La gestualidad puede tanto como el CV

Rictus, miradas y posturas forman parte de la comunicación no verbal, un canal privilegiado a tener en cuenta en las entrevistas ya que revela lo que las personas piensan, aunque no lo vocalicen

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Un gesto vale más que mil palabras y no siempre se dice lo que se piensa. Dos afirmaciones que conducen a un tema: la comunicación no verbal. Desde los gestos, la vestimenta, las posturas, la pronunciación, la dicción y las miradas forman parte del lenguaje del cuerpo, disciplina que es monitoreada de cerca por antropólogos, y a la que universidades y empresas comienzan a prestar atención.

"La comunicación no verbal es el canal privilegiado de expresión de lo que se piensa y no se dice. El cuerpo nunca cesa de hablar. Incluso cuando dormimos los movimientos del cuerpo y las expresiones faciales manifiestan las emociones propias del sueño", explica Sergio Rulicki, antropólogo y autor del libro Comunicación no verbal , junto a Martín Cherny.

Muchas veces al ser citado para una entrevista laboral, el interesado prepara una a una sus palabras, pero pocas son las oportunidades en las que entrena sus movimientos. Geraldine Delfino, gerenta de Advisory-Selección de Personal en PricewaterhouseCooper, sostiene que "hay cosas que no se pueden controlar" a pesar de que se intente su entrenamiento. "Se puede ser consciente de que si se entra de una determinada forma no se va a dar una buena imagen, pero lo que uno no puede controlar por más entrenamiento que tenga es el inconsciente", agrega. Recuerda que a los políticos se les enseña cómo dictar sus discursos, se les dice cómo mover las manos, cómo mirar, pero, a su entender, eso sirve al principio porque después naturalmente costaría mucho sacrificio estar permanentemente atento a ésto.

Pero la oportunidad laboral no puede dejar pasarse y para Enrique Mañana, gerente de Recursos Humanos de KPMG, no existe una segunda oportunidad de dar una primera buena impresión. Para él, "el primer contacto es fundamental".

Poco importan las palabras

La comunicación no verbal es tan importante, o a veces más, que la palabra. El antropólogo Albert Mehrabian, profesor emérito en la UCLA, llevó a cabo experimentos sobre actitudes y sentimientos y encontró que en ciertas situaciones en que la comunicación verbal es altamente ambigua, solo el 7% de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38% se atribuye a la voz y el 55% al lenguaje corporal. A juicio de su homólogo Ray Birdwhistell, el componente verbal de una conversación cara a cara es inferior al 35% y más del 65% de la comunicación es de tipo no verbal.

Por su parte, José María Rodríguez Saráchaga, docente del Centro de Graduados de la Universidad del CEMA en Argentina y presidente de Oratoria Consulting, se suma a la idea de que la comunicación no verbal es tan importante, o a veces más, que la palabra misma. "Los gestos , las posturas, las miradas y las actitudes que tenemos cuando nos comunicamos emiten un mensaje que nuestros interlocutores decodifican en forma inmediata, a veces consciente y generalmente en forma inconsciente, a través del sexto sentido", asegura.

Con miles de entrevistas laborales a cuestas, Delfino, de Price, coincide en que observando los movimientos uno puede darse cuenta de ciertas características del interlocutor. "Todo se tiene en cuenta: lo no verbal, el contenido de sus respuestas, la experiencia, la trayectoria. El individuo es un todo y no se toman datos aislados. No por cruzar los brazos va a quedar descalificado o porque miró de tal manera o se cruzó de piernas", explica.

Para Sarachága, "el avance de los medios de comunicación, los cursos de oratoria y la difusión de estos temas por internet, hacen que los interlocutores estén más atentos de estos temas y sepan decodificar el lenguaje corporal".

LA HORA DE ELEGIR

El comportamiento general del individuo es lo que fundamentalmente se tiene en cuenta en una entrevista. Los seleccionadores tratarán de identificar las competencias de los postulantes y así ver quién es el más adecuado para el cargo que se realiza la solicitud.

Neker de la Llana, gerente de servicios profesionales de Manpower, sostiene que al concurrir el candidato sobre todo tiene el control de lo que dice y no de cómo lo dice, pese a que la entonación, los gestos, la expresión y los movimientos son un ángulo más de lectura que permite generar la hipótesis de cuál es el mejor postulante. Sin embargo, los gestos o los movimientos que se producen en la entrevista deben de ser decodificados en ese contexto y tener cuidado con las interpretaciones lineales más burdas en donde un gesto corresponde solamente a un significado, aseguran.

