POR DIEGO FERREIRA [dferreira@elpais.com.uy]
Nació en Montevideo hace 51 años y es máster en Física de la Universidad de Vermont (EE.UU.). Desde 2010 se desempeña como CEO de Conectagames, firma dedicada a la producción de juegos para Facebook, la cual fue recientemente seleccionada por Endeavor para integrar su red de emprendedores. Su trayectoria en el medio digital se remonta a mediados de la década de 1990 cuando fundó Web2mil y luego Intercanal. Considera que en Uruguay falta un «ecosistema» que favorezca el desarrollo del emprendedurismo, y criticó los monopolios que «van contra la libertad» de emprender. Desde su perspectiva, emprender es «tirarse al agua» aún cuando el futuro es incierto. Vive en pareja. Es karateca y en sus ratos libres juega al golf y navega en catamarán.
Endeavor escogió a Conectagames como nuevo miembro de su red de emprendedores. ¿Que apoyo le dará la organización?
Endeavor busca empresas innovadoras y que además puedan tener proyección global. Y nuestra empresa tiene como aspiración llegar a los 160 países donde está Facebook. Por otra parte, para emprender se necesita un ecosistema: no es solamente el emprendedor, es el emprendedor más los inversores ángeles, los major capitalist… hay una serie de factores que permiten que los proyectos se lleven a cabo. Entonces Endeavor lo que busca es tratar de generar en países en vías de desarrollo ecosistemas similares a los que hay en Silicon Valley, que permitan surgir emprendimientos con la misma facilidad que allá. Te ofrecen experiencia, mentoría, knowhow, la posibilidad de constituir un directorio. Nosotros recibiremos esos apoyos.
¿Cómo define a su empresa?
Lo que Conectagames hace es tomar una idea, quizá vieja, y ponerla en un lugar nuevo. Hemos agarrado los juegos tradicionales de mesa y los llevamos a Facebook. Cada país tiene un juego tradicional por excelencia; en el caso de Uruguay es claramente el truco, en Argentina también aunque lo es con una diferencia que no es menor: acá hay «piezas» y en Argentina no. En Colombia juegan con los dados a un juego que se llama el cacho; en Brasil juegan al buraco y a la tranca. Sobre esa base entendemos que podemos tener un mercado que llegue a ser hasta el 10% de la población de Facebook, que son unos 100 millones de personas. Si el emprendimiento funciona y cristaliza, quizá no sea la empresa que más exporte del Uruguay pero seguramente sea la que a más países exporte en el mundo.
¿Cuándo y cómo surgió la idea?
Fue en 2010. Antes, tuvimos una empresa de acceso a Internet por discado que se llamaba Intercanal. Cuando vino el ADSL no hubo manera de reconvertirnos porque no tuvimos acceso al uso de las líneas de cobre, los privados no podían vender servicios de ADSL. Entonces la empresa tuvo que pensar qué hacía. Mientras tuvimos Intercanal, y como nosotros facturábamos más cuanto más tiempo la gente estuviera conectada, inventamos un juego de truco y un sitio, Retruco.com, en el que la gente jugaba más rápido si se conectaba por Intercanal. Esa fue una manera de que la gente estuviera más conectada por Intercanal y fue la semilla de este emprendimiento. Cuando apareció Facebook nos dimos cuenta de que era el vehículo para llevar los juegos locales a todos los países; Facebook tenía la conectividad que necesitábamos.
¿Cuántos jugadores tienen?
Más de 3.500.000 personas han usado nuestros juegos. Al mes, juegan 600.000 personas. Todos los días entran a jugar entre 70.000 y 80.000 y entre 8.000 y 10.000 usuarios son nuevos jugadores.
¿En qué países están?
Estamos en 11 países. En Europa estamos en Portugal, Italia y España; y en América Latina, estamos en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Brasil, Puerto Rico, Colombia, Venezuela y Surinam. La idea es cubrir primero toda América Latina para después pegar el salto a Europa.
¿Cuál es el perfil del jugador?
