Los afrodescendientes ingresan más temprano en el mercado laboral, lo cual se acompaña de un abandono también más temprano del sistema educativo. Además, permanecen trabajando hasta una edad más avanzada porque buena parte de sus empleos está en el sector informal, sostuvieron la economista Marisa Bucheli y la demógrafa Wanda Cabella, investigadoras de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR y coautoras del trabajo titulado "Perfil demográfico y sociológico de la población uruguaya según su ascendencia racial". Asimismo, ECONOMIA & MERCADO dialogó sobre discriminación laboral con Mario Silva, coordinador del Instituto Superior de Formación Afro de la organización Mundo Afro. A continuación se publica un resumen de ambas entrevistas.
-¿Cómo se define la calidad de afrouruguayo en una encuesta?
Cabella-No existe una definición única. Se utilizan definiciones que son operativas en cada investigación. En las encuestas oficiales en Uruguay, se ha utilizado un criterio ampliamente aceptado a nivel internacional que consiste en la autoidentificación respecto a la ascendencia racial del encuestado y de sus familiares. Las preguntas y las categorías utilizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el módulo de raza de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 1996 y en la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA) de 2006, se basaron en las propuestas de los grupos de afrodescendientes, quienes presionaron para la inclusión de la temática en ambas ocasiones.
-¿Qué porcentaje de la población uruguaya se considera afrodescendiente?
Cabella-El 9,1% de los encuestados en 2006 respondió que en su ascendencia había algún componente afrodescendiente, mientras que los resultados de la ECH realizada diez años antes indicaban que el 6% de la población se consideraba afrodescendiente.
-¿A qué atribuye ese crecimiento del 50% de la población afrouruguaya en una década?
Cabella-Entre las 165.000 personas que se autoidentificaron como afrodescendientes en 1996 y las 280.000 que se contabilizaron en 2006, hay una distancia notable que no puede ser explicada por el crecimiento demográfico de este grupo. Si bien las identidades raciales y étnicas no son atributos fijos, la magnitud del crecimiento es demasiado importante como para ser explicada por un cambio social en la autopercepción racial.
El factor principal que explica este aumento radica en los cambios introducidos en la forma de interrogar para relevar la pertenencia racial de la población. En la ECH de 1996, se preguntó: "¿A qué raza cree Ud. pertenecer?", mientras que en la ENHA hubo una variante en la formulación de la pregunta: "¿Cree tener ascendencia…?". En ambos casos, se le impuso al encuestado una clasificación en base a las siguientes razas: blanca, negra, amarilla, indígena u otras. La diferencia fue que las personas sólo podían escoger una sola opción en 1996 mientras que en la Encuesta de 2006 podían clasificarse en más de una categoría.
También debe tomarse en cuenta que "raza" y "ascendencia" remiten a ideas diferentes. No sabemos exactamente cómo impactó ese cambio, pero es factible que la idea de ascendencia, en la medida que no se vincula directamente a los rasgos físicos, haya permitido que más personas reconocieran la mezcla, aunque "racialmente" no se sintieran identificados con alguna minoría.
-¿Qué otros factores pudieron haber incidido en el aumento del porcentaje de afrodescendientes?
Cabella-Por supuesto, ningún otro factor puede explicar un crecimiento demográfico del 50%, aunque también debe pensarse que en los últimos años hubo una fuerte movilización de los grupos de afrodescendientes y un ambiente cultural que buscó quebrar la imagen de un Uruguay homogéneo y "europeo". En consecuencia, es posible que la reciente valorización de los elementos de la cultura afrouruguaya haya sido un incentivo para que muchos encuestados se identificaran como afrodescendientes. Este fenómeno también es claramente visible entre la población que se autoclasificó como indígena en una y otra encuesta.
Niveles de pobreza
-¿Pudo haber impactado el número de hijos de las afrodescendientes en la tasa de crecimiento de esta comunidad?
