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Las expectativas macroeconómicas en Brasil y las relaciones comerciales con Uruguay

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Foto: Getty Images

OPINIÓN

No se debería esperar que ocurran cambios de significación en las relaciones cambiarias entre ambos países que modifiquen las corrientes comerciales entre Uruguay y Brasil.

Como se sabe, Brasil es un muy importante socio comercial de nuestro país. Si bien desde 2014 China ha pasado a ser el más grande, las exportaciones al vecino país representan el 13% del total de las ventas externas de bienes y las importaciones desde ese origen alcanzan al 19% del total de las compras uruguayas al exterior.

Brasil es el nuestro segundo socio comercial en importancia y es fácil entonces, comprender la necesidad de conocer las expectativas sobre el valor que tomarán las principales variables macroeconómicas que son de relevancia para los negocios de Uruguay con el país más grande del Mercosur. Y la mejor manera de conocer esas expectativas es recurrir al “Relatorio Focus” del Banco Central de Brasil (BCB), que recoge la encuesta semanal que realiza la institución entre analistas económicos, empresas financieras y otras por el estilo.

La encuesta recoge respuestas sobre variables tales como el nivel de actividad lo cual se resume en lo que se espera para el Producto Interno Bruto (PIB) en 2023. Pero también sobre otras variables que se refieren al comportamiento del nivel general de precios, es decir a la inflación, y al tipo de cambio que, en una economía que como Brasil flota su moneda ante el dólar, recoge lo que ocurre con el resultado del comercio exterior de bienes y de servicios, con el movimiento de capitales hacia y desde el país, y con otras variables por el estilo que constituyen, con las anteriores, el sector externo de la economía.

Los valores que se estiman para el PIB, la inflación y el tipo de cambio, resultan de la aplicación que se espera de la política fiscal que lleva adelante el Ministerio de Hacienda y de la política monetaria que conduce el Banco Central de Brasil (BCB).

El año 2022 y las expectativas

El año que finaliza, cuyos resultados serán el punto de partida y de comparación con lo que se espera para el año que se inicia, marca resultados que vienen mejorando en las sucesivas encuestas a lo largo de las semanas de 2022. Es clara la diferencia entre lo esperado en julio pasado y lo que se espera actualmente. En el caso del PIB, los encuestados aguardan que al cabo de este año haya crecido 2,8% y que la inflación se ubique en 5,9%, en este caso bien por debajo de lo esperado hace unos meses. A ello ha contribuido la política monetaria crecientemente contractiva que se lleva delante desde hace ya algo más de un año con alza sostenida de la tasa de interés de referencia del BCB. Una política que, por otro lado, ha contribuido para que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable desde 2020 y en un valor que este año cerraría levemente por encima de 5 reales por dólar. Tanto sobre la tasa de aumento del PIB como sobre la de la inflación ha influido, también, la política fiscal contractiva que hace ya varios trimestres lleva adelante el Ministerio de Hacienda y que se refleja en una caída desde mediados de 2020 a la tercera parte de lo que era entonces.

No obstante los mejoras en 2022 que han tenido las variables macroeconómicas que se mencionaron, las respuestas de quienes contestan la encuesta de Focus no reflejan que vayan a continuar su tendencia en 2023. En lo que se refiere al nivel de actividad económica, la expectativa es de un crecimiento sensiblemente menor en el año que se inicia: el PIB crecería a una tasa del orden de 0,7%, registro que viene siendo reiterado, desde hace ya varios meses, en las encuestas comentadas.

Por su parte, la expectativa inflacionaria no varía significativamente y se ubica en el 5,01% ayudada por un lado por el bajo nivel de actividad y, por otro, por una política monetaria que —aunque menos— se espera que se mantenga restrictiva. Por la misma razón, la expectativa que refleja Focus para el tipo de cambio es que prácticamente se permanezca en el mismo nivel, 5,2 reales por dólar, que en la actualidad. Una inflación como la señalada ante un tipo de cambio sin variante implica una inflación en dólares que, de todos modos, no será significativa y que no hará perder competitividad a la producción transable respecto a la actual.

Consecuencias

Un escenario macroeconómico como el reflejado en la encuesta Focus del BCB, aun considerando el cambio de gobierno que tendrá Brasil tras las recientes elecciones y que modifican ciertamente el enfoque que tiene la nueva conducción política sobre la de la conducción anterior, no muestra cambios significativos de la situación actual que puedan modificar el estado de las relaciones comerciales entre Uruguay y Brasil.

No se debería esperar, de acuerdo con las estimaciones mencionadas para el año entrante y considerando lo que se aguarda que continúe siendo la conducción económica en nuestro país, que ocurran cambios de significación en las relaciones cambiarias entre ambos países que modifiquen las corrientes comerciales entre Uruguay y Brasil. De todos modos podrían existir sí, algunas desviaciones de comercio aunque menores, en particular por el lado de las importaciones uruguayas ya que, por otro lado ha habido depreciaciones significativas ante el dólar y ante el propio real, de monedas relevantes en el mundo —euro, yen, yuan—, que pueden inducir el cambio del origen de algunas importaciones uruguayas.

En definitiva, a pesar del cambio de gobierno en el país norteño, las expectativas de analistas económicos, instituciones financieras y de otras instituciones sobre las variables económicas que importan para estimar lo que puede pasar con las relaciones comerciales entre Uruguay y Brasil, no apuntan a modificaciones relevantes de lo que ellas son actualmente. Ni tampoco llevar a cambios destacables en lo que ya, desde el último año y medio viene siendo el comercio de servicios relacionados con turismo.

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