El impacto del envejecimiento de la población uruguaya y la rentabilidad como "motor de desarrollo", según Secom

El gerente general de la empresa de servicio de acompañantes afirma que “mantener el nivel de crecimiento solo puede ir de la mano de la productividad, y en eso la educación es central, no hay otro camino”

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Leonardo Bello, gerente general de Secom.
LEO MAINE

Lidera la empresa de acompañantes fundada en 1991 y que hoy tiene 14 sucursales en el país. Con un equipo de 2.000 colaboradores, la compañía atiende a unos 150.000 socios. “Acompañamos siempre”, resume Bello, al referirse a los servicios de la firma y a los talleres y propuestas de Fundación Secom. Nació en Montevideo hace 53 años. Es contador por la Universidad de la República (Udelar) y tiene un MBA de la Universidad Católica. Está casado con Victoria y tiene dos hijas: Julieta (22) y Marina (17). En su tiempo libre le gusta practicar deporte.

La capacitación es un instrumento fundamental para preparar a quienes se dedican al servicio de compañía en sanatorio y domicilio. Esa visión sobre la importancia de la formación y educación, que Secom aplica con sus colaboradores, se extiende también al abordar los desafíos del país en su camino de desarrollo. Para Bello, “mantener el nivel de crecimiento solo puede ir de la mano de la productividad, y en eso la educación es central, no hay otro camino”. Incluso esta estrategia no basta, se necesita continuar generado las condiciones -como la rentabilidad- que alienten nuevas inversiones en el país, así como una mayor inserción internacional. “Hay que salir a vender más a Uruguay en el exterior”, plantea.

Sobre el futuro del país y la actualidad de Secom, conversó Bello con El Empresario.

-Secom nació hace 34 años innovando en el sistema de cuidados a los enfermos. ¿Cuál es el presente de la compañía?
- La empresa viene bien, mantiene crecimiento, pero al tratarse de un mercado maduro ese crecimiento es más lento. También es un sector con un número importante de competidores -unos 100 en todo el país, 40 en Montevideo y 60 en el interior-, empresas de muy distinto porte, algunas familiares y otras más grandes. Alicia Esquiera fundó Secom hace 34 años y también el sistema (de acompañantes), porque creó esta forma de atención. Si bien la cultura del cuidado existió toda la vida en Uruguay, lo que hizo fue profesionalizarla y agregarle el modelo de prepago. En un mercado laboral que estaba cambiando mucho por el ingreso de las mujeres -y la necesidad de cuidado y compañía para las familias-, este modelo fue exitoso para resolver el problema de cuidar a los enfermos con previsibilidad. Así, a lo largo de los años, se fue creando una cultura de cuidado y una especialización. La empresa siguió creciendo y, ya con más porte, inició acuerdos con mutualistas, centros de salud, seguros privados, emergencias móviles y distintas asociaciones, lo que permitió una proyección comercial diferente.

-Secom tiene 2.000 empleados, de los cuales 1.500 son acompañantes. ¿Qué rol tiene la capacitación y formación?
-Nosotros capacitamos a todo el personal en la Escuela de Capacitación, una institución habilitada por el Ministerio de Educación y Cultura que se dedica exclusivamente a formar acompañantes. Todos reciben un curso específico de un año, que tiene actualizaciones. Es importante porque contempla los aspectos centrales del cuidado de enfermos, como terminología médica, psicología aplicada, higiene y confort del paciente. Los acompañantes trabajan sobre la calidad de vida del paciente y, especialmente, sobre el vinculo con su familia. Además, permiten que la interacción con toda la cadena de los centros de salud y la recuperación de los pacientes sean mucho más fáciles. Apostamos fuertemente a la capacitación, porque es un diferencial en la prestación de servicios, y a la calidad. De hecho, Secom fue la primera empresa del sector en certificarse en todas las áreas y procesos, hace ya 15 años. Eso da tranquilidad y asegura un nivel acorde a las expectativas de los clientes y de los grupos de interés. La última certificación fue hace casi tres años, la 27.001 en seguridad de la información.

