Tiene 36 años y, si bien nació en Montevideo, al año su familia se mudó a Punta del Este, por lo que se siente oriundo de ese lugar. Es el mayor de tres hermanos. Estudió ingeniería industrial en la Universidad de Montevideo y realizó un intercambio en Tecnun, la escuela de ingeniería de la Universidad de Navarra (España).
Tras un año en Australia -donde trabajó de mozo en casamientos, handyman y vendedor de paneles solares- regresó al país y comenzó a trabajar con su padre en 2014. En 2019 tomó las riendas de la empresa y, en 2023, crearon Barbot Ingeniería, firma que crece un 25% anual y desarrolla proyectos en el exterior.
Está en pareja y sus tres pasiones son la música, el surf y la ingeniería.
-La historia de la empresa se remonta a unos 30 años, cuando su padre comenzó con ingeniería. ¿Cómo ha sido el recorrido hasta el presente?
-Mi padre, Jorge Barbot, es ingeniero y vivía en Montevideo. En un momento se mudó a Maldonado, donde trabajó en la Intendencia y luego fue director de obra del Conrad (hoy Enjoy). Tras culminar esa etapa, quedó como gerente de mantenimiento durante unos 12 años.
Paralelamente, empezó a hacer proyectos de ingeniería eléctrica, como la infraestructura de La Tahona. En 2017, se fue del Conrad y se asoció con el ingeniero Octavio Rocha con la idea de dar una solución integral de todas las ingenierías de un edificio, que son electricidad, aire acondicionado, incendio y sanitaria. Generalmente, esas disciplinas se ofrecían de manera independiente, pero en el mundo se hacen juntas bajo el nombre Mechanical, Electrical and Plumbing (MEP Engineering). Incluso hay programas de modelado como el Revit MEP. Ellos tuvieron la visión de ofrecerlo de manera temprana.
Mi padre tenía mucha experiencia en proyectos de eléctrica y Octavio en termomecánica. En 2013 sumaron la parte de incendio, que es cuando nos incorporamos yo y el hijo de Octavio al proyecto. Hasta ahí, era una sociedad en colaboración y cada uno traía sus clientes. Así fue hasta que en 2023 se creó Barbot Ingenieros.
-¿Por qué decidieron crear la empresa en 2023?
-En 2019 comencé a involucrarme más en la empresa y a tomar las riendas desde el lado de Barbot, mientras que mi padre empezó a correrse. Lo mismo pasaba del otro lado. Los cambios generacionales hicieron que tomáramos caminos diferentes. Yo vine con una impronta más empresarial, de profesionalizar la gestión y llevarla hacia a una empresa, no a un estudio de ingeniería familiar de cuatro o cinco personas que siempre estaban desbordados. Entendí que la velocidad en la respuesta al mercado es clave. En 2021 surgió la idea de separarnos, y en 2023 creamos Barbot con una web propia, más contacto comercial con las personas, nos estructuramos más como empresa, profesionalizamos la parte de negocios, de venta, porque nos dimos cuenta que el ingeniero es bueno haciendo ingeniería, pero no tanto haciendo una empresa. Hoy tenemos dos diferenciales: ingeniería de calidad y velocidad en la respuesta.
-¿Cuánto impactó ese cambio?
-De 2021 a 2022, crecimos un 100% en facturación, y de ahí en más hemos sostenido un 25% anual en promedio. Entre 2021 y 2022, manejábamos entre 50 y 60 proyectos por año; hoy tenemos entre 150 y 200. Pero además, son más grandes, con más disciplinas y más complejos.
En 2021, el equipo era de 8 a 12 personas; hoy estamos llegando a 30. Tenemos colaboradores en Punta del Este, Montevideo y varios puntos de Argentina. Esto lo decidimos porque, por un lado, en Punta del Este hay escasez de profesionales capacitados, entonces decidimos mirar más allá de la ciudad. Por otro, la pandemia ayudó: ahí vimos que no necesitábamos que la gente estuviera de forma presencial.
