TEMA DE ANÁLISIS

La rigidez del gasto dificulta el manejo fiscal

El déficit no se pudo abatir al nivel deseado por el aumento de componentes de egresos.

MEF
Foto: Archivo El País

Las cifras recientemente divulgadas sobre el desempeño de las cuentas públicas a lo largo del pasado año reflejan claramente las dificultades que enfrentan las autoridades para abatir el déficit. Una economía en expansión en medio de un ajuste fiscal, fundamentalmente por el lado de los ingresos posibilitó que el rojo de las cuentas públicas cayera del 3,9% del PIB en 2016 al 3,5% en 2017. Pese al descenso, que va en el buen sentido, el resultado estuvo por encima de la meta que se había fijado el gobierno, del 3,3%.

La razón del incumplimiento, pese al esfuerzo registrado por el lado de los ingresos, no es otra que el comportamiento del gasto. Si bien su ritmo de crecimiento se desaceleró respecto al comportamiento exhibido en los últimos años, no fue suficiente dadas las rigideces en los rubros más significativos.

Este es un tema muy importante y el tamaño del Estado está nuevamente en el centro del debate a raíz de las movilizaciones del sector agropecuario. No sólo importa la magnitud de ese gasto, sino su calidad. Si la ciudadanía no recibe como contraprestación a la mayor carga tributaria que exige ese gasto creciente servicios de calidad, indefectiblemente se verá afectada la productividad y la competitividad de la economía, comprometiéndose el crecimiento futuro.

Sin dejar de lado el tema de la sostenibilidad fiscal. El abatimiento del déficit va en el sentido correcto. De hecho, dado el crecimiento de la economía y la evolución del tipo de cambio el ratio deuda/PIB se redujo levemente en el último año y alejó los fantasmas de una posible pérdida del grado inversor. Pero ello de ninguna manera quiere decir que los peligros hayan desaparecido, y pueden volver a presentarse ante un cambio repentino en la coyuntura internacional. Lo que refuerza la necesidad de trabajar más a nivel del gasto.

Máxime cuando los ingresos difícilmente crezcan en el futuro inmediato al ritmo que lo hicieron en el último año en el que se produjo un salto debido al ajuste fiscal y un crecimiento del salario real que no resulta sostenible si es que se quiere comenzar a mejor la competitividad de la economía.

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El déficit del sector público al cierre de 2017 se ubicó en el 3,5% del PIB, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro. Se muestra allí la evolución del déficit global del sector público y el del consolidado gobierno central (GC)-BPS. Se ve que el resultado global fluctúa desde hace tres años entorno al nivel actual, lo que habla a las claras de las dificultades para abatirlo, pese a los ajustes que se vienen procesando desde entonces.

Como contrapartida, el resultado del consolidado GC-BPS mejoró en el último año, tras el constante deterioro de los ejercicios anteriores. La mejora del gobierno no se ve reflejada en el resultado global por el deterioro de las empresas públicas (EEPP) en el último año.

En el gráfico que aparece en la parte media se muestra la evolución de los ingresos y egresos del consolidado GC-BPS en términos del PIB. Los ingresos se recuperaron en el último año, mientras que el gasto siempre mostró una tendencia al alza, con una fuerte aceleración en 2016, moderándose en el último año.

La mejora de los ingresos en el último año responde a varios factores. En primer lugar, la recuperación económica, y fundamentalmente el tipo de crecimiento basado en el consumo. Un papel muy importante lo cumplió el ajuste fiscal en marcha, que incrementó las tasas marginales del IRPF y el IASS, que en un contexto de crecimiento del salario real también ayudó a las arcas del BPS. No menos importante fueron los aportes de las EEPP.

Todo ello contribuyó a que los ingresos totales del GC-BPS crecieran 4,8% en términos reales en el último año, liderados por la DGI, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro.

La recaudación bruta de la DGI creció 7,3% en términos reales, pero dado el fuerte incremento de la devolución de certificados (23% real), la recaudación neta que ingresó a la Tesorería aumentó 5,2% real.

Relativamente, el impuesto que más creció fue el IRPF, sobre el que cayó el grueso del ajuste tributario. En términos reales su recaudación se incrementó 26%. Más del 80% de la recaudación de este impuesto corresponde a los aportes vinculados a rentas de trabajo, cuyas tasas marginales se incrementaron en el último ejercicio. Agreguemos a ello el crecimiento del salario real y el ajuste de las BPC en función de la inflación pasada y se explica la mayor recaudación.

Pero no fue el impuesto que en términos absolutos más creció, rol que le correspondió al IVA dado su mayor peso (ver gráfico abajo a la derecha). La recaudación por este tributo creció 3,2% en términos reales tras dos años de caída. El mayor consumo explica su aumento. La caída en los años anteriores se dio a nivel del IVA importación, que se recuperó este año de la mano del abaratamiento relativo de los bienes de consumo importados en un contexto de crecimiento del salario real. Si bien no los recauda la DGI, los tributos al comercio exterior se incrementaron 5,2% en términos reales en 2017.

Otros impuestos que registraron crecimientos reales fueron el IRAE y Transmisiones Patrimoniales. Este último asociado a un repunte en el mercado inmobiliario. En cuanto al IRAE, si bien la información no está discriminada, se puede presumir que responde en buena medida a las EEPP dado el incremento absoluto que estas pagaron por concepto de impuestos en el último año.

La recaudación del BPS aumentó 4,3% en términos reales. Incidió en este resultado la evolución del salario real.

El crecimiento futuro de la recaudación difícilmente pueda seguir al ritmo del registrado en el último año. En primer lugar por que la suba de las tasas del IRPF y otros ajustes a nivel del IRAE propiciaron un salto en la recaudación por una sola vez. A futuro la recaudación seguirá el nivel de actividad.

Asimismo, el crecimiento del salario real al ritmo del último año no parece sostenible con la realidad de la economía y los problemas de competitividad. Tampoco podrá exigírsele mayores aportes a las EEPP dados los problemas que ello está acarreando al sector productivo.

En definitiva, la recaudación evolucionará con el nivel de actividad que muestra claro oscuros, lo que exige un control más estricto sobre el gasto como único camino para alcanzar la consolidación fiscal.

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