La construcción ha acompañado al crecimiento económico del país

Este año se dictarán cursos de capacitación de tres horas diarias para formar a 2.200 trabajadores en toda la República

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Para no dañar a otros sectores de la economía, la industria de la construcción está dispuesta a hacer el esfuerzo de generar mecanismos que le permitan incorporar al núcleo más duro de los desempleados al mundo del trabajo, lo cual no es una tarea fácil. Además, sería conveniente armar un puente para facilitar el retorno de tantos compatriotas que tendrían oportunidades de empleo en su propio país, afirmó Ignacio Otegui, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el dirigente empresarial analizó las perspectivas de desarrollo de este sector en un contexto de crecimiento de la economía del país, así como la necesidad de aumentar el número de recursos humanos y mejorar su calificación. A continuación un resumen de la entrevista.

-¿Cómo ha evolucionado la actividad del sector construcción en los últimos años?

-La construcción ha experimentado un proceso de crecimiento continuo en los últimos ocho años. Si se lo mide en términos de ocupación, había 14.900 trabajadores en obra en 2003 y 54.000 en setiembre de 2010, según la última medición del BPS. Si se incluyen los empleos que están fuera de las obras, la cifra se eleva a 127.000 personas que trabajan en el sector.

-¿No sintió el sector algún impacto negativo de la crisis internacional?

-Hubo una pequeña caída del empleo en marzo-abril de 2009 como consecuencia de los efectos de la crisis financiera global, cuando el nivel de ocupados se situó por debajo de 45.000 trabajadores en obra. A partir de ese momento hasta la fecha, la ocupación ha ido recuperando terreno progresivamente.

-¿Cómo vislumbra el desarrollo de la construcción en el corto y mediano plazo?

-El sector ha acompañado el crecimiento económico del país. Estimo que esa tendencia no se va a interrumpir en el corto plazo, salvo que se reciba algún impacto negativo muy fuerte del exterior, aunque el ritmo de actividad se podrá acelerar o desacelerar moderadamente en función de la concreción o no de algunos proyectos de inversión en los próximos meses.

-¿Estamos en presencia de un nuevo boom de la construcción?

-No definiría a la coyuntura actual como un boom. Estamos acompañando el crecimiento del país.

-¿Hacia dónde apunta la expansión del sector?

-El negocio inmobiliario que demanda edificar nuevas viviendas, countries, chacras marítimas, incluida la creciente demanda del turismo, etc., representa el 60% de la ocupación de la industria de la construcción, que está concentrada en Montevideo, Maldonado y Colonia. El 40% restante de los 54.000 trabajadores directos del sector está desempeñando tareas en otro tipo de obras, tales como la construcción de silos, plantas de generación y transmisión de energía, etc. Es probable que se inviertan estos guarismos en el corto plazo y que los requerimientos del rubro no inmobiliario sean mayores que los de su contraparte, tal como ocurrió años atrás cuando comenzó la instalación de la planta de pasta de celulosa de la ex Botnia.

-¿En qué se basa ese pronóstico?

-No nos olvidemos que se necesita la construcción de grandes obras de infraestructura portuaria, ferroviaria, vial y minera, plantas de generación de energía, almacenamiento de granos, una nueva fábrica de celulosa en Conchillas, etc. Todo esto implica mucha inversión y cuantiosos recursos humanos para que la economía uruguaya pueda seguir creciendo a una tasa de 4%-4,5% en los próximos tres o cuatro años, como proyecta la mayoría de los analistas.

Cursos de capacitación

-Suponiendo que continúe soplando el viento de cola para la economía uruguaya, ¿cuenta el sector de la construcción con mano de obra calificada a efectos de poder cumplir con la demanda de nuevas viviendas, plantas industriales y otras obras de infraestructura?

-Hasta ahora la construcción ha dado respuesta a todos los requerimientos de la industria y, seguramente, podrá hacerlo en el futuro. Para cumplir con el compromiso asumido por el sector, hemos emprendido la capacitación continua de nuestros recursos humanos. En ese sentido, la industria de la construcción ha trazado y desarrollado una estrategia para capacitar a sus trabajadores, así como a los que provienen de otros sectores durante los últimos dos años. En 2011 tenemos previsto impartir cursos de tres horas diarias para capacitar a 2.200 trabajadores en todo el territorio nacional, que se llevarán a cabo en el ámbito del Consejo Técnico-Profesional (ex UTU) y que no tendrán costo alguno para este organismo de la ANEP. Nuestra intención es que estos cursos, que consideramos imprescindibles, lleguen a 3.300 personas en 2012 y estabilizarnos en esa cifra anual durante una década. Este proyecto ya tiene dos años de aplicación en los departamentos de Artigas, Salto, Tacuarembó, Maldonado y Montevideo, habiéndose ajustado y mejorado sus mecanismos para hacerlo más eficiente. Un objetivo central es cubrir todo el territorio nacional este año.

