A las 20:00 de un martes, el experto en mercado cambiario Michael Image se sienta en una sala cerca del distrito de bares de Hong Kong para hablar de términos financieros, en chino.
"Di `tong ji´", le dice la maestra Elena Jiang, pronunciando lacónicamente el término que significa "estadísticas", mientras dibuja dos ideogramas en el pizarrón blanco: uno que se asemeja a una pagoda con alas encima de un árbol, y el otro a una cruz cristiana adornada.
"Tong ji", repite Image, alterando inadvertidamente los tonos, con lo que el significado de la palabra cambia a "fugitivo".
El ejercicio forma parte de una clase de una hora que Image, de 30 años, ha tomado todos los días desde el 2004, seis meses después de que Standard Chartered de Londres lo transfirió a Hong Kong para asesorar a clientes sobre maneras de reducir su riesgo cambiario.
En China, la era en la que los ejecutivos extranjeros podían depender de traductores está por llegar a su fin. Las autoridades requieren ahora que los altos ejecutivos de las empresas financieras aprueben un examen oral y escrito de chino mandarín, y los gerentes chinos esperan que las reuniones se lleven a cabo en su propio idioma.
"Probablemente un ejecutivo puede arreglárselas sin hablar mandarín, pero uno que lo habla tiene muchas más posibilidades de tener éxito", dice Helen Cheung, directora de Executive Mandarin, la escuela de idiomas en la que Image estudia. "Lo hace parecer más inteligente, más comprometido que el extranjero que se sienta y sólo sonríe".
GOLDMAN SACHS. Goldman Sachs Group Inc. está aprendiendo la lección. El plan de la empresa de nombrar a Richard Ong, un ejecutivo de ascendencia china nacido en Malasia, para encabezar su negocio en China se vio descarrilado por los temores de que no pudiera pasar la prueba, requerida a todos los "altos gerentes, directores y supervisores" desde noviembre. En su lugar, ascendió a Zha Xiangyang, natural de China, en mayo.
"Si el jefe de una empresa financiera en China no habla el idioma, ¿cómo podemos esperar que se comunique de manera eficaz con el personal, el Gobierno y los inversionistas?", dice Xu Weijuan, que encabeza el departamento que prepara a los banqueros para la prueba en la Asociación de Valores de China. "Ni siquiera entendería los anuncios que ponemos sobre cambios de política".
Goldman y UBS AG son los únicos bancos mundiales de inversión que tienen el control administrativo de compañías que pueden suscribir ventas accionarias en China, así que son los más afectados por el requisito del examen.
La mayoría de los gerentes extranjeros están aprendiendo chino voluntariamente.
En Executive Mandarin, el número de banqueros de inversión que estudian chino ha aumentado 30% en el último año, dice Cheung.
COMPLICADOS MATICES. El chino es uno de los idiomas más difíciles de aprender, dice Qing Zhang, profesor de lingüística de la Universidad de Texas. Primero, el significado de cada palabra cambia dependiendo del tono. Los cuatro tonos aplicados al sonido "yi" cambian el significado a "uno", "tía", "silla" y "100 millones".
Y lo que es peor, los estudiantes deben memorizar miles de ideogramas, en lugar de las 26 letras del alfabeto occidental.
Cheung calcula que alguien que no sea natural de China tendría que estudiar mandarín a tiempo completo por cinco años para aprobar el examen de valores. Desde que se impuso la prueba en el 2005, menos de 10 extranjeros la han pasado, según una lista de candidatos aprobados colocada en el sitio de la Asociación de Valores. BLOOMBERG