Bien capitalizados y rentables, los bancos mexicanos parecen estar preparados para hacer frente a un clima económico difícil en 2012. Operando en un mercado subdesarrollado donde el gobierno está haciendo esfuerzos para impulsar la bancarización, aún hay mucho por hacer antes que México pueda ofrecer el mismo nivel de servicios bancarios que el público recibe en otros países.
Los operadores en el sistema financiero mexicano han quedado marcados por las lecciones aprendidas durante la dramática crisis económica y financiera que azotó al país en los años noventa. La adopción de medidas correctivas muy controversiales condujo luego al retorno de los bancos a manos privadas. Por eso, hoy día las autoridades observan de cerca la actividad bancaria para asegurarse que la historia no se vuelva a repetir.
Como resultado, la situación patrimonial de los bancos mexicanos se presenta sana y las autoridades han anunciado que México será uno de los primeros países que adopte las disposiciones regulatorias internacionales de Basilea III referidas al capital básico de los bancos. A fines de octubre de 2011, todas las instituciones bancarias locales se vanagloriaron que los niveles de capital representaban, por lo menos, el 11% de los activos ponderados por riesgo, cifra que está muy por encima del tope fijado por la futura regulación. De acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM), el nivel promedio fue de 15,9% en todo el sector a fines del tercer trimestre del año pasado.
Los principales actores de la actividad bancaria aparentemente están en una posición sana, con ratios de capital de entre 14% y 16% sobre los activos ponderados. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que supervisa y regula a las entidades financieras, ha estado realizando tests de resistencia y su última ronda reveló que solo cuatro bancos que no se identificaron podrían enfrentar problemas en el peor escenario. Por ser instituciones pequeñas no representan un riesgo sistémico y, además, difícilmente se tornarían insolventes.
PERSPECTIVA ESTABLE. La calificadora Fitch señala que la perspectiva de los bancos mexicanos es estable para 2012, lo que constituye un voto de confianza dado el actual estado volátil y riesgoso de los mercados financieros globales. La calificación no es más optimista debido principalmente al comportamiento mediocre de la economía local. Por la alta dependencia de las exportaciones locales a la reactivación balbuceante de la actividad económica estadounidense, la performance de México no ha sido tan buena como la de otras economías latinoamericanas. Según el EIU, el PIB creció 3,9% en 2011 y aumentará solo 3,1% este año.
La incertidumbre acerca de la recuperación de Estados Unidos y los efectos negativos de la crisis de la deuda de la Unión Europea suponen riesgos adicionales. Una expansión más lenta del PIB mexicano debería contener la demanda de crédito así como el volumen de nuevos depósitos y, por tanto, restringiría las ganancias de los bancos. Sin embargo, Fitch no cree que un menor crecimiento del producto pueda ser suficientemente grave como para crear problemas de solvencia en los bancos.
La ABM ha emitido un pronóstico aún más optimista, donde resalta especialmente el aumento de las operaciones crediticias, que están creciendo a una tasa de 3,5% que es más alta que la del PIB de México. Ese informe sostiene que el incremento del crédito al sector privado ha sido particularmente positivo y que, gradualmente, está retornando a los niveles registrados antes de 2009. Los préstamos a las empresas aumentaron 11% entre enero y octubre de 2011y el crédito al consumo se comportó aún mejor, incrementándose un 33% en el mismo período.
Una mayor orientación del crédito hacia el sector privado es bien vista por los bancos que han estado dependiendo en alto grado de las operaciones con el sector público luego de la crisis financiera en 2009. Empero, es factible que el volumen de préstamos a los consumidores se debilite debido a una desaceleración de la economía en 2012. Una fuerte competencia en el sector financiero determinará que los bancos no se atrevan a aumentar los costos de sus servicios, pero sí ofrezcan tasas de interés más bajas. Por lo tanto, se vislumbra un clima de negocios más desafiante para la banca mexicana que, probablemente, afecte sus utilidades este año.
En un giro con respecto a los patrones históricos del negocio bancario mexicano, las agencias calificadoras recientemente alertaron que las perspectivas de algunos bancos locales -como, por ejemplo, Banamex, BBVA Bancomer y Santander Serfin, que es copropiedad de Citigroup, BBVA y Santander- podrían ser perjudicados por los problemas que enfrentan sus casas matrices en los mercados de Estados Unidos y Europa.
NUEVOS CLIENTES. A pesar de algunas señales de debilidad en sus utilidades, muchos bancos siguen siendo optimistas acerca de sus perspectivas en México. La visión positiva de la economía mexicana que tiene el BBVA hace que proyecte una mayor expansión del crédito para este año. Aun cuando este pronóstico no se materializara, el ratio de préstamos morosos, que está por debajo del 3%, coloca al sector en una posición muy sólida para resistir un deterioro económico.
La ABM ha destacado la reanudación del flujo de préstamos a las empresas, incluyendo las Pymes. También señala que los bancos se están esforzado en ampliar sus redes físicas en pos de llevar sus servicios a un mayor número de personas. La cantidad de sucursales de banca minorista creció un 58% entre noviembre de 2010 octubre de 2011, con lo cual el total supera las 12.200.
La política de atraer más clientes a las sucursales es unos de los mayores desafíos del sector financiero. La tasa de bancarización es de 24% de la población mexicana, una cifra irrisoria aun comparada con las de otros mercados latinoamericanos. Los resquemores de la agitación financiera de los años ochenta y noventa juegan un rol importante en que el uso de los servicios bancarios se mantenga en niveles muy bajos. A esto debe agregarse las altas tasas de empleo informal y los bajos salarios en este país.
Sin embargo, los esfuerzos por extender los servicios bancarios están en marcha, a veces con el apoyo del Estado. Se insta a las empresas para que paguen los salarios a través del sistema financiero. La creación de cuentas muy económicas, que ofrecen servicios básicos, ha animado a los mexicanos más pobres a abrir cuentas bancarias. A su vez, los bancos han sido autorizados a asociarse con negocios minoristas, tales como minimercados y farmacias, que operan como corresponsales ofreciendo un número pequeño, pero creciente, de servicios financieros.
Varios analistas consideran que los bancos de México necesitan hacer un mayor esfuerzo para ser útiles a la población. El Foro Económico Mundial recientemente calificó al sector bancario mexicano como "pequeño e ineficiente". El principal de un grupo financiero líder en el mercado local afirmó públicamente que los bancos eran caros y que ofrecían un pobre servicio a sus clientes.
De todos modos, México ha sido la fuente de buenas noticias que hoy son muy raras para los grupos internacionales propietarios de algunos de los principales bancos del país. Salvo un cambio dramático del panorama financiero, las instituciones bancarias mexicanas deberían seguir arrojando resultados positivos.
Fuente: Condensado del semanario Business Latin America (EIU)