

—La inversión anunciada es de US$ 42,5 millones. ¿Cómo se ejecutará el proyecto en sus etapas de construcción?
—Sí, son US$ 42,5 millones como mínimo; queremos que no se vaya mucho más arriba. El hotel no está comprendido en ese presupuesto. La inversión en el barrio asciende a US$ 25 millones aproximadamente y luego el hotel demandará unos US$ 9 millones adicionales. En realidad, va a ser todo simultáneo. El primer paso son las canchas de golf, porque tardan un poco más en construirse que los edificios y, además, hay que sincronizar las obras por el movimiento de tierra. Vamos a mover 500.000 metros cúbicos de tierra y eso levanta una polvareda enorme. Hoy tenemos el aval otorgado por el Ministerio de Ambiente para hacer las canchas de golf, pero todavía no nos dieron la autorización para iniciar las obras. Hace meses que estamos contestando preguntas y en todo el proceso no tuvimos una sola objeción. Estamos tratando de lograr terminar con este proceso un poquito lento y confiamos en poder empezar las obras antes de fin de año. Ya tenemos todo listo y contratamos los proveedores.

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Manantiales Golf.

—¿Cómo va a impactar esta obra en la economía y el empleo de Maldonado?
—En lo directo, va a haber una cantidad importante de personas empleadas, unas 300 más o menos, y más del doble de puestos indirectos (durante la obra). Lo más importante es que siempre digo de que el secreto mejor guardado de Punta del Este es marzo y abril, porque no hay nadie y el clima es espectacular. El problema que tiene Punta del Este, Maldonado, es que tiene una temporada muy corta. Ha mejorado un poquito (el turismo fuera del verano), pero todavía le falta mucho. Lo bueno de esto como diferenciador es que va a poder utilizarse casi todo el año. Yo soy golfista y juego todo el año acá, un mínimo de 10 meses. Entonces, lo primero que va a pasar es que conjugás que Punta del Este tiene una belleza única, una temporada que climáticamente es mucho más amplia y una capacidad de alojamiento y de opciones gastronómicas enormes que están subutilizadas, entonces creo que si a esto que estamos haciendo nosotros se suman otros proyectos, muy bien podría darse el caso de que Maldonado se transforme en un destino golfístico internacional. Además, tenemos la contratemporada del hemisferio norte, que es el mercado de golf tradicional. Esto ya ha pasado en países como China y Turquía. Por otra parte, el proyecto -y esto ya lo hice en el Buenos Aires Golf- va a tener escuelas que serán muy beneficiosas para los jóvenes de Maldonado. Va a haber una escuela de golf gratuita para chicos que quieran aprender a jugar, divertirse, hacer deporte o incluso puede transformarse en una forma de vida porque de ahí surgen los profesionales. También se va a formar profesores de golf y en oficios. El personal de golf está muy bien pago, tiene un trabajo agradable -porque está al aire libre todo el año, en contacto con la naturaleza- y hay muy poco o nada en Uruguay y no hay dónde aprenderlo si no es en un centro de este tipo.

—¿Cuáles son los próximos pasos del proyecto a largo plazo?
—Nosotros vamos a empezar -si Dios quiere, antes del fin de año- con la cancha de golf y a principios del año que viene con el clubhouse, además del Sport & Wellness Center. Todo esto va a estar listo para 2028. Complementariamente, vamos a hacer acá lo mismo que en Buenos Aires Golf, esto es, un desarrollo inmobiliario alrededor del club y el hotel. Eso va a ser desarrollado por otra sociedad y requiere un proceso distinto, que es ir por el lado del PAI (Programas de Actuación Integrada), el mecanismo por el cual se reconvierte la tierra para pasar de rural a suburbana y que te permitan desarrollar. Ese proceso demora entre dos y tres años.

De la mudanza a Uruguay a un nuevo negocio

Gianfranco Macri cuenta que en Uruguay encontró «la paz que no tenía en Argentina», debido a la exposición de su apellido y a los «ataques» que recibió a raíz de la carrera política su hermano Mauricio, expresidente del país.

El empresario, cuyos hijos son grandes y están radicados en el exterior, consideró que instalarse en Punta del Este, donde solía pasar el verano, era un paso «natural». Aunque vive al otro lado del charco, asegura que visita muy poco su país natal. «No sumo ni siquiera 30 días por año en Argentina», dijo.

Actualmente, Macri está dedicado al proyecto de Manantiales Golf junto a sus socios Pablo Rubio y Mariano de Llano, dos empresarios del rubro tecnológico. Precisamente, la tecnología caracterizará el vínculo entre el club y sus socios, a través de un sistema digital integrado, afirmó Macri. Esa solución dio origen a Plinto, una empresa de IA de los mismos socios que comercializa una herramienta de gestión y ya captó como primer cliente a un grupo de desarrollo inmobiliario que opera en Nordelta, Argentina.

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