Lo que hacemos es tan de nicho, que fue difícil también encontrar personal en Montevideo; por eso, ampliamos la búsqueda a Argentina. Además, entre 2021 y 2023, económicamente nos servía. Hoy tenemos profesionales en Chaco, San Juan y Chascomús. Somos 27 colaboradores: ocho en Maldonado, cinco en Montevideo y el resto en Argentina.
-El crecimiento de sus negocios se refleja en nuevos proyectos, ¿también aplicó a sectores?
-Durante la pandemia hubo un boom de la construcción, sobre todo en proyectos de vivienda y comerciales, impulsados por la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) y la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones). Desde siempre, hemos estado en ingeniería para el sector residencial y comercial, que es el 85% de nuestra facturación. También realizamos proyectos industriales, centros logísticos y otros. Un 50% del total son edificios de viviendas y comerciales, como oficinas, bancos, hoteles. Por ejemplo, hicimos Car One, las oficinas del Citi, el Hampton by Hilton, Cala del Yatch, y ahora el SLS de Accord en Punta del Este. También desarrollamos urbanizaciones como Huertas de Los Horneros, Los Olivos, El Nido (de Punta del Este), el barrio privado que sumará una piscina con olas.
-Comenzaron con proyectos más chicos y ahora escalaron. ¿A qué tipo de clientes apuntan en la actualidad?
-Estamos trabajando para ampliar nuestro espectro de clientes. Hoy hacemos desde residencias de 500 metros cuadrados (m2) hasta proyectos de 200.000 m2. Por estar en Punta del Este nos llegan pedidos de residencias de alta gama de 1.500 m2 que tienen una gran complejidad. Hacemos entre 40 y 50 casas al año de este porte.
Después hicimos muchísimos edificios de vivienda y oficinas. Hoy, nuestro cliente es el desarrollador inmobiliario o compañías de mediano o alto porte; algunos contratan el servicio completo y otros solo una parte. Entre el 30% y 40% de los proyectos que hacemos son de ingeniería total.
-¿Qué rol juega hoy la tecnología en su negocio?
-Es importante y tenemos de dos tipos. Una es un buen sistema de project management, para la gestión y comunicación entre el equipo que está distribuido en diferentes lugares. Usamos ClickUp de Asana, que nos permite documentar y ofrecer un servicio más ágil. Creo que esto es un diferencial porque es donde fallan la mayoría de las oficinas: en no tener una gestión profesional y moderna. Además utilizamos el programa Revit para hacer modelado BIM (Building Information Modeling), o sea en 3D de los proyectos, que deja ver la maqueta virtual y detecta interferencias entre servicios. También trabajamos en 2D si se requiere.
-La inteligencia artificial (IA) está avanzando en muchos sectores de actividad. ¿Cómo se aplica en el suyo y qué impacto tiene?
-En la construcción, el factor humano aún es enorme en las decisiones macro de diseño. En general, es un rubro bastante lento para las transiciones tecnológicas, pero creo que la IA lo va a revolucionar enormemente.
En nuestro caso, usamos (Google) Notebook LM: cargamos los documentos y normativas, y luego se busca la información ahí. Por ejemplo, un proyectista puede preguntar: «¿A cuánta distancia puede estar una grasera de un montante?» Antes, (responder) hubiera demandado horas de investigación y de leer la normativa. Mis técnicos lo usan a diario. Lo bueno es que, al preguntarle sobre documentos que cargás, te asegurás de que no invente. Incluso, te indica el lugar del archivo de donde sacó el dato, para corroborar.
También uso IA para la gestión. En mi caso, por mi posición de director, la uso más para ver cuántos proyectos tenemos, cuáles están saliendo, cuáles tienen entrega la semana que viene, el nivel de complejidad, los cobros. Lo veo todo en forma instantánea y tengo un canal de comunicación con cada equipo. Esto es fundamental para ser ágiles. Además, el software con agentes de IA puede hacer resúmenes (automáticos). Ahora, nuestro foco es ordenar los datos para que estos agentes puedan trabajar mejor y con precisión.}
-La empresa está instalada en Punta del Este, pero un 70 % de su negocio es en Montevideo. ¿Qué estrategia aplican para competir?
