La empresa de delivery DoorDash anunció el jueves 29 que había llegado a un acuerdo para comprar a su rival Instacart por US$ 17.000 millones, en una operación que integraría la aplicación de entrega de comestibles dominante en Estados Unidos a la empresa que ya controla la mayoría de los pedidos de comida para llevar de los restaurantes del país.
Juntas, las compañías controlarían una gran parte del negocio de llevar cenas y comestibles a domicilio en Estados Unidos.
La combinación de la tecnología y la infraestructura de ambas empresas la convertirá en «el mejor producto de su clase para que todos los minoristas puedan competir con las empresas más grandes del mundo», afirmó Tony Xu, CEO de DoorDash, en una conferencia telefónica con inversores. Esto se traducirá en entregas más rápidas y «permitirá precios más asequibles, lo que, a su vez, generará más ventas para cada supermercado o minorista y mayores oportunidades de ganancias para cada comprador».
En el tercer trimestre, DoorDash informó haber completado 993 millones de pedidos, un 28% más que el año anterior, con un gasto de los clientes de casi US$ 34.000 millones. La compañía facturó US$ 4.600 millones. Los últimos resultados de Instacart, correspondientes al segundo trimestre, mostraron que gestionó 90,3 millones de pedidos por un valor aproximado de US$ 10.400 millones, generando ingresos de poco más de US$ 1.000 millones. Ambas compañías tienen su sede en San Francisco.
Compra de impacto
Esta adquisición es la mayor de DoorDash hasta la fecha, superando la compra de Wolt, la empresa finlandesa de reparto de comida a domicilio, por US$ 8.000 millones, y la de Deliveroo, su rival británico. También supuso un giro sorprendente para Instacart, que fue valorada en US$ 39.000 millones por inversores privados durante el auge del sector de la alimentación durante la pandemia y salió a bolsa en 2023. Con una capitalización de mercado de US$ 14.000 millones, Instacart se ha visto sometida desde entonces a una creciente presión por parte de rivales más grandes que han ingresado en su terreno.
DoorDash, con un capitalización de US$ 73.000 millones, ha sido una de las principales fuentes de esa presión. El año pasado, comenzó a ofrecer el servicio completo de entrega de comestibles desde casi 2.700 tiendas propiedad de Kroger en todo el país, un anuncio que causó una caída en las acciones de Instacart. Ese año,
DoorDash también incorporó a Family Dollar y a docenas de otros supermercados asociados.
Para DoorDash, el acuerdo representa una vía rápida para expandirse en un sector donde los pedidos de comestibles son grandes y potencialmente más rentables que una sola comida en un restaurante. Instacart aporta relaciones con más de 2.200 retailers.
Las empresas indicaron que, pese a la compra, Instacart mantendrá su aplicación y marca operativas. El acuerdo se cerrará a finales del próximo año o en 2028.
E. Martin y L. McCarthy
The New York Times
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