Depende del juego pero los más parecidos a la canasta, se reparten un 50% hombres, un 50% mujeres. En los juegos más parecidos al póquer o al truco son más hombres que mujeres. La edad promedio de los jugadores es de 27 años. El público de Facebook es joven pero cada vez más se suma gente de todas las edades.
¿Cómo encaja la publicidad en el esquema de sus juegos?
Lo interesante de esto es que no sólo es mucha la gente que juega, además, la gente se pasa 2,40 horas en promedio al mes jugando. Entonces las empresas pueden poner avisos en la mesa de juego y es una publicidad que tiene mucho tiempo de exposición. Para el branding de una marca es muy bueno porque necesariamente la persona está obligada a ver la mesa porque ahí es donde tira la carta.
¿Y cuál es el negocio que ven en esto las redes sociales?
Facebook promueve esto porque el hecho de que mis jugadores se pasen 2,40 horas por mes usando mis juegos le sirve para mostrar avisos, promover la intereactividad y que la gente entre. Facebook promueve esto porque además los juegos son freemium: si querés tener más fichas de las que damos gratis, tenés que pagarlas. Ese es el modelo de revenue más importante que tenemos. Ese mercado representó US$ 512 millones en 2011 de los cuales Facebook se quedó con el 30%.
¿Usted testea los juegos?
Sí, claro. Los juegos tienen que salir perfectos, sin errores. Además hay que mirarlos con los ojos de un colombiano si estoy haciendo un juego para ese país. Esa es la parte más difícil. Para eso investigamos, leemos los detalles, reglas y hasta el lenguaje del juego y a veces consultamos a personas del propio país. La idea es que el usuario sienta que el juego es hecho por gente local.
Cada vez hay más opciones de entretenimiento. ¿Cuáles son sus competidores directos?
Uno compite contra todo lo que entretiene porque nosotros vendemos entretenimiento, pero los competidores directos son aquellos que hacen cosas parecidas a las nuestras en sus respectivos países. Por el momento no hemos detectado ninguna empresa que se dedique a esto con espíritu global. Si yo hiciera esto para Brasil me alcanzaría con ese mercado, pero si hacés un juego sólo para Uruguay no te alcanza para sostener la empresa. El tamaño chico del Uruguay ha sido, en cierta manera, una ventaja porque nos ha obligado a pensar en grande.
¿Se puede vivir de ser emprendedor en Uruguay?
Se puede vivir muy contento (risas) y si te va bien creo que se puede vivir bien. A mí me gusta vivir haciendo lo que más apasiona; el resto son detalles. Tenés tiempos malos, tiempos mejores, tiempos que son por la mitad y otros que son buenísimos. El futuro es incierto y tirarse al agua frente a un futuro incierto es de lo que se trata el emprendedurismo.
¿Qué rol tiene que jugar el Estado para fomentar el espíritu emprendedor?
Hay una agencia de innovación que evalúa proyectos y que los apoya si son de índole innovadora. Yo le daría un giro a eso. No toda innovación agrega valor y no todo lo que agrega valor es una innovación muchas veces. Me parece que lo importante son las propuestas que agregan valor y no si no se hizo en ninguna parte antes. Me enfocaría más cuando se hace esa selección de proyectos en si la propuesta agrega valor.
Después, otra cosa que cambiaría sería hacer como en Israel. Allí tienen una agencia similar pero que cuando te financia el emprendimiento se vuelve tu socia. Eso está bueno porque si te va bien vos le compras a la agencia su parte o la agencia se la vende a un tercero, entonces son fondos que vuelven a la agencia para que pueda seguir financiándose. Si financio sin que yo tenga posibilidad de recupero, llega un momento en que la plata se acaba. Y además cuando tenés un socio que te va a prestar plata pero que se va a llevar tanta equity lo mirás con diez ojos. Me parece eso que generaría una cultura que sería buena para la agencia y para los emprendedores.
Mencionó antes las dificultades que le generó el monopolio de Antel a su antigua empresa. ¿Cómo repercuten ese tipo de restricciones sobre el emprendedurismo?