-El enfoque es buen trabajo y estar cerca del cliente. Hasta 2022, un 90% de los clientes llegaba por el boca a boca, porque yo iba y venía de Punta del Este a Montevideo a reunirme con todos. Aún hoy, las reuniones siguen siendo presenciales porque la gente te quiere ver la cara, somos asesores de nuestros clientes.
Además, tenemos una amplia trayectoria con importantes proyectos y desarrolladores del país. Por ejemplo, como mi padre fue director de obra del Conrad, trabajó con (el arquitecto Martín) Gómez Platero y generó una gran relación. Hoy su estudio es nuestro principal cliente y de su mano llegamos a los proyectos más importantes del país y el exterior, como en Paraguay. También trabajamos con Kopel Sánchez. Ellos nos enseñan mucho sobre cómo ser más profesionales.
-¿Es fácil vender buena ingeniería en Uruguay?
-En oficinas, se vende mejor ingeniería porque el interesado quiere mejorar las eficiencias ya que luego lo ve, por ejemplo, en la factura de UTE. En un desarrollo edilicio, el 60% de la energía la consume el acondicionamiento térmico, el confort del edificio. Incluso, las empresas exigen que si el edificio no tiene certificación LEED (siglas en inglés de Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental) o no es oficina AAA, no se instalan ahí.
-Como empresario de ingeniería, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrenta?
-Lo más difícil de ir a un mercado nuevo es acostumbrase a recibir un «no»: «no te conozco, no sé quién sos, no te voy a contratar». El año pasado me di un baño de realidad y cambiamos la metodología: pasamos de enviar muchas propuestas a elegir mejor dónde y a quién presentarlas. Hoy tenemos un 50% de aceptación de presupuestos.
-¿Cómo ve la firma a futuro?
-Como una empresa descentralizada, que vende servicios y tiene presencia latina, con una escala que permita coordinación y una buena velocidad de respuesta.
Cifras del negocio
25% Es el crecimiento anual que mantiene en promedio la empresa desde hace cuatro años. Su mayor incremento fue de 2021 a 2022 cuando su facturación se duplicó.
150 Son los proyectos que maneja Barbot Ingenieros al año aproximadamente. Además, desde que comenzó a operar de manera independiente, la empresa concretó proyectos más importantes.
Apuntes de carrera
1990: Jorge Barbot, padre de Felipe y Francisco, comienza a realizar proyectos de forma independiente, basado en un servicio integral y veloz en diseño de instalaciones.
2019: Felipe y Francisco Barbot se unen al proyecto de su padre y comienzan a trabajar en la dirección y profesionalización del servicio de ingeniería.
2023: Se crea Barbot Ingenieros, que hoy trabaja en más de 150 proyectos al año, emplea a un equipo de 30 personas y registra un crecimiento sostenido de 25% anual.
2025: La firma inaugura oficinas en Punta del Este y avanza en su internacionalización. Se instala en Paraguay y consigue proyectos en España, Costa Rica y Barbados.
"Quiero una empresa con un ingreso descentralizado"
-Tienen proyectos en el exterior, ¿cuál es su plan de internacionalización?
-A principios de 2025, después de un crecimiento sostenido en Uruguay, nos dimos cuenta que nos estábamos acercando al techo del mercado y nos propusimos salir al exterior. Decidimos que sea Latinoamérica emergente, porque la ingeniería uruguaya está muy bien vista. Nuestro primer mercado fue Paraguay; ahora tenemos proyectos cotizados en Honduras y hemos trabajado en Costa Rica y Barbados. La estrategia fue llegar con estudios locales que trabajen allá: en Paraguay, con Gómez Platero en el megaproyecto de Link Center; con Bsur Design tenemos una línea de trabajo en Barbados. Este año el plan es ampliar la presencia en Paraguay, donde ya abrimos empresa y tenemos tres colaboradores. Hoy la facturación internacional está entre un 10% y 15% del total, y el plan para este año es alcanzar un 25% sin dejar de crecer acá. Hoy, mi mayor preocupación es no tener todos los huevos en la misma canasta, quiero tener una empresa que tenga un ingreso descentralizado. Estimo que Uruguay será un 50% de la facturación, con crecimiento en el resto de los países.