Chica material

A medio siglo de su nacimiento, Barbie, la muñeca surgida como una ruptura en la tradición de los juguetes para niñas es hoy un ícono cultural reverenciado por los más altos referentes de la moda.

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Ruth, las niñas quieren bebes. Desean jugar a ser mamás". "No, las niñas quieren jugar a ser grandes". Con la misma seguridad con la que respondía a los reparos del personal masculino de Mattel (la empresa que fundó junto con su esposo Elliot y el diseñador industrial Harold Mattson), Ruth Handler mostró, ante la escéptica mirada de los participantes de la Feria de Juguetes de Nueva York, una muñeca que no era un bebote, ni imitaba el cuerpo algo rollizo de los niños pequeños ni, por cierto, incluía discos grabados que susurraran "mamá".

La creación de Handler poseía piernas largas y torneadas, cintura diminuta, rasgos de mujer joven y -hecho absolutamente inédito en el rubro- senos de considerables dimensiones. Quizás aquel 9 de marzo de 1959 Handler sospechó que estaba marcando un hito en la industria del juguete. Pero difícilmente pudo prever que su creación iba a convertirse en uno de los más populares íconos culturales surgidos en el siglo XX.

La esbelta muñequita, además de convertirse en la favorita de infinidad de niñas de todo el mundo, sería considerada la "antecesora de las supermodelos", blanco de ataques feministas, objeto de amor del mundo fashion, fetiche de coleccionistas y motivo de inspiración de artistas contemporáneos.

De hecho, y aunque en cuestión de ventas no fue inmune a la crisis económica global, Barbie este año cumple medio siglo figurando en más de 1.000 canales de YouTube y 300 páginas de Facebook, convocando unos 18 millones de usuarias al sitio BarbieGirls.com, protagonizando 14 películas de animación e integrando el staff de juguetes del 90% de niñas de entre 3 y 10. años.

Una mini top model

Algo había en ese juguete de 29 cm de largo que, sólo en el año de su presentación en sociedad, llegó a las 300.000 unidades vendidas. Parte de la gran inspiración de Handler se originó al observar a su hija Bárbara jugar durante horas a poner y sacar vestiditos de papel a lisas muñecas de cartón a las que hacía hablar y comportarse como adultas.

La aparición de una opción tridimensional con vestuario inspirado en las pasarelas de París vino a ocupar un espacio vacante en los juegos de infinidad de niñas de fines de la década del 50... y se convirtió en un clásico en las que siguieron.

Así, en los 60 Barbie tendría un vestuario inspirado en el estilo de Jackie Kennedy, en los 70 adoptaría pantalones de campana floreados, hombreras en los 80 y, con el correr de los años, pasaría a lucir modelos diseñados por Giorgio Armani, Anna Sui, Marc Jacobs, Gucci, Jean-Paul Gaultier. Hubo mascotas, autos, casas y muebles creados especialmente para ella, además de vestimenta y equipo profesional de cirujana, enfermera, astronauta, azafata, jugadora de basquetbol, adiestradora de animales acuáticos.

En 1961, Mattel lanzó al mercado el muñeco Ken, presentado como el atractivo novio de Barbie. Años después sería el turno de las cuatro hermanas menores de la muñeca, una hermana bebe, un hermano, dos primos y varias amigas.

"Barbie siempre demostró que una mujer tiene posibilidades de elegir", aseguraba Ruth Handler

¿Un pequeño modelo de mujer independiente, en la que el glamour no se identificara con la frivolidad sino con el refinamiento y el poder personal? Por supuesto que sí, desde el punto de vista de los partidarios de la muñeca.

Evidentemente no, según la postura de sus críticos. LA NACIÓN, GDA

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