En pagos electrónicos, hay mucho para crecer e innovar. Esa es la visión del gigante global Visa, que detecta un amplio espacio para desarrollar nuevos productos que mejoren, garanticen y faciliten las transacciones, aseguró a El Empresario, César Ruiz, gerente general de la compañía para Uruguay, Paraguay y Bolivia.
El ejecutivo adelantó que la empresa trabaja en la Estrategia Visa 2030, que abarca tres verticales: consumer payment (tarjetas de crédito de consumidores finales), su mayor negocio hasta el momento; movimiento de dinero (pagos inmediatos); y VAS (Value Added Services), servicios de valor agregado para el mercado de pagos.
«Tenemos experiencia en pagos en 200 territorios, contamos con 4.700 millones de credenciales y procesamos 800 millones de transacciones al día, por lo que nuestros productos brindan máxima seguridad», resumió.
Entre sus innovaciones más inmediatas en Uruguay, Ruiz destacó los pagos abiertos en transporte público con tarjetas de crédito, débito, prepagas, celulares y smartwatch, entre otros dispositivos. «En 2012, en Londres, se comenzó a hablar de modalidad de pagos abiertos en transporte. En el último año, hubo más de 2.000 millones de transacciones de este tipo en el mundo y crecen 25% anual. En el último año se habilitaron más de 100 sistemas en ciudades como Las Vegas, Lima, Boston, Buenos Aires y Santiago de Chile, entre otras», detalló.
Según Ruiz, esta modalidad tiene varias ventajas. Por un lado, el usuario no tiene que recargar su tarjeta de transporte y, por otro, al usar las credenciales de Visa accede a los mismos estándares de seguridad que al pagar en un supermercado. Además, es una modalidad amigable con el turismo porque lo puede utilizar cualquier persona sin tener que comprar la tarjeta de transporte.
Asimismo, el sistema tiene un componente fuerte de bancarización. «Genera un efecto de hábito, porque al pagar el bus con tarjeta, la gente se acostumbra a ‘tapear’ y luego lo hace en otros lugares, o sea, impulsa la inclusión financiera. A modo de ejemplo, en Guatemala, más del 70% de las personas ‘tapearon’ por primera vez con una tarjeta o reactivó una después de muchos meses. Se sube gente al sistema, transparenta la economía y termina creando mayor ganancia para el operador», indicó.
Ruiz explicó que en Uruguay Visa está teniendo «conversaciones incipientes» con autoridades y que señaló ese paso podría ser «una realidad en el corto plazo». «Hay mucho interés de todos los actores que participan en este modelo porque no viene a reemplazar lo anterior, sino que lo complementa. En el sistema uruguayo de transporte, los validadores están listos tecnológicamente y en recepción de credenciales. Es cuestión de tiempo», aseguró.
Un agente de compra
Pero tal vez lo más innovador en materia de pagos y tecnología en lo que está trabajando Visa sean sus agentes de comercio (agentic commerce) con inteligencia artificial (IA). Ruiz indicó que se trata de agentes de IA que cada usuario podrá descargar y que actuarán como asistentes de compras.
«Le escribís un prompt con el input de lo que querés y (el agente) se encarga del resto. Por ejemplo, buscar un vuelo a Madrid, con cuántas escalas y un rango de precios determinado. El agente lo buscará, negociará con los operadores correspondientes, y si lo encuentra, lo compra. Es usar la IA de forma inteligente y autónoma, pero siempre cedida por el consentimiento humano», afirmó el gerente.
Para desarrollar el producto y para garantizar su seguridad, Visa trabajó junto a grandes empresas de IA como OpenIA, Perplexity, Microsoft e IBM para generar un agente de Business Intelligence Commerce. Este año ya comenzó con pruebas piloto, reveló.
«En Uruguay, en marzo, se compraron libros como prueba en un entorno controlado para ver que se respetaron los parámetros de transacción, que se compró el libro que se tenía que comprar, que se respetaron los límites del consentimiento humano, que se hayan fijado las seguridades de autenticación de la operación vía biometría o vía el canal de autenticación que merezca este tipo de operación».
Para utilizar estos agentes, detalló Ruiz, cada persona puede crear un asistente personalizado en la plataforma de Visa y luego descargarlo. «Puede hacer uno para viajes, otro supermercado y otro para cambiar el auto. Le suma una tarjeta y ese agente ‘hablará’ y ‘negociará’ con agentes de empresas. Las personas solo ponen los parámetros en los que debe enmarcarse esa transacción», concluyó.