En busca de retener al público, los productores de entretenimiento ya han usado imágenes en 3D en el cine y, recientemente, en la televisión. Ahora, esto también está por llegar a las salas teatrales.
En un extraño caso -al menos para estos tiempos- en el que la innovación tecnológica nazca en un escenario de ópera, la Metropolitan Opera neoyorquina anunció que planea incorporar proyecciones en 3D para la puesta de Sigfrido de la próxima temporada, la tercera parte de la tetralogía wagneriana, con puesta de Robert Lepage.
Si la tecnología funciona como se espera, los cantantes parecerán moverse dentro de un mundo tridimensional creado exclusivamente por proyecciones. Pero, aclaran, los elegantes asistentes a la ópera no tendrán que enfrentarse a lo indigno de usar esos tontos anteojos del 3D. Los creadores dicen que las complejas fórmulas matemáticas usadas para crear este efecto en tres dimensiones permitirán prescindir de los anteojos.
El escenario consta principalmente de sofisticadas proyecciones sobre un set de 45 toneladas compuesto de dos docenas de grandes placas que giran sobre un eje y se mueven hacia arriba y hacia abajo.
Por años, artistas digitales, programadores de computación y expertos en luces han estado trabajando para proyectar imágenes que parezcan cobrar vida. Por ahora, pocos han visto ejemplos de esta nueva tecnología, ya que sólo ha sido probada en el set en pequeña escala. the new york times