Creo que si hay algo que es esencial para emprender es la libertad. Sin libertad no hay emprendedurismo. La historia del mundo es la historia de los emprendedores; los cambios que ha sufrido la humanidad han sido creados por los emprendedores de todas las épocas. Y la base de eso es la libertad y la libertad no son los monopolios. Los monopolios van en contra de la libertad. Creo que está todo dicho.
¿Qué límites enfrenta hoy la industria del software para desarrollarse?
Es la geografía y por eso Endeavor es un aporte importante. Estas cosas hay que hacerlas rápido o no salen. Nosotros tenemos que llegar a 50 países en tres años o el emprendimiento se queda por el camino. Te podés quedar con un negocio relativamente bueno pero no con una cosa importante. En Uruguay no se dan todas las condiciones, la gente de Silicon Valley no viene a invertir. Es un problema de ecosistema, todavía no es lo suficientemente fuerte como para que ayude a otros a desarrollarse.
¿Cuánto afecta la escasez de talento y los problemas en la educación al sector?
Nosotros no nos hemos encontrado con esa dificultad. Tenemos un criterio de selección bastante exigente basado en la capacidad de la persona y el interés por lo que va a hacer. Esta es una empresa en la que están todos comprometidos con la idea, les gusta la idea, tratamos de que todos participen del proyecto. El problema principal es tener los recursos para hacer esto más rápido. Esos son los recursos que estamos buscando para globalizar el negocio.
En los últimos años han aparecido muchas empresas de software, ¿eso no es contraproducente para la subsistencia de la categoría?
No. Eso lo que hace es que sea más difícil conseguir personas talentosas o sea más caro conseguirlas, hace que el desempleo sea cero en el sector, hace que haya que pagar mejores sueldos y que aumente la competitividad. Pero en Silicon Valley estoy seguro que la tasa de desempleo también es cero. No es una dificultad imposible de sobrellevar. (También) hace al ecosistema que empresas importantes vengan a desarrollar software en Uruguay.
APUNTES DE CARRERA
1980
Con 19 años se fue a estudiar a EE.UU., aprovechando que tenía un tío radicado allá. Su idea original era estudiar Ingeniería pero terminó inclinándose por la Física.
1985
Regresó a Uruguay y comenzó a trabajar en la facultad de Ciencias, junto al profesor Rodolfo Gambini. Allí integró un grupo dedicado al estudio de la gravedad cuántica.
1995
Luego de diez años de trabajo académico, decidió abrir su propia empresa, Web2mil, una de las primeras compañías locales de internet. Luego fundó Intercanal.
2010
Tras una experiencia exitosa con una versión del truco para Intercanal, se volcó a la producción de juegos para Facebook a través de Conectagames.
CIFRAS DEL NEGOCIO
«El tamaño chico del Uruguay nos obligó a pensar en grande»
10
millones de usuarios activos mensuales proyecta tener la empresa dentro de tres años.
600
mil dólares por año es la facturación de Conectagames. Se estima que cada usuario de los juegos de esta empresa gasta un dólar por año en fichas.
La firma cuenta con 10 personas en su staff.
«Quería ser parte del cambio que significó internet»
Usted era docente y dejó eso para emprender en el área digital. ¿Qué lo llevo a cambiar de trabajo?
Lo que pasa es que me di cuenta de que Internet cambiaba el mundo. En 1995 cuando vi por primera vez el primer servidor web -que lo instaló un compañero del Instituto de Física de la Facultad de Ciencias-, me di cuenta de que las distancias se acababan y el mundo necesariamente tenía que cambiar. Porque cuando la distancia dejaba de ser una variable importante para que yo pudiera estar en contacto contigo necesariamente tenía que haber un cambio profundo. Y quería ser parte de ese cambio. Eso fue lo que hizo que diera un paso al costado y que me metiera en esto que me parece un desafío interesantísimo. De hecho, el cambio sigue. Facebook es otro botón más de la muestra, no es la conclusión pero muestra cómo cambió el mundo, cómo pasó de ser un mundo métrico a uno topológico. Lo que importa es la conectividad entre las personas y no la distancia a la que están. Sobre Facebook, creo que habrán muchas redes más y topologías nuevas y creo que las innovaciones no nos van a dejar de sorprender.