"A Uruguay entra cualquier producto sin controles"

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Fernando Rettich

A sus 38 años, Rettich dirige Delne, una firma con 62 años de trayectoria que se dedica a la fabricación de cocinas, hornos, anafes y termotanques. Sus estudios de Arquitectura quedaron atrás cuando comenzó a estudiar marketing e ingresó a la empresa que fundó su abuelo y que ha continuado pese a las dificultades que se han generado, sobre todo, por el ingreso desde el exterior productos mucho más económicos. Casado y con tres hijos, divide su tiempo entre la actividad profesional y sus hobbies. "Me gusta todo lo que sea huerta, jardín, arreglar cosas", señaló. Fanático del rugby, practica este "modo de vida" desde hace 21 años. No se saltea una sola práctica porque de la cancha extrae conocimientos para su día a día, aseguró.

POR Silvana Nicola

snicola@elpais.com.uy

¿Cuándo se fundó Delne?

El 1° de julio de 1949. Mi abuelo, Juan María Delgado tomó el desafío de hacer una metalúrgica. La marca Delne es un nombre compuesto entre Delgado - Nelson, que era su socio. Al comienzo sólo hacía cocinas y luego se anexaron otros productos. En la década de 1960 se importaron desde Suiza estufas Pot, de querosene, que luego se terminaron fabricando en Uruguay; luego lavarropas de vayven, entre otros.

¿Con quiénes competía la empresa en sus comienzos?

Competíamos con marcas tales como General Electric, Tem, Metalosa, Ferrosmalt, había muchas empresas.

¿Actualmente es la única firma uruguaya en fabricar cocinas?

Tenemos 62 años y sí, somos la única empresa metalúrgica que nació haciendo cocinas y aún sigue en el rubro. Hacemos cocinas, anafes, hornos, todo lo que se utiliza para la cocción de alimentos. Desde 1981 somos la única en nuestro país, ya que en esa fecha cerró Tem, que también fabricaba; entonces nosotros tuvimos un boom. Había algunos productos importados, pero nosotros dominábamos el mercado. Es que no se importaba casi nada y Delne experimentó un crecimiento importante.

La realidad de hoy es otra…

Cambió totalmente. En los productos que fabricamos, el 95% del mercado es importado. El 70% de lo que se importa está por debajo de nuestros costos. El resumen es que en Uruguay no se puede producir barato y por eso ha crecido tanto la importación.

¿Cómo se mantiene con tanta competencia?

Hoy en día, aunque hemos bajado mucho el nivel de venta, nos mantenemos porque somos una marca fuerte y seguimos haciendo productos de calidad: nunca transamos en bajar la calidad de nuestros productos. Además respaldamos los productos, nosotros seguimos reparando cocinas aunque el mundo cambió y la gente ya no compra para toda la vida. La gente joven ya no compra para siempre, sino que consume barato. Después de la crisis de 2002, esto comenzó a cambiar, el consumidor prefiere pagar un poco más y comprar productos de más calidad y duración.

¿Ha cambiado el diseño de Delne?

Hasta abril de 2010 teníamos una línea anticuada a la vista y luego aggiornamos nuestra propuesta. La calidad es la misma, cambió el diseño y se actualizó la propuesta. Nuestro producto empezó a gustar más desde entonces. Ahora Delne es más fuerte y más linda.

¿Le rinde homenaje a su eslogan?

Sí (risas). De "fuerte y linda pasó" a "más fuerte, más linda", luego utilizamos "es respaldo es futuro" y ahora estamos utilizando "Delne, para todos los días y para toda la vida".

¿Cuántas opciones de cocinas ofrece?

Tenemos ocho líneas de cocina, en cada variedad hay de dos y cuatro hornallas. Llegamos a un total de 90 modelos. Uno de nuestros competidores dice que tiene la mayor línea de cocinas, pero tiene 26 modelos. Nosotros tenemos 90. La línea más completa de cocinas es Delne. Tenemos opciones en acero inoxidable, en esmaltado, con patas o sin patas, con tapa o sin tapa... En los comercios no podemos tener toda la línea, quizá eso es una desventaja.

¿Qué tipos fabrica la empresa hoy?

Cocinas a gas, cocinas a electricidad y combinadas. En cocinas eléctricas somos de los únicos fabricantes de la región. Acá el mayor consumo es el de gas, en una relación de 10 a uno, pero en las cocinas eléctricas el único competidor que teníamos estaba en Europa. Las cocinas eléctricas era un producto que estábamos exportando a Argentina desde el 2004. Digo estábamos porque el 15 de febrero del año pasado, Argentina cerró la frontera para productos electrodomésticos.

¿Hicieron un planteo al respecto en algún ámbito?