-¿Quién financia estos cursos de capacitación?

-La industria de la construcción ha creado un Fondo de Capacitación que funciona con recursos propios, provenientes de los aportes voluntarios de trabajadores y empresarios del sector. En mayo de 2010 se dispuso de US$ 2 millones para impartir los cursos de capacitación y se solicitaron US$ 4 millones al Inefop (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional), ex Junta de Empleo, dado que desde 1992 tanto empresarios como trabajadores aportan mensualmente el 0,125% del salario bruto para el Fondo de Reconversión Laboral que administra dicho organismo (N.del R.: El Inefop fue creado por la Ley Nº 18.406 del 24 de octubre de 2008 como persona pública no estatal, de carácter tripartito integrado por siete representantes del Poder Ejecutivo, de los empresarios y de los sindicatos. Posee como principal cometido ejecutar políticas de formación profesional y fortalecimiento del empleo de los trabajadores). Somos conscientes de que debemos capacitar a todos los recursos humanos posibles para poder acompañar el crecimiento económico del país. Otros sectores de la actividad económica, tales como el turismo, la forestación, la minería etc., se van a enfrentar con el mismo problema porque irán creciendo al igual que la construcción y necesitarán más y mejores recursos humanos.

-¿Cuentan con suficientes profesores para dictar estos cursos de capacitación en servicio?

- A mediados de 2010 promovimos un proyecto de ley para permitir que los jubilados del sector, sobre todo capataces y oficiales finalistas, junto a profesores de la ex UTU dicten cursos vinculados a sus oficios ya que podrían transmitir sus conocimientos a la gente joven como era habitual en el pasado. La idea fue aceptada y hoy tenemos una ley aprobada y promulgada.

Tampoco debemos cerrarnos a la idea de traer capacitadores del exterior para que enseñen tecnologías de punta. No podemos cometer el error de creer que sabemos todo y, por eso, estamos evaluando algunos convenios firmados con Brasil y Chile para incorporar nuevas técnicas del exterior.

-¿Dispone el personal de la construcción de tiempo para asistir a cursos de capacitación dadas las duras jornadas de trabajo y las distancias considerables que deben recorrer los trabajadores desde sus hogares a las obras?

-Ese obstáculo lo percibimos al comienzo de los cursos hace dos años. Por eso, hemos armado un sistema que permite al trabajador que se anota para capacitarse salir un hora y media antes de finalizar el horario laboral, considerándose ese tiempo como trabajado. De esta forma, el operario siente que vale la pena continuar capacitándose en su oficio. Ese costo de noventa minutos no lo paga la empresa, sino el Fondo de Capacitación del sector.

-¿Qué duración tienen los cursos de capacitación de la construcción?

-La idea es que las personas, hombres y también mujeres, que trabajan en las obras puedan asistir al curso de Introducción de Peón Práctico, que se completa en un plazo de tres semanas y que luego de haber ingresado a la industria, sigan concurriendo a los cursos de formación para las diferentes categorías de la estructura laboral del sector hasta llegar al curso de Capataz, teniendo todos ellos distinta duración. Además, se les ofrece un abanico de posibilidades para concurrir a todo tipo de cursos asociados con las disciplinas que exige la industria de la construcción.

PRONÓSTICO | Planes oficiales para 2011 contribuirán a que el sector ocupe a más de 62.000 trabajadores en obra

Viviendas para hogares de bajos ingresos

-El gobierno ha estimado que se requieren 147.000 soluciones habitacionales en todo el país. ¿Qué posibilidades existen para abatir el déficit de viviendas?

-Más allá de los distintos enfoques y resultados de las mediciones, nuestro país tiene un serio déficit habitacional porque en el correr de la última década, básicamente a partir de la crisis de 2002, la incidencia del Estado en la construcción de viviendas para los hogares de bajos ingresos fue muy limitada.

-¿Es factible que el sector privado se arriesgue a construir para los hogares de ingresos medios bajos y bajos?

