Fundación Getulio Vargas (*)
El primer Boletín Macro FGV IBRE del año mantiene las proyecciones del PIB 2022 y 2023 divulgadas en el boletín de diciembre. Para 2022, la previsión es de un crecimiento del 3%, con el PIB del cuarto trimestre mostrando estabilidad -sin expansión frente al trimestre anterior-, y un aumento del 2,2% frente al cuarto trimestre de 2021.
Destaca el sector de servicios, que se espera registre un crecimiento de 4,3%, por encima del agregado del PIB, especialmente como resultado de los segmentos de transporte y otros servicios, que aún tenían espacio para recuperarse de la pandemia. Por el lado de la demanda, destacan las exportaciones (5,4%), gracias especialmente al aumento del precio de los commodities agrícolas que comercializa Brasil, y el consumo de los hogares, que crece un 4,1% en el año.
Para 2023, la estimación de una expansión suave, del 0,2%, se mantiene aún con la perspectiva de algún impulso fiscal operado por el nuevo gobierno, permitido por la aprobación de la PEC de Transición. Para los investigadores de la FGV IBRE, “el empeoramiento de las condiciones financieras, el mantenimiento de las tasas de interés en un nivel alto al menos hasta fin de año, la inflación aún muy persistente y la baja carga estadística (alrededor del 0,4%) dificultan una mayor escenario optimista a materializarse”.
Como señaló Silvia Matos, coordinadora del Boletín Macro, el crecimiento positivo en 2023 está impulsado por las buenas perspectivas de la agroindustria a principios de año. De lo contrario, el PIB cerraría en -0,4%, reforzando el impacto de los efectos rezagados de la política monetaria restrictiva, la desaceleración global, las condiciones restrictivas para el mercado crediticio y las incertidumbres sobre el marco fiscal. Para el primer trimestre del año, la proyección es de crecimiento del 1% con relación al trimestre anterior; sin la ayuda de la agricultura, dice el Boletín, el escenario de la actividad sería de estabilidad en el margen.
La percepción de desaceleración económica continúa reflejándose en un empeoramiento de la confianza empresarial, como lo indican los avances de la encuesta de Confianza Empresarial de FGV IBRE. La Confianza Empresarial cerró 2022 retrocediendo del nivel de neutralidad (100 puntos) que había alcanzado entre agosto/setiembre, y el avance calculado por los economistas del IBRE señala que la dirección al inicio del año continúa a la baja; según el avance, con una caída de 2,3 puntos, hasta los 88,4 puntos, valor más bajo desde marzo de 2021.
El comercio tira del aumento del pesimismo, pero otros segmentos, como los servicios y la construcción, también deberían reforzar este resultado.
En el caso de la confianza del consumidor, esta revertiría la evolución positiva observada en diciembre al retroceder 3,5 puntos, hasta los 84,5 puntos. Expertos del sector Encuestas señalan que en ambos casos -empresas y consumidores- hay menos optimismo sobre las perspectivas de futuro, y que en el caso de los consumidores aún hay estabilidad en la valoración de la situación actual -que también fue revisada a la baja en el caso de empresas.
En el campo de la inflación, se confirma la perspectiva de que los precios de los alimentos registren una desaceleración gradual, como lo señaló André Braz, de la FGV IBRE, recientemente al Blog, indicando cómo se registró el aumento en 2022 (13,6% según el IPC/ FGV ) penalizó a las familias más pobres.
A este escenario contribuye la reducción del precio de los commodities agrícolas con un enfriamiento de la demanda mundial y una buena cosecha de granos prevista para la zafra 2022/23. Este cambio está ilustrado por el índice de productores FGV para varios productos básicos. En el caso de la soja, hubo una diferencia significativa desde junio de 2022 -con un aumento interanual del 16,6%- a diciembre, cuando esta variación se redujo al 6,4%. Sin embargo, incluso en una desaceleración, Braz señala que los precios de los alimentos deberían permanecer por encima del nivel de 2021, antes de la guerra en Ucrania.
En el ámbito fiscal, se empiezan a ver algunas luces detrás de las liquidaciones publicadas en el Boletín. Si bien José Julio Senna, titular del Centro de Estudios Monetarios de la FGV IBRE, señala que las primeras medidas de ajuste fiscal anunciadas por el gobierno, aunque en la dirección correcta, distan mucho de “una combinación de políticas fiscales y monetarias capaces de posibilitar una caída sostenible de las tasas de interés reales, mientras se reduce la inflación”, investigadores asociados de FGV IBRE Gilberto Borça Jr. y Manoel Pires presentan un análisis detallado del ámbito fiscal en el que proyectan que el gasto primario en 2023 alcanzará el 18,9% del PIB. Esto representaría un crecimiento de 0,5 puntos porcentuales con relación a 2022.
Si bien la intención del ministro de Hacienda, Fernando Haddad, es alcanzar el mismo nivel de gasto del año pasado, este resultado ya representaría, en los cálculos de los investigadores, una reducción de 0,2 puntos porcentuales en el gasto primario promedio/PIB de la última administración. Este cálculo excluye el año 2020, cuando hubo un aumento significativo en los gastos debido a las medidas de emergencia para hacer frente a la pandemia. En el texto publicado en el Boletín, los investigadores refuerzan la urgencia de cambiar la regla del techo, señalando experiencias internacionales que pueden servir de referencia para este debate.
Sector externo
En el ámbito internacional, el Boletín también trae una visión menos pesimista de la situación para 2023. Samuel Pessôa, investigador asociado de FGV IBRE, analiza las últimas lecturas de inflación en los Estados Unidos y las expectativas inflacionarias, indicando la posibilidad de recesión para el americano economía en el segundo semestre.
Para Pessôa, ese retroceso ya está contraído y se hará más claro a partir de mayo, cuando los mercados empezarían a mejorar. Para Brasil, señala, el escenario externo puede ser menos negativo de lo estimado hace unos meses, con la desaceleración en Estados Unidos mitigada por la reanudación de la actividad económica china en este momento de retroceso estadounidense, a mediados de año, frenando parcialmente la caída del precio de los commodities exportados por Brasil.
Lia Valls, coordinadora del Índice de Comercio Exterior FGV IBRE, presenta algunos temas claves que determinarán la agenda de política de comercio exterior del gobierno ante la coyuntura económica y geopolítica que debe incidir en los flujos comerciales y los arreglos productivos globales, y que pasan por el debate sobre la primarización de la agenda brasileña y la perspectiva de reindustrialización señalada por el nuevo gobierno, con el mercado externo como uno de los objetivos.
(*) Solange Monteiro, redactora de Conyuntura Económica. Fundación Getulio Vargas, Instituto Brasilero de Economía.