Para Mañana, en la medida que el entrevistado tiene mayor madurez, en lo que respecta al ámbito laboral, se le da mayor importancia al comportamiento del cuerpo y se lo tiene más incorporado. "En posiciones ejecutivas, asegura, es una competencia más que tiene que ser desarrollada. Mientras que los más jóvenes no prestan tanta atención y son más espontáneos".

Delfino afirma que cuando el entrevistado viene preparado, se aprecia y se valora porque eso demuestra que la persona está poniendo cuidado en su apariencia, en su forma de relacionarse, en cómo presentarse y en la importancia que le da al encuentro. Pero hay que estar alerta en en no exagerar y no irse para el otro extremo. En cuanto a la vestimenta, hay que arreglarse sí, pero no como para ir a una fiesta, insiste. "Hay que buscar el equilibrio". También se debe tener en cuenta, recalca De la Llana, que hay actitudes que pueden ser valiosas para determinado trabajo, pero para otro no.

En una entrevista laboral el postulante debe transformarse más que en la persona entrevistada, en un colaborador. De esta forma, explica Mañana, la cita va a fluir mucho más y se va a tener un mejor impacto. Además, incide en que en una entrevista laboral, hay una evaluación de ambos lados, tanto del entrevistador como del evaluado, quien también evalúa si la oportunidad colma sus expectativas. Con información de LA NACIÓN, GDA

En busca de la ansiada entrevista

Ya sin papel ni sello postal, la carta que acompaña el envío electrónico del curriculum vitae aún sigue vigente en las búsquedas laborales. Y aunque muchos candidatos le dan menos importancia que a la hoja de vida, se trata de una tarjeta de presentación. Los especialistas sugieren tratar de ser específico y sintético. Lo ideal es dar unas pinceladas sobre profesión, experiencia; si la empresa es reconocida, mencionarla, y alguna fortaleza de la personalidad. Junto al envío del CV se puede adjuntar otro documento o incluirla en el mismo archivo de la hoja de vida. Lo que más se usa es escribir las líneas de presentación en el cuerpo del e-mail. Al comienzo del correo habrá que indicar el motivo del envío: si lo que se busca, por ejemplo, es insertarse en el mercado o hacer un cambio laboral. El texto tiene que estar relacionado con los requerimientos del aviso al que se está respondiendo.

Asimismo explicar por qué creemos que calificamos para la búsqueda. Si el aviso solicita indicar la pretensión salarial, lo mejor es que figure en la carta. Para muchos, es algo incómodo, pero siempre conviene indicarla si se pide. Se puede fijar una aspiración salarial o decir lo que se está ganando actualmente. Sin caer en solemnidad extrema, es recomendable una escritura sin rodeos y de tono cordial.

En base a LA NACIÓN, GDA

Qué hacer y qué no en la cita laboral

- Concurrir a una entrevista laboral genera un sinfín de incertidumbres sobre cómo comportarse y actuar ante una situación de estás características. Entendidos recomiendan algunas pautas para tener en cuenta.

- Sobriedad ante todo: en la forma de expresarse, de gesticular, de presentarse, de vestirse. Geraldine Delfino, de Price, no es amiga de las recetas y sí de la espontaneidad. Aunque reconoce que cuando uno concurre a una entrevista laboral tiene que tener presente que es un ámbito formal, que el producto que se vende es uno y que hay que hacerlo de la mejor manera.

- ¿Dónde sentarse? Si hay que esperar en un salón y nos invitan a sentarnos evitar siempre las cabeceras, ya que es el lugar reservado para los directivos.

De haber varios sitios, optar por la derecha o la izquierda de la cabecera así como también intentar no dar la espalda a la puerta de entrada de la oficina o sala en la que se esté.

- Alternar la mirada siempre. Se puede mirar en forma general y, cuando uno contesta, a los ojos. Pero hay que tener cuidado de no mirar al entrevistador todo el tiempo. No se debe exagerar la fuerza de la mirada porque puede resultar intimidatoria y hasta podría ser malinterpretada.

- Saludo en una entrevista. Los especialistas aconsejan estrechar la mano fuerte al encontrarse con la persona así como también al despedirse de ella. Aunque hay que tener en cuenta no exagerar ni lastimar.

- Muletillas gestuales o del cuerpo. Es conveniente no refregarse las manos en la cara, no mover el pie demasiado o mirar el reloj porque son signos de impaciencia o ansiedad. Además, la posición también es importante. En las entrevistas, por lo general, hay un escritorio y es conveniente, aseguran, no estar ni muy cerca ni muy lejos, y tampoco desparramarse en la silla.

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