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Uruguay, en el club de países amigos de Estados Unidos

En momentos en que no hay espacio para negociar un TLC, aparece una alternativa que ofrece una oportunidad interesante para Uruguay.

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Guy Mentel, Presidente de Global Americans de Estados Unidos
Guy Mentel, Presidente de Global Americans de Estados Unidos
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Una sucesión de eventos que se fueron encadenando durante los dos últimos años, ubicaron a Uruguay en un plano próximo a Estados Unidos. Los hechos más notorios —encuentro de presidentesy un proyecto de ley en el congreso estadounidense— son el corolario de un camino en el que participaron no solo los dos gobiernos, sino también otros agentes privados interesados en el acercamiento. Para Guy Mentel, presidente de Global Americans, uno de los think tank que promovió las relaciones cercanas entre la administración Biden y el gobierno de Lacalle Pou, “Uruguay debe aprovechar este acercamiento”, en un contexto de “revigorización de las relaciones entre EE.UU. y América Latina”, que promueve el presidente Joe Biden. “Uruguay forma parte de este grupo de países amigos a los se quiere apoyar y donde invertir más”, subrayó. Por lo pronto, aparece una oportunidad de sumar nuevas exportaciones con arancel cero y beneficios en el visado. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Dos episodios destacaron esta semana en Estados Unidos: la presentación de un proyecto de ley que apunta a incrementar los acuerdos entre ambos países y la presencia del presidente Lacalle Pou, reunido con el presidente Biden. ¿Por qué Uruguay?
—Estados Unidos ve a Uruguay como un socio natural en la región. ¿Por qué? Porque observa en Uruguay el compromiso por la democracia, la defensa de los derechos humanos, el respeto por el Estado de Derecho. Esos temas son la base fundamental de esta relación bilateral, por lo que tanto miembros del Partido Demócrata como del Partido Republicano entienden que es necesario incrementar la cooperación entre ambos países.
También es importante destacar que el presidente Lacalle Pou, desde que asumió la presidencia en 2020, dejó muy claro su voluntad de profundizar las relaciones comerciales con los Estados Unidos. Entonces, como en Washington ven a Uruguay como un bastión de estabilidad y democracia, se decidió dar un nuevo impulso al vínculo entre ambos países, tanto a nivel de presidencia, según lo dispuesto por el presidente Biden, como en el Congreso estadounidense.

—¿Dónde comienza a gestarse este relanzamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Uruguay?
—Podemos ver, desde el año 2021, cómo se vienen dando una serie de visitas de alto nivel entre autoridades de ambos países. En abril de ese año, el Director para el hemisferio occidental de Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, se reunió con el presidente Lacalle en Montevideo; en noviembre de 2022, el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Francisco Bustillo se entrevistó con el secretario de Estados Unidos, Anthony Blinken, en Washington. También en esta época acordaron lanzar un diálogo interministerial bilateral anual. Y antes de terminar ese año 2022, el subsecretario para asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Brian Nichols, también visitó Montevideo. Recordarán que en ese momento calificó a Uruguay como “un país ejemplar”. Y la delegación que acompañó a Nichols también discutió con el gobierno uruguayo sobre la importancia de profundizar los lazos económicos bilaterales, incluyendo la propuesta de una alianza para la prosperidad económica de las Américas, que fuera finalmente anunciada por el presidente Biden en la novena cumbre de las Américas el año pasado.

—Más reciente, la visita de los tres senadores que firman el proyecto presentado en el Congreso…
—Así es, en abril pasado, los senadores estadounidenses Bob Menéndez, Tim Kaine, Bill Haggerty y el congresista Tony Cárdenas visitaron Uruguay como parte de una gira regional. Esa visita fue muy importante, que deriva precisamente en el texto ingresado al Congreso la semana pasada, el United States Uruguay Economic Partnership Act que ingresó en el Senado. Justo en paralelo con la visita del presidente Lacalle Pou a los Estados Unidos.

—¿El hecho de que la propuesta sea presentada por congresistas de ambos partidos, le otorga mayores posibilidades de éxito al proyecto?
—Sin dudas. En la Subcomisión de Asuntos del Hemisferio Occidental, en la audiencia siguiente a los encuentros con Uruguay, este mensaje ha sido comentado por senadores de ambos partidos. Eso refleja un consenso bipartidista e institucional en la necesidad de profundidad de las relaciones con Uruguay, que luego es refrendado en la entrevista con el presidente Biden. Es un buen momento para avanzar en este terreno, Estados Unidos está invirtiendo más en la región.

—¿Hay un cambio de talante en estos últimos años de parte de Estados Unidos hacia la región?
—Creo que sí, hay una revigorización de las relaciones. En parte tiene que ver con el avance de China en el hemisferio occidental, en países donde Estados Unidos siempre ha tenido lazos muy fuertes. Pero también hay un reconocimiento de que existen muchas oportunidades y que hay líderes en la región que promueven los mismos ideales que nuestro país. Es por eso que en esta Administración se está trabajando activamente para profundizar las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina y el Caribe y mostrar que el compromiso de los Estados Unidos con la región no va a decaer, y que las oportunidades para colaborar son múltiples.

