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El violinista uruguayo que trabaja en la Inteligencia Artificial del muro de LinkedIn

Javier Orman se mudó a EE.UU. en 2002, ahora vive en Chicago y desde 2021 trabaja para la red profesional más importante del mundo

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Javier Orman. Ingresó en la empresa en 2021 y ahora es parte del equipo de Inteligencia Artificial que se aplica en el muro de LinkedIn.

De niño, el uruguayo Javier Orman disfrutaba tanto de la música como de los números. A pesar de que llegó a destacarse en las olimpiadas de matemáticas durante su etapa liceal, su vida decantó por la música, una pasión que lo llevó a EE.UU. Ahí se especializó en violín. Realizó una licenciatura y una maestría en arte, tocó en orquestas, creó su propia música, realizó giras por el país junto a otro artista y hasta compuso bandas sonoras para cortometrajes uruguayos y más.

Orman vivió de la música hasta que llegó la pandemia del covid y debió reformular su vida.

Por una amiga comenzó a estudiar en forma autodidacta sobre programación Python y modelos de inteligencia artificial (IA) como machine learning. Y eso le despertó su otra pasión, la tecnología y la matemática.

Hoy, a sus 39 años vive en Chicago y, junto con un equipo de 15 personas, son responsables del área de IA y los algoritmos que resuelven qué muestra a sus usuarios el muro de LinkedIn, la red profesional más importante del mundo.

«El 1° de enero de 2002, vine a EE.UU. a estudiar música porque me salió una beca para aprender violín en una Universidad de Carolina del Sur. Hice la Licenciatura de Arte con especialización en música, y en paralelo hice matemáticas porque era algo que me encantaba como hobby. En el liceo me iba bien con las dos cosas, tocaba en orquestas y al mismo tiempo salí segundo en olimpiadas de matemáticas. Elegí la música porque se me presentó hacer la carrera», recordó sobre sus comienzos.

Tarea. Según explicó desde Chicago, trabajo con los últimos algoritmos que hacen la recomendación final a quien entra a la aplicación, dijo.

En EE.UU. pudo desplegar sus conocimientos musicales y de hecho, fue su medio de vida por muchos años. «Pasé por muchas cosas, toqué en conciertos con orquestas, también hice mi música, con un guitarrista amigo hicimos gira en EE.UU., enseñé música clásica y hasta compuse para varios cortos uruguayos, entre ellos Blanes esquina Müller, detalló Orman desde Chicago.

Otra partitura

La pandemia impactó en muchos sectores, incluidos los espectáculos al impedir a los músicos desarrollar su actividad. Orman no fue la excepción. «Tuve que parar y cuando pensaba qué hacer, una amiga me contó que también había hecho una transición del violín a la programación y estaba muy contenta con su trabajo. Me decía que los músicos se adaptan muy bien a esa carrera porque estamos acostumbrados a prestar atención y trabajar. Y decidí meterme», explicó.

Sus primeros contactos con la tecnología fue el lenguaje Python y el uso de datos para proyectos propios. «Y me fasciné con los resultados que podía lograr. Me metí más en temas de datos, hasta que encontré machine learning, inteligencia artificial, estudié estadística, probabilidad, para entender más esta conjunción y ahora es una pasión», relató.

Música. Hasta la pandemia, Orman vivía de la música, sobre todo de tocar el violín en EE.UU.

Su primer experiencia laboral fue para una startup vinculada a la salud que realizaba detección de cáncer hasta que en julio 2021 se presentó a un llamado en LinkedIn y quedó seleccionado. Según recordó, ingresó como empleado y luego lo ascendieron a ingeniero en IA. Ahora está en el equipo de IA que trabaja en el muro de la plataforma, el área más cercana al usuario, según explicó. «Trabajo con los últimos algoritmos que hacen la recomendación final a quien entra a la aplicación», dijo.

Cultura y retos

Orman trabaja desde Chicago 100% remoto para la oficina central de la compañía en Silicon Valley (California). En su equipo de 15 personas, él es el único latinoamericano. El resto se divide entre 50% chinos y otro 50% de India.

Cada dos meses Orman viaja a Silicon Valley para reunirse y pasar tiempo extra con su equipo. «LinkedIn es bastante líder en cultura de trabajo, pone énfasis en confiar en que cada uno haga su trabajo como le parezca mejor. Pero cada dos o tres meses voy, me quedo dos semanas y reconecto con el equipo. Y eso me lo pago yo porque me parece que así trabajo mejor», apuntó.

Cada dos meses, el uruguayo viaja a Silicon Valley para reunirse con su equipo de 15 personas.

Sobre su rol, lo describe como un reto fascinante. «Como mi tarea es probar, hago experimentos. Por ejemplo, pruebo cosas que le muestro al 10% de los usuarios, unos 12 millones de personas, y voy investigando cosas nuevas. Nunca hay tiempo para aburrirse, es muy intenso el trabajo, siempre es un desafío. Me encanta todo lo de IA, la teórica y la práctica, me fascina lo que pasa, el potencial para solucionar muchos problemas», comentó.

Otro factor importante en su día a día, agregó, es poder compartir tiempo y conocimiento con expertos mundiales de estas tecnología. «Trabajo con gente que tiene doctorado en esto, algunos vienen de Facebook, otros de Google. En el equipo somos 15 y el estándar de nivel es altísimo», remarcó.

Un tercer punto que destaca de LinkedIn es su fortaleza. En medio del sismo en la industria que llevó a despidos masivos en las principales tecnológicas del mundo, la empresa ha mantenido sus equipos. «Viví esa realidad con ansiedad, pero LinkedIn zafó de esa ola. Se enlentecieron los contratos pero la empresa crece muy rápido», valoró Orman.

Aunque por su trabajo puso su vocación por la música en pausa, de vez en cuando se distiende tocando el violín, remató.

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