La Asociación Nacional de AFAP (Anafap) insistió en su estrategia de habilitar mayores inversiones en instrumentos de renta variable, entre otros cambios propuestos en un documento presentado en el Diálogo Social. “Nuestra preocupación es lograr mayor rentabilidad para el retiro de los futuros jubilados”, destaca Sebastián Peaguda, quien asume como presidente de la organización, en sustitución de Ignacio Azpiroz. Peaguda, que ya presidió en dos ocasiones a la entidad, sostiene que la reforma previsional de 2023, “dejó algunas cuestiones sin resolver”, en relación con la inversión en renta variable, así como dotar de mayor liquidez al ahorro voluntario. Además, advierte que es imperioso lograr mayores rentabilidades, dado que quienes ingresaron al mercado laboral después de la reforma, aportan menos al ahorro individual. A continuación, un resumen de la entrevista.
—¿Qué valoración hacen desde Anafap de la participación en el Diálogo Social convocado por el gobierno?
— Hoy es Diálogo Social, en el período anterior hubo una Comsión de Expertos, en otros gobiernos también hubo procesos de legitimación de la política pública denominados Diálogo Social. En el fondo lo que estos procesos buscan es generar una base de consenso, de prácticas que hay que incorporar y luego, tratar de llevar todo eso como una compilación hacia la política pública que tiene que transformarse en un proyecto.
Nosotros lo tomamos como una escucha activa, y tuvimos la oportunidad de presentar nuestra visión, basada en experiencia internacional y también en nuestras propias experiencias, de cómo podríamos mejorar las jubilaciones de los uruguayos en las próximas décadas. Y las preguntas que nos hicieron reflejan nuestras mismas preocupaciones…
—¿Qué preguntas recibieron?
—Hubo consultas interesantes acerca de qué impacto podría llegar a tener la apertura de los portafolios en las inversiones en el extranjero, un tema que quedó pendiente de la reforma anterior.
—Ese asunto está incluido en las propuestas que presentó Anafap…
—Al sistema uruguayo le está faltando abrir el portafolio extranjero, lo vemos como un camino para generar rentabilidad, como una forma de reducir el riesgo a la region. En Uruguay tenemos una gran correlación con lo que sucede en Argentina y en Brasil, entonces, no solamente tenemos que preocuparnos de lo que pasa en el país, sino también atender a los vecinos. Estamos poniendo las jubilaciones del futuro muy focalizadas en el país y sensible a lo que pasa en la región. Se puede hacer mejor, y las inversiones en el exterior representan eso. Entonces, las preguntas que recibimos fueron especialmente orientadas a cómo podría afectar esto de las rentabilidades futuras.
—¿Cuál fue la respuesta?
—Hicimos algunas comparaciones. Si el portafolio total hubiera tenido una exposición del 40% a renta variable, que es lo que típicamente ocurre con los fondos de pension, se habría incrementado hasta un 20% las prestaciones jubilatorias. Y eso es casi imposible de obtener de cualquier otra forma, porque no hay ninguna otra variable que afecte más la futura jubilación que la rentabilidad.
El portafolio crece año a año, mayoritariamente por la rentabilidad, no por los aportes que vienen de los trabajadores. Crece por su propia capacidad de generar rentabilidad. Entonces, entendemos que podemos sacar un poco más de rentabilidad al portafolio, si abrimos otras opciones de inversión.
—El documento presentado por Anafap hace referencia a la necesidad de ir a un esquema más robusto y más moderno. ¿Qué implica ese concepto?
—El modelo en Uruguay es muy estático. Al ser todo por ley, los cambios que hemos incorporado dejan poco lugar en la regulación para hacer innovaciones en los esquemas de inversión y en los esquemas que hacen a la forma de administración de los fondos. Recién tuvo que venir una crisis en el 2008 para que años después se diera la oportunidad de hacer un cambio en la ley que separara los fondos, entre los más jóvenes y los más adultos. Todos entendíamos desde un principio, que la persona que ya tenía 55 años y estaba perfilando para su retiro, no podía tener el mismo nivel de volatilidad que un joven de 25 años. La evidencia era evidente, pero llevó mucho tiempo tenerlo en cuenta.
