Qué empresa no se tentaría ante la posibilidad de poder actualizar su inventario instantáneamente, reducir los niveles de faltantes, obtener mayor información sobre sus consumidores, acortar los tiempos de entrega o de inspección en su stock. Estas son algunas de las ventajas que ofrece el Código Electrónico de Producto (EPC), tecnología que promete revolucionar la cadena de abastecimiento, tal cual ocurrió 30 años atrás con la aparición del código de barras.
Novedoso a nivel internacional, este sistema —que permite tener visibilidad del producto a lo largo de toda la cadena de abastecimiento— ya se comercializa en Uruguay a través de la empresa GS1. Localmente, la apuesta es conquistar clientes de la industria químico-farmacéutica, cadenas de supermercados y empresas que manejen mercaderías de alto valor o riesgo.
El costo de cada chip oscila los U$S 0,40, por lo cual GS1 estima que en un principio las etiquetas se utilizarán a nivel de empaques (cajas o pallets) y no en unidades finales de consumo. Sin embargo, la empresa es optimista porque considera que la reciente adopción de esta tecnología por parte de grandes cadenas de supermercados, tales como Walmart (EE.UU.) y Tesco y Metro (Europa), hará que su costo baje significativamente.
El EPC es un código que permite la identificación individual de cada unidad de producto, agregando a la identificación básica toda la información que sea necesaria para reconocerlo como un ítem único e irrepetible, como por ejemplo su número de serie. Gracias a la Identificación por Radio Frecuencia, mediante ondas de radio se realiza la comunicación entre lectores y etiquetas, al tiempo que la información es comunicada vía Internet a la red EPCglobal, donde se maneja información —en tiempo real— a lo largo de la cadena de abastecimiento de todo tipo de compañías en cualquier parte del mundo.
La tecnología de radiofrecuencia no es algo nuevo, sus primeras aplicaciones se realizaron durante la segunda guerra mundial. El gran adelanto es el grado de miniaturización, la capacidad de almacenamiento y los costos que se han logrado en la fabricación de chips y antenas.
Historia y ventajas. En 1974, un paquete de chiclets Wrigley’s se vendió utilizando un lector de códigos de barras. En el entonces, que un producto fuera procesado directamente por una computadora cambió la historia de las ventas de productos de consumo masivo. Actualmente, el EPC promete otra revolución: que los objetos se comuniquen entre ellos. ¿Las ventajas? Al llegar a la caja del supermercado, no será necesario pasar cada artículo ante el lector de código de barras, sino que bastará pasar con el carrito de compras frente a la caja para que automáticamente el costo de lo adquirido se cargue en su cuenta.
Cada etiqueta permite almacenar una gran cantidad de información, permite identificar inequívocamente cada producto, no requiere líneas de visión para la lectura, que es simultánea. Por otra parte, no requiere intervención humana y es 100% automático, además de que se puede leer a través de diversos materiales y superficies y es durable: soporta ambientes agresivos (intemperie, químicos, humedad, temperaturas, etcétera). Entre otras prestaciones, el uso de EPC permite eliminar los inventarios de seguridad, realizar controles de trazabilidad, monitoreo automático de productos (temperatura, humedad, vencimiento), realizar pronóstico de la demanda y abastecimiento, brindar descuentos y hacer promociones personalizadas mientras los consumidores compran, además de incrementar los niveles de calidad, optimizar el espacio de las instalaciones y aumentar la precisión en preparación de pedidos y despachos.