Por Virginia Díaz - vdiaz@elpais.com.uy
¿Cuándo se fundó el Club de Golf del Uruguay?
En el año 1922, pero la cancha se inauguró en 1925. Fue fundado por un grupo encabezado por José Pedro Urioste y Julio Castells, vinculado a la sociedad inglesa. La idea fue traída por gente de los frigoríficos, por eso la cancha del Cerro está cerca del frigorífico Swift y en Fray Bentos al lado del Anglo. Hay una anécdota que cuenta que en la zona donde está el club (Punta Carretas), José Batlle y Ordóñez había mandado hacer un complejo deportivo, pero al presentar la idea le advirtieron que, dado los vientos y los arenales, nunca iban a homologar ningún récord. Entonces se preguntaron qué hacer con los terrenos y alguien se acordó que había unos "locos" que jugaban al golf, que estaban en la antigua cancha del Cerrito de la Victoria y fue así que el club se trasladó.
¿Cuántos socios tiene?
Unos 3.600 socios. Desde su fundación, el club fue creciendo. A partir de la década del `60 hasta los `70 se transforma en un club social. En el momento de auge, llegó a tener 4.600 socios, pero no eran usuarios permanentes, sino lo veían como una distinción. Es el viejo Uruguay en donde la familia era socia de varios clubes. Pero en los `90 el número de socios comienza a declinar y en 1999 un grupo de directivos se da cuenta que para evitar la fuga había que agregar prestaciones. El club, económica y financieramente, estaba bien. Además, el golf es un deporte que lleva muchas horas y es por eso que se decidieron implementar otras actividades como gimnasia, piscina, taichi, tenis, yoga.
¿De cuánto fue la inversión realizada?
Arriba de US$ 1,2 millones. Eso fue lo que dio el perfil que hoy tiene el club y lo solidificó.
¿Cuál es el perfil del club?
Dentro de sus cometidos está crear un ambiente seguro y comprometido para la familia. Entendemos que los clubes deportivos ya no son para un integrante de la familia, sino que tienen que nuclearla. Además, el club tiene una guardería.
¿Cuáles son los requisitos para ingresar?
No tiene mayores requisitos que cualquier otro club. Se pide que el interesado sea presentado por dos socios, pero no es excluyente. Hay una cuota de ingreso que es alta para lo que es la sociedad uruguaya pero baja para lo que son los clubes de golf del mundo y una cuota mensual que es diferencial dependiendo si es el jefe de familia, la cónyuge o si es menor, pero está cercana a los $ 2.500.
¿De cuánto estamos hablando?
Son 70 cuotas sociales. Unos $185.000 pesos por persona. Se trata de una devolución de la cuota parte que le hubiera tocado pagar por todas las obras que se hicieron desde 2002 hasta esta parte. El Club de Golf no tiene fines de lucro y la política es reinvertir todo constantemente y guardar en caja lo que serían dos meses de presupuesto. Pero, por estatuto, no puede endeudarse ni pedir créditos. Trabaja con el dinero que tiene y eso para un dirigente es espectacular, es un límite para las pretensiones y las ambiciones de hacer obras faraónicas, porque después hay que pagarlas.
¿Cuánto dinero ingresa al club?
Arriba de US$ 5 millones anuales. Los ingresos fundamentales son por cuotas sociales, fiestas y eventos, así como sponsors. Pero hay que ver que el club mueve entre US$ 280 mil y US$ 300 mil por mes en pagos. Tiene más de 500 proveedores y 180 funcionarios permanentes, más los eventuales que se contratan para fiestas.
¿Cómo fueron evolucionando los ingresos en el correr de los años?
Han ido aumentando, pero también los egresos. Es por eso que hay que tener una disciplina muy grande, porque la prestación de actividades puede llegar a gastos operativos que lo pongan en una situación deficitaria. Hay que saber decir "no". Pero es muy difícil ser dirigente de un club donde la inmensa mayoría son empresarios que toman decisiones constantemente y, entonces, vienen al club y pretenden seguir tomando decisiones o que uno las tome. Es complicado lidiar con todo eso y creo que la suerte es ser conocido y reconocido por todos. Creo que sería muy difícil para un outsider venir y tomar las riendas como dirigente.
¿Por qué el golf es tan propicio para hacer negocios?
Ese es un mito que viene de EE.UU.; al estar tanto tiempo jugando, interactuando y conversando con otras personas se conoce una gran cantidad de gente. Lógicamente es un lugar de reunión de nivel empresarial. Quien juega al golf, quien juega asiduamente y tiene una actividad destacada como deportista conoce mucha gente. El que tiene por meta hacer amigos, los hace; y quien tiene por meta crear negocios, encuentra a sus pares.
Entonces no es tan mito. Vaya uno a saber los negocios que se cerraron acá...
En el mundo sí es así pero acá, siendo una sociedad tan chica y a lo que al otro día, lo más probable, se vuelvan a ver, el empresario trata de no desarrollar su actividad al venir al club, sino contactarse por teléfono al día siguiente. Porque cuando vienen, lo que está buscando la inmensa mayoría es un lugar de distracción. Un ambiente seguro y reservado. En Uruguay no está la cultura de venir a jugar y a trabajar al club. Es un lugar para mantener un bajo perfil y no un ambiente para alardear el rédito.
¿Cómo se hace para tener el perfil de los socios equilibrado?
No, eso es natural. No se busca.
¿Con el golf los más duros se sueltan?
Sí. Es un juego que humilla al jugador. Hasta el más pretencioso se ve humillado ante la pelotita porque el juego siempre gana. Entonces lo hacen soltar. El golf no es para venir con el celular. Hay disposiciones en el mundo que prohíben tenerlos prendidos. Molestan enormemente porque se requiere concentración y pensar el tiro. Acá no lo prohibimos porque el uruguayo tiene una mentalidad de que todo lo que se le prohiba lo va a hacer.
"Págales un salario mínimo me decían"
¿Cómo comenzó el conflicto con los caddies?
Hace más de un año. Los caddies no son empleados del club. Tenían autorización para trabajar, libre asistencia y no cumplían horarios. Era una actividad que no estaba regulada en nuestro sistema. Ellos piden que el club pague cinco años de aportación al Banco de Previsión Social así como horas extra, licencia, salario vacacional. Estuvimos más de ocho meses negociando y ofrecimos un contrato de trabajo a partir de aquí en adelante, pero la situación se tensó cuando los caddies cierran el diálogo y comienzan los piquetes.
¿Cuántos aceptaron?
15 de 67 que teníamos.
¿Hubo repercusiones?
Sí, fueron muy negativas. Recién en el último mes se empezó a comprender que el conflicto se había desnaturalizado. Había socios que me paraban y me decían "págales un salario mínimo, es un salario mínimo" y les explicaba qué es un caddie y que el salario mínimo no existe. Además se suspendieron fiestas y eventos.
¿Cuánto perdieron?
Es algo que nosotros manejamos reservadamente. No ayuda al conflicto.