Algo se hizo. La realidad es que los gobiernos le han dado la espalda a nuestro tipo de industria. Somos como una utopía. Estamos acorralados: en Uruguay no hay mercado y a Argentina no podemos exportar, aunque le compramos casi toda la materia prima. Uruguay cada vez tiene menos industrias, no tiene materia prima, los componentes tecnológicos hay que traerlos de afuera, producimos acá, pero cuando queremos exportar, me encuentro con que en todos los países de la región hay trabas y normas internacionales que cumplir. Entonces cumplimos con todas las certificaciones requeridas para poder exportar y acá a Uruguay entra cualquier cosa, acá no hay normas, no hay trabas, se puede traer cualquier producto, sin que nadie lo controle. Tenemos una industria que está disminuida, que le cuesta exportar, esta naranja se exprime y ya no queda más jugo.

¿Qué le pediría al gobierno?

Igualdad de condiciones. Si le compro a Argentina, que le pueda a exportar. La materia prima viene de afuera, les importo y no puedo exportarles. Estamos atados de pies y manos. Si US$ 130 es el costo mínimo de una cocina uruguaya y a nuestro país ingresan cocinas desde US$ 70 y les permiten entrar sin controles, seguro matan a una industria nacional.

¿Cómo sobrelleva esta situación?

Seguimos apuntando a un producto de calidad, al respaldo, a darle una buena respuesta al cliente. Un producto Delne tiene repuestos, los importados son use y tire, se rompen y no hay quien repare. Nosotros tenemos un precio alto con relación al mercado, pero somos mejores. Además este año comenzamos a importar una cocina económica, que traemos desde Brasil, la vendemos con nuestra marca, pero es de origen brasileño. Es la única manera de competir en el segmento económico. Es una cocina atractiva, que no es mala y es barata.

¿Distribuye sus productos en todo el país?

Sí, tenemos clientes que nunca dejaron de comprarnos. Además en este último año ingresamos a cadenas de distribución importantes y eso resultó muy bien.

¿En 2011 creció con relación a 2010?

No crecimos, nos mantuvimos y para mantenernos, realmente hicimos malabares. Esperamos un 2012 mejor porque el ingreso a las grandes cadenas nos parece muy importante, pero todavía es muy temprano para tener números.

¿Cuántas personas emplea la compañía?

Hoy somos 44. En 1995 éramos 146 en esta misma planta. Esta fábrica la hizo mi padre en 1985 cuando experimentábamos un crecimiento importante. Esto era una chacra y se construyó esta planta de 7.200 metros, que es un establecimiento modelo. La crisis golpeó mucho la industria nacional y el crecimiento de las importaciones le hizo peor.

Somos una firma de capitales uruguayos, siempre fuimos una empresa familiar, todo lo que hemos hecho lo hicimos nosotros. Hace 62 años que mi familia invierte en Uruguay, tanto es así que mi padre y mi abuelo se murieron trabajando. ¿Qué más inversión se nos puede pedir?

¿Nunca los quisieron comprar?

Sí, alguna vez, pero fue algo que manejó mi abuelo. La verdad es que lo escuché de cuentos pero no es algo que pueda contar con precisión.

¿Cómo fue para usted el sumarse a una empresa familiar?

A los 12 años le dije a mi padre que quería venir a trabajar, siempre me gustó estar acá. A los 20 ya comencé a trabajar en serio. Empecé en administración, luego trabajé en costeo, en personal, en compras y en estos últimos años me perfilé más hacia el área de marketing, diseño y ventas. Todo el diseño de las cocinas es de mi hermano y mío. Pasé por todas las áreas y además como director de una empresa nacional uno tiene que hacer de todo. Desde cargar un camión hasta armar una cocina. Mi padre trabajó siempre así, todos tiramos para el mismo lado, aunque no todos lo vean así. Ahora somos un equipo, trabajan mis tíos, mi hermano y yo.

¿Hay mano de obra calificada?

No. Capaz que es un debe nuestro, el capacitar más a la gente fuera de la empresa aunque sí hay capacitación interna. Pero lamentablemente, en este rubro, el que se capacita no se queda en Uruguay, se va.

"En 2010 se importaron 120 mil cocinas a gas"

¿Cuánta inversión hay en la planta de Delne?

Acá hay unos US$ 7 u US$ 8 millones. Mi padre hizo esta planta en 1985, cuando estábamos en un momento de auge. Son 7.200 metros metros construidos desde cero. Esta planta es modelo, este tipo de construcción no se encuentra mucho.

¿Qué capacidad de producción tiene la empresa?

Depende. Si todo trabajara bien, podríamos estar en 2.500 productos al mes. En total, entre hornos, cocinas, termotanques diría que podríamos estar en 4.000 productos/mes. El dato es ínfimo, una fábrica chica de Brasil hacen hasta 5.000 cocinas por día. El año pasado se importaron al Uruguay 120.000 cocinas de gas.

¿Cuántas vendió Delne?

Dos mil. En cocinas de gas es donde tenemos menor porcentaje de mercado, pero en combinadas o eléctricas tenemos el 50% de un mercado que es muy chico.

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