—¿Qué espera Estados Unidos de estos acercamientos?
—El gobierno de Estados Unidos ha puesto mucho énfasis en los conceptos de near-shoring y friend-shoring; La estrategia pasa por establecer un compromiso con países amigos. Esto tiene un componente geoestratégico, sin dudas, pero también económico. Fortalecer la democracia, trabajar juntos en relación con el cambio climático, invertir en la competitividad de los países y el compromiso con el crecimiento económico para la región. Esos son los pilares. Y está en línea con la integración de Uruguay a la APEP, la alianza para la Prosperidad Económica de las Américas, lanzada por el presidente Biden el año pasado. Yo creo que son señales, ahora una más, del interés de Estados Unidos para que Uruguay forma parte de este grupo de países a los quiere apoyar y donde invertir más. Son países amigos de Estados Unidos y que comparten valores.

—¿Qué destaca del proyecto de ley de Asociación Económica entre Estados Unidos y Uruguay presentado la pasada semana?
—Antes que nada, es el primer proyecto de ley enfocado exclusivamente en fortalecer la alianza entre los Estados Unidos y Uruguay. En segundo lugar, hay un elemento comercial muy importante en este proyecto de ley en cuanto a reducir los aranceles de ciertos bienes uruguayos, aquellos que no estén ingresando mediante cuotas al día de hoy, a través de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. Uruguay podría ser agregado a una lista de países que cuentan con una serie de privilegios entre los que están aranceles cero. Y eso permitiría profundizar seguramente en otras líneas de comercio desde Uruguay a Estados Unidos.
En momentos en los cuales Estados Unidos no negocia TLC, porque el ambiente político para pensar en tratados de libre comercio es más difícil, se han ido encontrando estas alternativas para buscar aproximaciones. Estados Unidos, está tratando de apoyar a países aliados y algunos miembros del Congreso entienden que existen mecanismos flexibles para avanzar, como es el caso de la Caribbean Basin Initiative, o sea la iniciativa de la Cuenca del Caribe, para expandir las relaciones comerciales con países de la región. En marzo pasado ingresó un proyecto que busca designar a Ecuador como país elegible para ser parte de este mecanismo. Ahora llegó el turno de Uruguay. El CBI es parte de los programas que utiliza el gobierno de los Estados Unidos para ayudar a otros países, generalmente países en vías de desarrollo, a mejorar el acceso al mercado estadounidense. Se creó en 1983 a través de la Ley de Recuperación Económica de la Cuenca del Caribe y no tiene fecha de expiración establecida. En la actualidad hay 17 países y territorios en el Caribe que se benefician de este mecanismo, que se entendió era la mejor forma de avanzar con Ecuador y Uruguay.

—También en este proyecto de ley hay un elemento vinculado con lo migratorio…
—Sí, el objetivo es facilitar el movimiento de personas entre ambos países. En primer lugar, busca hacer a Uruguay elegible para los visados E1 y E2 para las personas involucradas en el comercio y la inversión entre los dos países; esos dos tipos de visados son para nacionales de un país con el que los Estados Unidos mantiene un tratado de amistad, comercio y navegación.
Además, en cuanto a visados, el proyecto prevé iniciar el proceso para incluir a Uruguay en lo que se llama el Visa Waiver Program, un programa que permite a la mayoría de los ciudadanos o nacionales de los países participantes viajar a Estados Unidos por turismo o negocios para estancias de noventa días o menos sin necesidad de obtener un visado. En la actualidad, el único país de la región dentro de este programa es Chile. Esa iniciativa debe pasar por una evaluación del Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado para saber si Uruguay cumple con los requisitos para ser incluido.

—Ahora comienza un recorrido por comités legislativos que puede llevar varios meses…
—Sí. Es importante señalar que la aprobación de este proyecto de ley no será automática, pues si bien fue presentado por senadores de ambos partidos, por lo que podíamos decir que cuenta con apoyo suficiente, al tener elementos de tipo comercial y migratorio puede demorar su aprobación, ya que tiene que ser estudiado por diversos comités del Senado y después también por la Cámara de Representantes.
Por ejemplo, todo lo referido a los o temas migratorios ha sido referido al comité jurídico del Senado y eso pues puede demorar sustancialmente el proceso de aprobación. También existe la posibilidad de que este proyecto se adjunte con lo que se llama la National Defense Authorization Act, o Ley de Autorización de la Defensa Nacional, y con eso tendría mejor chance de ser aprobado este año.

—¿Cuánto incidieron las agencias no gubernamentales en impulsar este acercamiento entre los dos países?
—Distintas organizaciones han colaborado mucho para que esto suceda, como es el caso de Council of Americas o America Society. También nosotros, desde Global Americans, un think tank desde donde hemos hecho muchos eventos sobre las oportunidades dentro de la relación bilateral. Se ha ido generando un consenso entre muchos actores, aquí en Washington —entre ellos senadores y congresistas—, en combinación con otros actores en Uruguay, en que hay muchas oportunidades dentro de la relación bilateral. Cuando hablamos de senadores, no debemos perder de vista que nos referimos a políticos que son referentes, uno es el presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado, otro es presidente de la subcomisión del hemisferio occidental de la comisión de relaciones exteriores del Senado, dos miembros influyentes del partido del presidente, además de contar con apoyo en el partido republicano. Son muchas las voces que se sumaron para generar este clima favorable. La reunión entre los dos presidentes es, de alguna manera, la culminación de todo este proceso.

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