La mitad del crédito es en pesos

| La demanda de las familias, con ingresos en moneda nacional, y la evolución del tipo de cambio son factores que lo explican

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HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

En la nota de la semana anterior analizamos los fundamentos del consumo privado, y concluimos que el mismo aumentará en el presente año, de la mano de un incremento en el ingreso de los hogares y de la expansión del crédito.

En esta oportunidad analizaremos en mayor profundidad el comportamiento del crédito, observando no sólo el concedido a las familias, sino a la totalidad del sector privado. Veremos que, tras la contracción sufrida por la crisis financiera internacional, en el último cuatrimestre se revierte esta situación a través del liderazgo del crédito a las familias, tal cual adelantáramos en la nota anterior.

Las cifras recientemente divulgadas por el BCU señalan que al finalizar el pasado mes de marzo, el saldo de créditos concedidos por el sistema financiero (bancos, cooperativas de intermediación financiera y casas financieras) al sector privado ascendió a US$ 7.291 millones.

Si analizamos la evolución en lo que va del año, constatamos que los préstamos concedidos se incrementaron en US$ 78 millones desde el fin de 2009, lo que representa un incremento de 1% medido en dólares corrientes.

PESIFICACIÓN. Tal incremento se explica fundamentalmente por las operaciones denominadas en moneda nacional, las que aumentaron en US$ 75 millones.

Esta evolución nos habla de una mayor pesificación del crédito. En la actualidad, el 48,1% del stock de préstamos concedidos por el sistema financiero al sector privado residente está denominado en moneda nacional.

Antes de que se desatara la crisis financiera internacional, allá por julio de 2008, dicho porcentaje superaba ligeramente el 50%. En los meses siguientes, y ante la incertidumbre reinante, se revirtió el proceso de pesificación, que retomó sus bríos a mediados del pasado año al estabilizarse, al menos parcialmente, el contexto financiero internacional.

Por cierto que en dicha evolución incidió de manera decisiva el comportamiento del tipo de cambio.

En momentos en que se aprecia el peso, aumenta relativamente el crédito en moneda nacional, y viceversa.

Al estar dividido prácticamente en mitades el crédito, una denominada en pesos y la otra en dólares, la evolución de los precios relativos dificulta su seguimiento.

Veamos un ejemplo para entenderlo mejor. El saldo de los créditos concedidos en moneda extranjera al finalizar el año 2008 ascendía a US$ 3.785 millones, el mismo monto que a marzo de 2010. En aquel entonces el dólar se cotizaba en la plaza local a $ 24,35, mientras que al fin de marzo el interbancario se situó en $ 19,452.

Una apreciación del 20%, que disminuye el valor real de ese crédito y beneficia al deudor (en las devaluaciones se da el fenómeno inverso).

Resulta claro entonces por qué aumenta la pesificación de los préstamos. Como el dólar pierde valor, los depósitos (fuente principal del financiamiento del crédito) se van constituyendo mayoritariamente en pesos, por lo que los nuevos préstamos se van concediendo mayoritariamente en esta moneda.

Agreguemos a ello que, al menos en los últimos meses y tal cual veremos más adelante, la mayor demanda por nuevos créditos provino de las familias, cuyos ingresos están denominados en moneda nacional.

En el Gráfico Nº 1 se compara precisamente el grado de pesificación de los créditos con la evolución del tipo de cambio, observándose un comportamiento opuesto de ambas variables.

No debe extrañar entonces que, en función del comportamiento del tipo de cambio en los últimos meses, sean los préstamos concedidos en pesos los que aumentan.

Ello no quiere decir que los créditos en moneda extranjera no vayan a aumentar en el futuro. Por el contrario, en la medida que el sector exportador, que es su principal demandante, consolide su recuperación, aumentará nuevamente su solicitud de nuevos préstamos.

Medido en dólares, el saldo de los créditos concedidos en moneda nacional asciende a US$ 3.505 millones.