En el 2013, cuando salió la primera separación de fondos, ya estábamos atrasados con respecto a las buenas practices en la gestión de fondos. En esta última reforma, 10 años después, hemos podido incorporar el sistema de multifondos. Tenemos un tercer fondo para que los más jóvenes tengan la posibilidad de capitalizar, en el futuro, inversiones como más exposición y retorno. Ahora, se creó el tercer fondo, pero no se le dio la posibilidad de invertir en los activos que eran los necesarios para que pudieran aprovechar esa oportunidad. Sobre este tema volvemos hoy.
—En concreto, plantean que se abra la posibilidad de inversiones en fondos mutuos extranjeros y en fondos cotizados en determinados valores en bolsa...
—Tengamos en cuenta que los mercados internacionales son los que nos dan la mayor capacidad de acceder a las opciones de inversión en el extranjero, que son las compañías más dinámicas del mundo, como lo vemos hoy en día. Cuando uno mira, en el largo plazo y más allá de coyunturas, el crecimiento paga la inversión realizada por encima de opciones más conservadores, por ejemplo a nivel local. El riesgo de la volatilidad de corto plazo es mucho más que asimilable en portafolios de largo plazo.
Apuntamos a grandes grupos de acciones incluidas en esos fondos, no a una acción en particular. Son Fondos que diluyen el riesgo de las acciones particulares. Después están todos los fondos que siguen de manera pasiva y a índices como el S&P 500.
Ya los portafolios han encontrado una forma de exponerse a este tipo de financieros, en el entorno de un 15% de la cartera, y ese 15% es uno de los más dinámicos de todos los que tenemos invertido.
Debería apostarse a una incorporación gradual de mayores márgenes, viendo qué tiene el portafolio actualmente y qué es lo que puede adquirir, o sea, que rotación del portafolio puede hacerse.
—¿A qué se refiere cuando dice que han encontrado ya la forma de invertir en esos fondos, a pesar de que no está explicitado en la ley vigente?
—El sistema financiero va encontrando de qué manera puede, dentro de una regulación, posicionar las necesidades que tiene cada una de las instituciones.
Lo que hacemos básicamente es, a través de instrumentos derivados, un producto estructurado que lo que incorpora es la posibilidad de indexarse al comportamiento de un índice. Lo hace de manera indirecta. Toma un crédito con un multilateral, de alguna manera es un bono, que tiene garantía de 100% del capital, pero al mismo tiempo puede tener una exposición o un índice accionario y uno lo puede ir cambiando de manera dinámica. Eso ha sido algo que ha sido removedor en la rentabilidad de los últimos años en las plataformas previsionales.
—Y al invertir en esos estructurados, ¿hay un cambio en la rentabilidad importante?
—Sí, los hay. Ya se han dado los ciclos de inversión en varios de esos instrumentos, que muestran la contribución que tienen, pero que podría haber sido mejor. ¿Por qué? Podría haber sido un instrumento armado a medida. Lo importante es que los equipos de inversión de todas las AFAP ya conocen cómo administrar estas inversions en los mercados internacionales.
—Ya tenemos 30 años de actividad de los portafolios de las AFAP, ¿seguirán creciendo esos fondos?
—Sí, van a seguir creciendo, pero más producto de la rentabilidad que del flujo de aportes. En unos años entrarán en una meseta, porque la población está en una meseta hace mucho tiempo, entonces el portafolio se va a comportar de una manera similar, donde los ingresos y las salidas se van a empezar a equiparar, entonces el fondo va a dejar de crecer. Por eso es necesario incorporar instrumentos que den mayores posibilidades de retorno.
—¿Hasta dónde debería llegar esa diversificación que plantean, en forma gradual?
—Pensamos que deberíamos llegar por lo menos un 40 % del portafolio en este tipo de activos en mercados internacionales en el subfondo de crecimiento, donde uno busca una larga trayectoria del ahorro de las personas.
—Incrementar los niveles de inversion en esos activos financieros, ¿puede desplazar las inversiones en otros rubros, como los vinculados a proyectos productivos a nivel local?
—Los proyectos locales son la parte más exótica, la más sofisticada del portafolio. Cuando uno mira, dice, ¿qué es más trivial a nivel financiero? ¿Renta variable internacional, standard and poor's, o adquirir una iniciativa forestal en Uruguay? En este ultimo caso, uno está haciendo una apuesta a un sector específico, en una localidad específica, en un rubro determinado. Eso es más sofisticado que ir a un índice que está básicamente en una economía desarrollada y diluido entre 500 empresas de gran porte.
