NEGOCIOS

Coliving con sello local crece dentro y fuera de fronteras

ZAG abrirá nuevo punto en Montevideo y se proyecta a Perú, Colombia y Panamá

Descontracturado. Desde la decoración al tipo de vínculo con el usuario apunta a la flexibilidad.
Descontracturado. Desde la decoración al tipo de vínculo con el usuario apunta a la flexibilidad.

El año 2020 depara el inicio de una fase de expansión para ZAG Coliving, el spin-off de alojamiento compartido que nació de Sinergia Cowork y su alianza con la inmobiliaria ACSA. La marca abrirá un segundo local en Montevideo (el primero funciona desde febrero de 2018 en Ciudad Vieja) y además saldrá al mercado internacional.

«Estamos operando un espacio en Montevideo hace más de un año con muy buenos resultados, con tasas de ocupación del 100%, lista de espera y de alguna manera eso nos ayudó a validar el modelo de negocio, a afinar el producto y sobre todo a corroborar la idea de que hay gente que valora un tipo de vivienda más flexible y el componente de comunidad que ofrecemos», señaló el director de Sinergia, Martín Larre, sobre la decisión de escalar el negocio.

En Montevideo, ZAG inaugurará en marzo su segundo coliving; será en donde operaba el hotel Los Ángeles (18 de Julio entre Wilson Ferreira Aldunate y Julio Herrera y Obes), un espacio de 80 habitaciones. De esta manera el emprendimiento pasará a contar con más de 100 cupos en la ciudad.

A diferencia de Sinergia, que se ha expandido solo dentro de Montevideo, el plan es llevar el modelo ZAG a más ciudades fuera del país. A lo largo de este año Larre y su equipo estuvieron «midiendo la temperatura» en países de la región respecto al interés que despierta el negocio del coliving. Tras este análisis y barajar opciones en Buenos Aires y Santiago de Chile, concluyeron que Lima (Perú), Bogotá, Medellín (Colombia) y Ciudad de Panamá (Panamá) serían los destinos para la expansión a concretarse «en algún momento de 2020».

ZAG procura recolectar US$ 1 millón en una ronda con inversores locales para financiar la operación del segundo coliving y los puntos en el exterior

Para ejecutar este plan, ZAG está cerrando una ronda con inversores uruguayos, lo que permitirá reunir fondos para financiar la operación en los nuevos mercados y del segundo coliving en Montevideo durante el primer año. La meta es recolectar US$ 1 millón, comentó Larre y agregó que luego podrían convocarse nuevas instancias de inversión con fondos especializados en real estate.

Mientras, la startup está avanzando en posibles locaciones en estas ciudades, siempre a partir de la idea de funcionar en exhoteles.

Comunidad Diversa

Los coliving de la marca apuntan a reconvertir el uso de exhoteles.«Además de darle una solución de alojamiento y el acceso a una comunidad brindamos una agenda de contenidos y eventos que mejoran realmente la experiencia de esa persona».
Los coliving de la marca apuntan a reconvertir el uso de exhoteles.

«Cada vez la gente viaja más, sale un poco de la vida típica de 9 a 5 de la tarde de lunes a viernes. Estamos viendo gente que elige vivir de otra manera y el coliving los acompaña en esa idea de vivir con mucho más flexibilidad y en comunidad», explicó Larre sobre el rasgo compartido que encontró en los distintos mercados a los que apuesta ZAG.

En su modelo de negocio, el spin-off no apunta necesariamente a ser más económico que un alquiler (de hecho en Uruguay está un 10% o 15% arriba) pero sí a la flexibilidad, por ejemplo, en los requisitos, reflejando también el espíritu más descontracturado de las nuevas generaciones.

A diferencia de una inmobiliaria tradicional, ZAG no exige garantías de alquiler o contratos a largo plazo sino que permite ocupar las instalaciones durante estadías de extensión variable (si bien la duración en promedio es de seis meses). La comunidad del coliving tiene un rasgo diverso: conviven uruguayos y extranjeros (a diferencia de sus inicios, actualmente los primeros son mayoría), hombres (70%) y mujeres de distintas edades (si bien el grueso va de 22 a 35 años). Aunque la política es abierta, para acceder a una habitación hay que pasar por una serie de entrevistas. Con ello se hace una «curaduría» de la comunidad.

Además de darle una solución de alojamiento y el acceso a una comunidad brindamos una agenda de contenidos y eventos que mejoran realmente la experiencia de esa persona"

Nicolás Mescia y Martín Larre. Los socios lideran el proyecto de Grin en Uruguay.
Martín LarreDirector de Sinergia

Por otra parte, el diferencial también está en ofrecer una experiencia «mucho mejor» que vivir en un hotel o alquilar por Airbnb, aseguró Larre. «Además de darle una solución de alojamiento y el acceso a una comunidad brindamos una agenda de contenidos y eventos que mejoran realmente la experiencia de esa persona». «Ayudamos a que puedas adaptarte a una nueva ciudad mucho más rápido que si estuvieras solo y tuvieras que generar de nuevo tu círculo profesional y personal», finalizó.

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