-Hablando de formación, ¿cómo ve el nivel de la educación a nivel del país?
-Uno de los grandes desafíos de Uruguay en el futuro inmediato es la evolución de la población. Si no hubiera llegado inmigración, se habría dado una caída del número de habitantes. Además, se proyecta una población envejecida, así que todo indica que vamos a ser los mismos o menos dentro de un tiempo. En ese contexto, mantener el nivel de crecimiento solo puede ir de la mano de una mayor productividad, y en eso la educación es central, no hay otro camino. La inversión tecnológica y en maquinaria son clave en cualquier sector, pero vamos a precisar gente vez más capacitada. Toda la matriz productiva del país debe necesariamente incorporar conocimiento, educación y mayores niveles de formación, además más focalizada. Internet ya significaba un gran desafío (educativo), pero ahora, con la inteligencia artificial, lo es mucho más, y tenemos que estar preparados para esa nueva revolución. Para seguir creciendo como país y lograr una mejor calidad de vida es imprescindible tener una población con mayor formación.

-¿Qué otros pasos se necesitan dar para crecer?
-Comparto la necesidad de aumentar la inversión y de una mayor inserción internacional, porque si como país no miramos hacia afuera es muy difícil crecer.

-Para que lleguen las inversiones es necesario que la rentabilidad sea atractiva. ¿Qué valor tiene ese aspecto para usted?
-Los proyectos, si no son rentables, no tienen viabilidad. El Estado puede tener proyectos que no son rentables, porque tiene que hacer determinadas inversiones sociales -aunque sean deficitarias-, ya que es parte de su función y para eso se nutre de los tributos de personas y empresas. Pero en el ámbito privado, el motor para el desarrollo, la inversión y la innovación es la rentabilidad. Hablo de rentabilidades razonables, que permitan que alguien con capital decida ponerlo al servicio de la creación de riqueza y de valor. Es una condición necesaria para el desarrollo.

-¿Cuáles son las principales fortalezas y desafíos de Uruguay para continuar su desarrollo?
-Las bases hay que defenderlas a como dé lugar. Me refiero a la seguridad jurídica, la certeza, la transparencia, el respeto de los contratos. Uruguay también tiene ventajas comparativas, por ejemplo, en la producción de alimentos, que es un gran generador de riqueza para el país. Lo mismo el turismo y el mercado financiero. Hay empresas importantes del exterior que tienen sus centros administrativos y de negocios en Uruguay, y eso hay que defenderlo. También hay posibilidades en los recursos humanos.

Las bases hay que defenderlas a como dé lugar. Me refiero a la seguridad jurídica, la certeza, la transparencia, el respeto de los contratos.

Por otra parte, el contexto influye mucho, entonces hay que ser creativos para buscar las oportunidades. Estamos entre dos gigantes que tienen sus temas; a veces eso nos proyecta y otras nos encorseta. Lo deseable sería tener libre comercio con todo el mundo, lo que implica desafíos y riesgos, pero también oportunidades.
Lo central está; hay que hacer más foco en la innovación. El desarrollo que tuvo el software fue en gran parte por algunos beneficios tributarios que se le dieron; eso es parte de lo que puede hacer el Estado: generar las condiciones para el desarrollo. En eso ha habido una línea bastante coherente pese a los cambios de gobierno. También hay que salir a vender más a Uruguay en el exterior. En las embajadas y consulados deberíamos tener un ejecutivo de negocios para que resuelva cualquier oportunidad para un país pequeño que las necesita.

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Leonardo Bello, gerente general de Secom.
LEO MAINE

-Uruguay exhibe tendencias como el envejecimiento de la población. ¿Cómo repercute esa perspectiva en su negocio?
-El modelo de servicios de compañía de enfermos ha ido cambiando. En una época, el 90% de nuestros clientes tenían más de 60 años. Con el tiempo, la gente se fue dando cuenta que quienes se enferman no son solo las personas de cierta edad, entonces la cobertura fue cambiando y empezando antes. Nuestro foco es tratar de dar el mejor servicio, innovar en las prestaciones y planes, porque en cada edad las necesidades de cobertura son diferentes. Es cierto que se puede pensar que con un aumento de la población mayor, el negocio tendrá más posibilidades de crecer. Pero al ser un mercado maduro, eso depende no solo de que las personas tengan cierta edad, sino de que la cultura del cuidado alcance a todos los niveles y edades de la población. Para nosotros, es más importante que, si hay un envejecimiento mayor de la población, las personas tengan un buen nivel de consumo. Eso pesa más que la tendencia demográfica, porque si bien es relevante no es inmediata. El envejecimiento es más preocupante como proyección de país que como posibilidad para nuestro negocio.

El envejecimiento es más preocupante como proyección de país que como posibilidad para nuestro negocio.

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