Sin embargo, miramos las dos cosas y les atribuimos un determinado nivel de riesgo. Nunca se ha dado que las emisiones, que sean las “afapeables”, hayan quedado desiertas. Es un activo que tiene un valor muy importante para las portafolios previsionales. Detrás hay una cadena muy creadora de valor a nivel local.
Pero no cualquier proyecto puede pasar por las AFAP, hay ciertos niveles de exigencia que cumplir, porque lo más importante para las administradoras es el afiliado, el futuro jubilado es la razón de ser de los fondos previsionales. Y lo que el fondo previsional tiene que hacer es elegir la mejor alternativa de inversión que le asegure a esa persona el mejor rendimiento potencial.
Entonces, ese falso dilema entre la inversión en la economía doméstica o el activo internacional, no toma en cuenta que en realidad, lo más importante es lo que consideremos mejor para el desarrollo del portafolio de las personas que nosotros representamos.
—La ley 20.130 de 2023 incluye inventivos al ahorro voluntario; ¿por qué ese rubro no se ha desarrollado en el país?
—Generalmente, el trabajador cuando se aproxima a la jubilación y accede a un estimación de lo que cobrará en su retiro, no está satisfecho. ¿Qué se puede hacer para eso? Una alternativa es el ahorro voluntario, pero tal como está estipulado, es ilíquido en términos prácticos. Y como son ilíquidos, es muy difícil que una persona inmovilice parte de su capacidad de ahorro, cuando atraviesa una etapa del ciclo vital donde aparecen necesidades extra, al formar una familia, tener hijos, etc. Esa iliqudez prevista en al ley es un obstáculo.
Nuestra propuesta apunta a consolidar dos atributos: uno, incluido en la ley, que toda persona que utilice medios electrónicos de pago, los dos puntos de IVA que se le descuentan, se lo pueda volcar el fondo previsional. En la ley actual la gente tiene que hacer la opción, autorizarlo. Entendemos que debe ser al revés, que esa devolución vaya a su cuenta de ahorro, a menos que no quiera que eso ocurra. El otro punto es hacerlo más flexible para los retiros.
—Otro punto incluido por Anafap está relacionado con más alternativas en la etapa de desacumulación…
—Después de la última reforma, la parte de la desacumulación es marginal dentro de toda la ley. Eso no ha evolucionado lo suficiente. Debería revisarse, entre otras cosas, por qué sigue siendo monopolio del BSE. Hay problemas de producto que han inhibido el desarrollo de la desacumulación.
La renta vitalicia debería tener algunas otras soluciones. Por ejemplo, para lo que denominados “la cola larga”, que es la longevidad que va más allá de lo proyectado. Supongamos, 20 años de pasividad, cubiertos como hasta ahora, y lo que excede, con otro tipo de seguros, que permita la entrada de otros agentes.
—Próximos a cumplir 30 años de aplilcación del sistema mixto, ¿qué valoración se debería hacer?
—Estamos llegando a las 100 mil pasividades. Información que publicó Búsqueda hace unos días hacia referencia a un promedio de pasividades en el entorno de los 10.000 pesos.
Hay que tener en cuenta que esa cifra oculta una enorme diversidad. Muchas personas que tuvieron la mayor parte de su trayectoria previsional dentro del BPS que en la AFAP. Algunas, seguramente aportaron muy poco a la AFAP. Por otro lado, tenemos quienes fueron súper efectivos en su ahorro provisional.Pero la principal preocupación es tener la posibilidad de generar retornos importantes para los futuros jubilados que estarán en condiciones más desfavorable que los actuales…
—¿Cuál es la situación de los futuros pasivos?
—Tengamos en cuenta que los trabajadores que entran a laborar post–reforma, o sea, después de diciembre de 2023, 10% de su aporte va al BPS y 5% al ahorro individual. Antes era 7,5% a cada parte. El aporte al ahorro individual cae 33%. Por tanto, por el lado del ahorro individual, esas personas recibirán una prestación jubilatoria menor. Por eso es muy importante incrementar la posibilidad de buscar mejores retornos, con estrategias de inversión diferentes, a lo que apuntamos con nuestras propuestas.