Estudió ingeniería química en Argentina, su país natal, y luego vino a Uruguay donde enseguida tuvo su propia empresa, Reciplast. Pero en 1977 se dio cuenta de que "la industria láctea era la más adecuada y auténtica para el país", recordó Jorge Gutman. Esa fue la idea inicial de Lactería, que comenzó siendo "una vieja fabriquita" en Nueva Helvecia, que producía leche pasteurizada, queso y manteca, pero enseguida resultó en una gran empresa: terminó exportando a unos 12 países casi el 60% de la leche que recibía.
El mercado aceptó a este nuevo competidor, por un lado, porque aplicó una innovación continua en productos: por ejemplo, introdujo los postres y el yogur "como golosina y no como remedio", y éstos debieron darse a conocer al público con publicidad. Por otro lado, el contexto jugó un rol crucial: en plena dictadura, los consumidores vieron a Lactería "como una opción de libertad". A esto se le sumó que las "noticias cantadas" de Telecataplúm hicieran una canción sobre la empresa que luego trascendió en varios medios por mucho tiempo. Incluso desde el Estado Mayor Conjunto llegaron a citar a Gutman para preguntarle cuánto había pagado por esa difusión.
En 1992 el empresario vendió las acciones de Lactería a la Italiana Parmalat, aunque permaneció en la gerencia durante 12 años más. Esto significó más crecimiento para la empresa, ya que hasta 2000 la multinacional invirtió US$ 50 millones en más plantas de leche en polvo y larga vida y en nuevos productos, hasta que en 2004 una crisis llevó a la venta de varios de los 33 mercados en los que estaba la compañía, entre ellos, Uruguay. En ese momento Gutman se desvinculó del todo.
A partir de entonces el empresario se dedica con más tiempo a otro de sus negocios, un tambo que compró en San José. "Cuando trabajaba 12 horas por día no le podía prestar atención, pero ahora sí lo hago, además de que hoy rinde más", indicó. Al mismo tiempo que, con sus 77 años, puede viajar con su esposa, lee todo lo que no ha podido, le gusta navegar en internet y duerme una hora de siesta, además de disfrutar de los momentos con sus cuatro hijos y seis nietos.