Las bebidas derivadas del cáñamo viven un inesperado auge y desafían al alcohol tradicional

Las ventas de productos con THC están en aumento, de la mano de consumidores que buscan alternativas sin alcohol. Sin embargo, una nueva ley más estricta sobre esta categoría podría eliminarlas del mercado

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Bebidas con THC.

En una fría tarde de enero, en la tienda de comestibles Stew Leonard's en Paramus, Nueva Jersey, ubicadas de manera destacada en el centro del departamento de licores, se apilan cajas de bebidas con infusión de cáñamo. Hay ponches tropicales con gas, mojitos de piña, té helado con sabor a melocotón y refrescos de cerveza de raíz con efecto «colocón».

«El crecimiento de la categoría ha sido explosivo para nosotros», afirmó Blake Leonard, presidente de Stew Leonard's Wine & Spirits. El minorista incluso ha retirado pallets de cerveza para dar paso a las bebidas más populares. Hace tres años, Stew Leonard's ofrecía menos de 10 de estas marcas. Hoy, ofrece hasta 75, añadió Leonard, quien estima que las ventas aumentaron un 25 % en enero en comparación con el año pasado.

Para los fabricantes y minoristas de bebidas alcohólicas, enero fue un mes desolador. Durante los últimos tres años, las bebidas alcohólicas no solo han perdido terreno frente a las bebidas sin alcohol en enero, sino que se han recuperado más lentamente, lo que indica un cambio sostenido en el estilo de vida, más que un reajuste temporal posvacacional, según escribió la firma de investigación Numerator.

Sin embargo, las ventas de cócteles sin alcohol, agua con gas y tés con tetrahidrocannabinol (THC) se han disparado desde su introducción hace unos años. Ante la creciente demanda de los consumidores y la legalización de las bebidas derivadas del cannabis, grandes cadenas como Target, Sprouts y Circle K, así como licorerías nacionales, ofrecen estos productos en sus estantes.

«Nuestras bebidas con THC, así como las bebidas sin alcohol, son dos de nuestras categorías de mayor crecimiento», afirmó Andrea Starr, directora sénior de comercialización de bebidas con THC en Total Wine & More.

El año pasado, las ventas de bebidas con THC fueron de US$ 850 millones, según la firma Future Markets Insight, y se espera que alcancen los US$ 4.000 millones para 2028.

La industria comenzó a prosperar tras la legalización del cáñamo, una variedad de la planta de cannabis, como parte de la Ley Agrícola de 2018, con la disposición de que no podía contener más del 0,3% de THC en peso seco. Si supera ese límite, el cáñamo se clasifica como marihuana, lo cual sigue siendo ilegal a nivel federal. La gran mayoría de las bebidas con THC que se venden en tiendas minoristas se elaboran con cáñamo, mientras que algunas de las bebidas que se venden en dispensarios autorizados se elaboran con marihuana.

Los estados comenzaron entonces a adoptar sus propias normas. Mientras que 28 estados, entre ellos Texas, Florida y Minnesota, permiten la venta de bebidas con THC en comercios tradicionales, algunos otros, como California y Arizona, limitan su venta a dispensarios autorizados.

Y aunque el estado de Nueva York permite que las licorerías o bodegas vendan bebidas con 1 mg o menos de THC, pocas marcas las producen con ese nivel tan bajo. Algunas bebidas con mayor contenido de THC están disponibles en dispensarios de cannabis autorizados.

El THC y su pariente, el cannabidiol o CBD, son producidos por la planta de cannabis, pero difieren en sus efectos sobre el cerebro. Generalmente, las bebidas con CBD no producen una sensación de intoxicación, pero pueden reducir la ansiedad. Sin embargo, es probable que el consumidor experimente cierta sensación -relajada o eufórica, o ansiosa y paranoica- unos 20 minutos después de tomar una bebida con THC; esto también puede provocar un resultado positivo en una prueba de drogas.

Límites más estrictos

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Drinkin' Buds.

Pero a pesar de su creciente popularidad, las bebidas corren el riesgo de desaparecer.

Está previsto que en noviembre entren en vigor nuevos límites federales mucho más bajos para el nivel de THC en productos derivados del cáñamo, como gomitas y bebidas, según una disposición del paquete de gastos que reabrió el gobierno federal a finales del año pasado. Los promotores de la ley afirmaron que algunas empresas extraían THC del cáñamo legalizado, pero creaban productos más fuertes.

La ley limitó el nivel de THC a 0,4 mg por bebida. La gran mayoría de las bebidas de este tipo que se venden hoy en comercios minoristas contienen niveles significativamente más altos.

«Con un límite de 0,4 miligramos, es como decir que aún se pueden comprar bolígrafos, pero no tendrán tinta», comparó Christopher Lackner, presidente y CEO de la Alianza de Bebidas de Cáñamo. Este grupo industrial colaboró con miembros del Congreso en un proyecto de ley, presentado en enero, para retrasar el límite de THC hasta 2028.

En medio de la incertidumbre, algunos fabricantes están sopesando su futuro.

Normalmente, en esta época del año, Justin Hopf cofundador de Drinkin' Buds, encargaría semillas de cáñamo para plantarlas en abril en Sheboygan, Wisconsin. Usan esa cosecha para elaborar su limonada con THC, ponche de ron y cócteles clásicos, que se venden en 14 estados.

Este año no están plantando cáñamo, preocupados de que si no se modifica, el nuevo límite federal haría que sus bebidas fueran ilegales.

«Nuestra bebida actual tiene 5 o 10 miligramos por lata», dijo Hopf. «Ya no la venderíamos en ningún sitio. Y reformularla sería difícil. Simplemente no merecería la pena correr el riesgo».

Efecto varía según la persona

Los expertos en salud advierten que las bebidas pueden tener un efecto significativo y que los consumidores nuevos en ellas deben comenzar con bebidas que tengan pequeñas cantidades de THC. La mayoría de las bebidas que se venden en minoristas tienen de 5 a 10 miligramos, pero algunas tienen 20 e incluso 60 miligramos.

«Casi todo el mundo sabe cómo responde a una bebida estándar, pero la gente no necesariamente sabe cómo va a responder a estas bebidas de cannabis», dijo Staci Gruber, profesora asociada de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, cuya investigación se centra en el impacto del cannabis en el cerebro.

Al igual que la cafeína y el alcohol, el THC produce una respuesta que varía según la persona, afirma Gruber. «Algunas personas pueden enfermarse gravemente con estos productos», aclaró.

Los fabricantes dicen que el interés en las bebidas con THC proviene no solo de los primeros usuarios, como los millennials y la Generación Z, sino también de las mujeres, y en particular de las mujeres mayores, que las están probando en medio de preocupaciones sobre el alcohol y sus vínculos con diversas enfermedades.

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