El disidente

| Heredero del grupo chileno Falabella, Carlos Heller dejó la tradición familiar para construir su reino propio, el holding Bethia, que no para de crecer; en 2005 facturó U$S 247 millones

No le importa el qué dirán. El chileno Carlos Heller Solari es un emprendedor nacido de la rebeldía y de una decisión que marcó su vida. El primogénito de Liliana Solari -una de las mujeres más ricas de Chile, cuya fortuna se calcula en U$S 800 millones- renunció a ocupar posiciones en las empresas de su familia, entre ellas, el poderoso Grupo Falabella, para formar Bethia, una sociedad de inversiones que reparte sus negocios desde los criaderos de caballos pura sangre, camiones, lecherías, sanitarias y vinos hasta el desarrollo de proyectos inmobiliarios.

A juzgar por la evolución de Bethia, Heller Solari puso un tapabocas a aquellos que lo calificaban como la oveja negra del clan italiano por el simple hecho de estudiar agronomía y no finanzas. Hoy Bethia tiene nueve áreas de negocios bajo su órbita y suma un patrimonio de U$S 1.200 millones. Heller tiene su propio reino y nadie le ha regalado nada.

"Muchos me miran como a un loco y me preguntan por qué no vivo en el Caribe", dice Heller, entre risas. Se entiende: como quinta generación del fundador de Falabella e hijo primogénito de una de las del grupo, lo lógico era esperar sentado las futuras rentas. Pero Heller peleó contra su destino. "Si no haces nada, el país se hunde", dice. "Hay que buscar dónde crecer". Le ha dado resultados. Descontando el 13% que Bethia tiene en Falabella, las empresas del grupo vendieron U$S 247 millones en 2005 y se calcula que el holding crecerá en facturación 30% este año. Además, dos de las sociedades en las que participa, Aguas Nuevas y la inmobiliaria Titanium, se abrirán a la bolsa chilena en 2007 y 2008, respectivamente.

Esa espalda se refleja en la caja de Bethia: U$S 40 millones para mirar dónde hay oportunidades. En total, el conglomerado -presidido por Liliana Solari y con Heller en la vicepresidencia- tiene entre sus planes invertir U$S 50 millones este año para potenciar su negocio lechero, de carnes rojas y del sector inmobiliario. "En Bethia hay una gran claridad de cómo hacer negocios", dice el arquitecto Abraham Senerman, uno de los gestores inmobiliarios más poderosos de Chile y socio en partes iguales en Titanium, empresa que invirtió U$S 120 millones para levantar una torre de 52 pisos para oficinas en uno de los mejores barrios de Santiago y que, pese a que estará lista recién en agosto de 2008, ya tiene un 30% vendido.

EL SALTO. Para llegar a brillar con luz propia el camino estuvo repleto de curvas. Heller reconoce que Falabella nunca fue su primera opción, pero tal como dicta la tradición, entró a trabajar en el grupo. Comenzó desde abajo e hizo de todo: desde vendedor hasta encargado de trasladar las operaciones de la empresa entre el centro de Santiago y el Parque Arauco. De ahí, escaló y escaló posiciones. Pero cuando estaba arriba dijo adiós, para el desconcierto de sus pares. "La decisión fue difícil", dice Heller. (america economia)

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