En términos reales, este valor es un 1% inferior al registrado al cierre del pasado año. Comparado con un año atrás, la caída es mayor, 6%.

En resumen, en términos reales, el saldo del crédito concedido al sector privado es en la actualidad inferior al vigente con anterioridad a que se desatara la crisis financiera internacional.

El resultado no debería sorprender, ya que ante la incertidumbre, se retraen las decisiones de gasto, al tiempo que las instituciones financieras son más reticentes a la hora de otorgar nuevos préstamos.

REPUNTE. Pero si en vez de quedarnos con la imagen congelada del nivel actual de los créditos, y su comparación con pasados períodos de bonanza, analizamos el comportamiento reciente, veremos que en el último cuatrimestre comenzó a registrarse un repunte, revirtiendo así la tendencia descendente que se iniciara hacia el último trimestre de 2008.

Para ello observaremos, no ya el saldo de los créditos concedidos, sino el flujo de las operaciones pactadas en cada mes.

En tal sentido se constata que entre diciembre del pasado año y marzo de 2010 se concedieron préstamos (incluidos los de las tarjetas de crédito) por el equivalente a US$ 3.809 millones. En el mismo lapso, pero doce meses atrás, los créditos otorgados ascendieron al equivalente de US$ 3.437 millones.

El Gráfico Nº 2 es más ilustrativo aún. Se muestra allí la evolución de los créditos concedidos cuatrimestralmente a lo largo de los últimos tres años.

Se ve que, más allá de factores estacionales, como por ejemplo el crédito al consumo hacia fin de año, la tendencia era claramente creciente hasta que se desatara la crisis internacional, y luego se contrae para recuperarse hacia el último período.

Mostramos cuatrimestres y no trimestres, ya que el cambio de tendencia se produjo el pasado mes de diciembre, al expandirse los préstamos al consumo, tras varios meses de contracción.

CONSUMO. Los números son muy claros al respecto. El saldo del crédito bancario a las familias se situó en febrero en US$ 3.062 millones. Pero más importante que el stock en sí mismo, es la evolución de los flujos. En el último cuatrimestre el monto de los préstamos concedidos ascendió a US$ 779 millones. Un año atrás fueron US$ 557 millones.

Vemos claramente que el consumo de las familias es quien está liderando la recuperación del crédito, explicando el 60% del aumento del total de préstamos concedidos por el sistema bancario en el período analizado.

Del total de créditos concedidos a las familias en los últimos meses, la gran mayoría (US$ 677 millones) correspondieron a operaciones en pesos. Esta alta concentración en una sola moneda facilita la comparación intertemporal, al no verse tan afectada por las variaciones de precios relativos.

En el Gráfico Nº 3 mostramos la variación mensual real del crédito concedido por el sistema bancario a las familias (no se consideran a las tarjetas de crédito) en moneda nacional, respecto al mismo período del año anterior.

Se ve que en diciembre se revierte la tendencia, mostrando gran dinamismo en los meses siguientes.

Las interpretaciones sobre este crecimiento ya las dimos en la nota de la semana pasada y en párrafos anteriores. Agreguemos solamente hacia dónde se vuelca ese mayor consumo financiado por préstamos bancarios.

Los últimos datos señalan que el crédito al consumo se divide aproximadamente en mitades iguales entre financiamiento bancario (US$ 75 millones mensuales) y el que ofrecen las tarjetas (US$ 80 millones).

Del crédito que otorgan los bancos, un porcentaje creciente se vuelca a operaciones destinadas a la compra de viviendas, en particular en los últimos meses, tal cual puede apreciarse en el Gráfico Nº 4. Al mismo se le eliminaron los datos a diciembre, debido a los créditos sociales que otorga el BROU en ese mes, lo que distorsiona la comparación.

El grueso de estos préstamos los concede la banca pública, que en los últimos meses ha adoptado una actitud más agresiva en este segmento del mercado.

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