-Tengo la convicción de que el gobierno está interesado en explorar la posibilidad de que capitales privados junto con fondos públicos se asocien para la construcción de viviendas, tanto para vender como para alquilar a personas de escasos recursos. Habrá que analizar los textos finales de los proyectos de ley de participación público-privada y de fomento de la inversión para viviendas de hogares de bajos ingresos que están a consideración del Parlamento. La intención es buena, pero podría no concretarse si las normas que se aprueben establecen rigideces que dificulten la implementación de esos planes. Es importante que la normativa propuesta no fracase porque, de lo contrario, el país va a enfrentar un serio problema que puede hipotecar las posibilidades de crecimiento dado que los recursos presupuestales asignados para la construcción de infraestructura van a ser totalmente insuficientes.

No es razonable traer RR.HH. extranjeros, salvo los muy calificados

-¿Cuánta mano de obra adicional va a necesitar la construcción en los próximos tres o cuatro años?

-A principios de 2010, cuando la construcción empleaba a unos 48.000 trabajadores, vislumbramos que nuestra industria iba a necesitar unas 10.000 personas más en las obras. Si se aprueban sin mayores modificaciones los dos proyectos de ley que están a estudio del Parlamento -régimen de participación público-privada y fomento de la inversión para viviendas de hogares de bajos ingresos- es factible que el sector necesite más gente de la que se había calculado un año atrás.

Por otra parte, el empleo en obras públicas representó un 25% del personal ocupado en la construcción en 2010, pero seguramente esa cifra se incrementará en el corto plazo. No hay que olvidar que, durante el primer año de cualquier período presidencial, se debe aprobar la Ley de Presupuesto Quinquenal, lo que habilita diseñar los programas de obras públicas. Cuando los planes oficiales comiencen a implementarse en el correr de 2011, es probable que el sector ocupe a más de 62.000 trabajadores en obra.

-¿De dónde se podría reclutar más mano de obra no calificada?

-Somos conscientes de la necesidad de buscar nuevos recursos humanos. En este aspecto no se puede hacer magia. La economía uruguaya va a crecer significativamente al menos durante los próximos tres años y los empresarios tenemos que aprender a mirar dónde se halla esa gente y ver de qué forma se la puede incorporar al proceso de crecimiento del país. Una posibilidad poco prudente es esperar a que se presente el problema y salir a competir por la mano de obra con otros sectores de la actividad económica, lo que se llama "friccionar al mercado".

La otra alternativa, que nos parece más conveniente, consiste en evaluar la realidad actual, imaginar el escenario factible de mediano y largo plazo, e instrumentar, en la medida de lo posible, estrategias que permitan acceder a la contratación de más personal.

-¿Cuáles serían esas estrategias para captar nuevos recursos humanos?

-Existen diversos mecanismos que no son excluyentes. Por un lado, para no dañar a otros sectores de la economía, la industria está dispuesta a hacer el esfuerzo de generar mecanismos que nos permitan incorporar al núcleo más duro de los desempleados al mundo del trabajo, lo cual no es una tarea fácil.

Por otro lado, es sabido que la crisis en Europa y, en particular, en España ha afectado seriamente a muchos uruguayos que emigraron a la madre patria. Por lo tanto, sería conveniente armar un puente para facilitar el retorno de tantos compatriotas que tendrían oportunidades de empleo -y no sólo en la construcción- en su propio país. Tanto el gobierno español como el uruguayo están de acuerdo con ese proyecto y lo único que falta es acelerar su implementación.

Asimismo, sería sensato que el Estado no compitiese con el sector privado por los recursos humanos. La administración pública, en cambio, debería capacitar a sus miles de funcionarios y redistribuirlos para que cumplan tareas de una manera más eficiente. La misma recomendación también vale para el interior del sector privado. No tiene sentido que una rama de actividad desnude a otra porque, en un determinado momento, tenga la necesidad de contar con más personal. No debemos perder de vista que la economía es un sistema de vasos comunicantes y que el país es un término de equilibrio en su desarrollo.

-¿Qué opina de la posibilidad de promover el ingreso de trabajadores de países de la región para realizar tareas en la industria de la construcción, teniendo en cuenta que el propio presidente Mujica sugirió "importar" agricultores de los países andinos para trabajar en el campo uruguayo?

-No parece razonable contar con recursos humanos ajenos a nuestra comunidad nacional, salvo los de alta calificación en disciplinas nuevas y no disponibles en volumen suficiente en nuestro pequeño mercado laboral. Por otra parte, la mano de obra está demandada en toda América del Sur. Tanto Chile como Argentina, Brasil, Perú, Paraguay, Colombia y, en menor grado, Ecuador y Bolivia, con la sola salvedad de Venezuela que padece de oscurantismo político, tienen problemas similares al nuestro en materia de empleo.

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