Cabella-Sólo podemos conocer con exactitud la fecundidad de las mujeres que terminaron su vida reproductiva, es decir que hoy tienen entre 45 y 49 años. Según los datos de la ENHA de 2006, las mujeres que se declararon blancas tuvieron 2,3 hijos al cabo de su vida fértil, mientras que las mujeres negras dieron a luz 3,3 hijos. Sin embargo, no podemos afirmar que el comportamiento reproductivo más alto de las afrouruguayas se debe a su condición racial o a razones culturales. Sí se constata que sus tasas de fecundidad se aproximan mucho a los niveles de los sectores más pobres de la población. Pero esta diferencia sólo podría explicar una parte muy marginal del crecimiento observado.
-¿Son las tasas de pobreza de la población afrouruguaya significativamente mayores que el promedio nacional?
Bucheli-En 2006 los indicadores mostraban una notoria peor situación de la población de ascendencia afro. En efecto, el 5% de esta población es indigente y el 50% es pobre. Para la población blanca, en cambio, el peso de los indigentes y pobres es menos de 2% y 24% respectivamente. Además, en el caso de los menores de 15 años, el porcentaje de pobreza de los afrouruguayos llega al 66%, mientras que para los niños de ascendencia blanca es de 44%.
-¿Dónde vive la mayor parte de la población afrouruguaya?
Cabella-Geográficamente, está más concentrada al norte del río Negro. Esa situación responde a la idea de que la población uruguaya estaría más mezclada en las zonas limítrofes con Brasil. En algunos departamentos, especialmente Artigas y Rivera, la población con ascendencia negra alcanza al 25% del total de habitantes. En Montevideo, la participación de los afrodescendientes es netamente marginal en los barrios costeros, escasa en las zonas céntricas y aumenta a medida que se acerca la periferia de la ciudad. Cabe destacar que las concentraciones más importantes de la población afrodescendiente, tanto en el nivel nacional como en la capital, coinciden con las zonas de menor desarrollo económico y humano, según las estimaciones del PNUD.
Escolaridad
-¿Cómo califica el desempeño educativo de los afrouruguayos?
Bucheli- La población afrodescendiente presenta una situación netamente desfavorable en los indicadores relativos al desempeño educativo. Este grupo muestra un promedio de años de estudios formales menor al alcanzado por la población blanca. Si se consideran los distintos segmentos etarios, la diferencia alcanza a dos años entre las personas mayores de 35 años y a 1,6 años entre las de 25 a 29 años.
Aunque la reducción de la brecha indica que las nuevas generaciones de afrodescendientes tienen más oportunidades educativas que sus predecesoras, las tasas de asistencia al sistema educativo a partir de los 14 años son sistemáticamente menores que las de los blancos. Esta diferencia alcanza un valor extremo entre los jóvenes de 18 a 24 años. En este grupo de edad, la proporción de jóvenes blancos que asiste a un centro de enseñanza duplica la proporción de asistentes de ascendencia negra, siendo de 41% y 22% respectivamente.
-¿A qué atribuye ese desnivel en su escolaridad?
Bucheli-Si bien no hemos abordado aún una investigación al respecto, una posible explicación está en que la pertenencia a un hogar de bajos ingresos siempre condiciona a la baja el nivel educativo, lo cual genera un círculo perverso. Además, cabe preguntarse si los centros educativos ubicados en los barrios más pobres no son de peor calidad que los del resto de la ciudad. En otros países, también se ha estudiado en qué medida los docentes influyen negativamente en el aprendizaje de los alumnos afrodescendientes, si el sistema de transporte desfavorece a las personas negras al estar concentradas en zonas muy alejadas de los centros educativos, etc.
Mercado laboral
-¿Cuáles son las posibilidades laborales de los afrouruguayos?
Bucheli-Como el acceso al mercado laboral y las condiciones de trabajo siempre tienen mucho que ver con los niveles educativos, la población de afrodescendientes está en franca desventaja en cuanto a sus posibilidades de empleo. Asimismo, si existe discriminación racial en el mercado de trabajo, esa población va a tener un problema adicional.
-¿En qué actividades se concentra la actividad laboral de la población afro en Uruguay?
Bucheli-Se concentra en los empleos de baja calificación y tiene una participación notoriamente menor en los puestos de directivos, profesionales y técnicos. Se destaca la importante participación de los varones negros en la construcción y de las mujeres en los servicios personales. Asimismo, los afrodescendientes tienen mayores probabilidades de ocupar puestos de trabajo informales que los trabajadores blancos, independientemente de la categoría ocupacional en la que se desempeñen. Sin duda su vida laboral se realiza en peores condiciones que el resto de la población. En el origen de estas dificultades habría una combinación de la situación previa -como, por ejemplo, hogar de origen de bajos recursos y bajos niveles educativos- y el tratamiento discriminatorio en el mercado laboral.
-¿Se ubican las tasas de empleo y desempleo de los afrodescendientes en niveles similares a las del resto de la población?
Bucheli-Los afrouruguayos tienen tasas de desempleo más elevadas. Ingresan más temprano en el mercado laboral, lo cual se acompaña de un abandono también más temprano del sistema educativo. Además, permanecen trabajando hasta una edad más avanzada porque, como una proporción importante de sus empleos está en el sector informal, probablemente les resulta difícil justificar el derecho a jubilarse.
-¿Se conoce el nivel medio de ingresos de los afrouruguayos?
Bucheli-Sí. Los salarios son menores que los del resto de la población, pero también hay que recordar que los afrodescendientes tienen niveles educativos más bajos. Por lo tanto, una razón de que sus empleos estén mal remunerados obedece a que cumplen tareas poco calificadas.
-¿Es confiable la medición del nivel medio de salarios de las mujeres afrodescendientes teniendo en cuenta que la mitad de ellas son empleadas domésticas, donde tradicionalmente predomina el informalismo?
Bucheli -La ECH del INE pregunta a las personas qué salario perciben sin discriminar si aportan o no al sistema de la seguridad social. Por lo tanto, se computan las remuneraciones tanto de los trabajadores formales como de los informales. Esto es válido para las trabajadoras del servicio doméstico como para el resto de los informales.
Existen formas sutiles de discriminación
-¿Se discrimina a la población afrouruguaya?
Bucheli-No tenemos estudios detallados que nos permitan cuantificar esa situación. Sin embargo, hay algunos indicios que indican la existencia de tal discriminación. Por ejemplo, si tomamos personas que presentan el mismo nivel educativo y la misma edad, pero distinta ascendencia, quienes ganan un salario más bajo son generalmente los afrodescendientes.
Cabella-Falta saber mucho sobre el racismo en Uruguay, pero hay un cierto consenso en que se dan formas sutiles y no explícitas de discriminar a la población afrodescendiente. Incluso, un estudio de postgrado de la investigadora norteamericana Jill Foster titulado "El racismo y la reproducción de la pobreza entre los afrouruguayos", concluye en que existe en la sociedad uruguaya un fuerte "racismo por omisión", es decir una forma larvada de racismo que niega colectivamente la existencia del problema. La consecuencia más importante de esta forma de discriminación es su reflejo en las políticas públicas: en la medida que no se asume explícitamente la existencia de la discriminación, no se contempla la desigualdad racial en la formulación de programas sociales.
-¿Qué políticas específicas sería necesario diseñar para lograr que haya igualdad de oportunidades para los afrodescendientes?
Bucheli-Sería muy importante poder discernir las fuentes de la diferenciación. Si estas diferencias salariales estuvieran todas explicadas por los años de educación formal, la gran interrogante que se nos plantearía es por qué los afrodescendientes tienen menores niveles educativos que la población blanca. Si, en cambio, se detectase que las brechas salariales pasan en gran medida por la discriminación que hace el empleador, entonces habría que pensar en políticas afirmativas en el mercado laboral. Si hubiese problemas de calificaciones que no obedecen a la enseñanza formal, habría que elaborar programas de capacitación laboral. El énfasis en las políticas va a depender dónde radica el gran problema de la población afrodescendiente. Actualmente, el gobierno uruguayo está muy consustanciado con las políticas antipobreza. Debemos averiguar si sus efectos son suficientes dado que la mayoría de la población negra es pobre. Si no lo fuesen, habría que diseñar políticas específicas que contribuyan a rescatar a la mayoría de los afrouruguayos que hoy vive por debajo de la línea de pobreza
Ficha técnica
Marisa Bucheli, licenciada en economía por la UdelaR y máster por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, es coordinadora del Área de Economía Laboral del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales .
Wanda Cabella, licenciada en antropología por la Facultad de Humanidades de la UdelaR y doctora en demografía por la Universidad Estadual de Campinas, es investigadora del Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales .