La construcción de barcazas abre otro nicho

| V Los servicios locales de mantenimiento y reparación a unos 150 buques cada año suman unas 400.000 horas hombre de trabajo

Desde 1974 cuando adquirió la firma Regusci y Voulminot, Tsakos Industrias Navales funciona en Uruguay como una sociedad anónima local, cuyo principal accionista es el capitán Panagiotis Tsakos, titular del Grupo Tsakos con sede en Grecia. Este consorcio naviero maneja una flota de 77 buques con una capacidad de transporte de ocho millones de toneladas. En Uruguay la empresa se ha dedicado principalmente a la reparación de barcos y a los servicios de mantenimiento navieros. Para ello cuenta con un moderno dique flotante ubicado en el interior del puerto de Montevideo, que tiene 200 metros de largo por 40 metros de ancho y 16 metros de altura, una amplitud interna de 32 metros y una capacidad de levantamiento de 20.000 toneladas para reparar buques de hasta 75.000 toneladas de peso muerto. Además, opera un dique más pequeño que permite al astillero atender reparaciones en seco de embarcaciones pesqueras. En promedio presta servicios a unos 150 barcos, mayoritariamente extranjeros, lo que implica unas 400.000 horas hombre de trabajo calificado por año. Con motivo de que el Grupo Christophersen le adjudicó recientemente a Tsakos Industrias Navales la construcción de dos barcazas para el transporte de pasta de celulosa, ECONOMIA & MERCADO dialogó con su director-gerente general, ingeniero Ernesto Marta, acerca de las perspectivas que se abren para esta empresa. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-¿Cuál es la principal especialización de Tsakos Industrias Navales?

-Como la empresa inicial, Regusci y Voulminot adquirida hace 32 años, fue básicamente un astillero de reparación, Tsakos ha continuado operando en el mismo rubro. No obstante, a partir de la firma del contrato de construcción de dos barcazas para Transportes Fluviales Fray Bentos (TFFB) a fines de mayo pasado, hemos creado una nueva división de construcciones navales porque los costos de ese negocio son distintos a los de reparación.

-¿En qué consisten las actividades del taller naval de Tsakos en Uruguay?

-En nuestro dique flotante, se realizan las reparaciones de rigor que se podrían comparar a las de un taller de chapa y pintura. Además, se brindan servicios de mantenimiento porque los buques deben cumplir con una serie de exigencias requeridas tanto por sociedades internacionales de clasificación de embarcaciones como por entes gubernamentales para estar autorizados a navegar. A esos efectos, los barcos deben subir a dique cada dos años y medio para una inspección en seco, en la cual se revisa su línea de eje, el timón, las válvulas, motores diesel, motores eléctricos, tuberías, etc. y se verifica el estado del casco y de la pintura. Esas tareas de mantenimiento tienen una duración promedio de entre seis y ocho días. Con nuestro propio personal (mecánicos, electricistas, caldereros, soldadores, etc.) realizamos la mayoría de las reparaciones, aunque se subcontratan empresas locales y extranjeras para algunos trabajos muy específicos como, por ejemplo, el mantenimiento de radares, equipos electrónicos, etc. Además, tenemos una escuela de capacitación de soldadores eléctricos y sopleteros, ya que estos técnicos deben aprobar el examen de una sociedad internacional para estar habilitados a trabajar con barcos.

-¿Cuáles son los mercados de Tsakos?

-Mientras que las industrias navales de Argentina y Brasil cuentan con flotas nacionales importantes para mantener y reparar, nuestra empresa siempre ha tenido que conseguir clientes en el mercado internacional. Esta desventaja la ha hecho más competitiva y más sólida. La prueba está en que se ha mantenido activa durante más de treinta años, en tanto que muchos astilleros de los países vecinos han surgido y desaparecido durante este período. Anualmente atendemos en total a unos 150 barcos de origen asiático, europeo y de la región. Es de destacar los servicios de reparación que se le prestan, en promedio, a unos seis a ocho portacontenedores de armadores alemanes dado su gran tamaño así como los niveles de exigencia de las empresas navieras de ese país.

BARCAZAS

-¿Qué importancia tiene para Tsakos la construcción de dos barcazas para TFFB?

-En realidad, el proyecto de TFFB, perteneciente al grupo Christophersen, consiste en la construcción de un total de cuatro barcazas en astilleros uruguayos. En una primera etapa, nuestra empresa construirá dos de ellas. La Armada Nacional se encargará de construir una tercera unidad y todavía no se ha decidido quién estará a cargo de la cuarta. Su importancia radica en que se está reiniciando la construcción naval en Uruguay luego de un paréntesis de unos cuarenta años. Además, constituye un paso adelante para Tsakos ya que esta novel actividad significa incorporar nuevas técnicas de trabajo así como tecnologías muy modernas, lo que a su vez requerirá efectuar una capacitación de nuestro personal.

-¿Cuál es el costo de esas dos barcazas?

-El monto de la compra es del orden de los U$S 3 millones. Esas barcazas están diseñadas especialmente para que puedan realizar sin dificultades operaciones de carga y descarga en las terminales portuarias de Fray Bentos y Nueva Palmira. Cada una de ellas tiene casi noventa metros de eslora y una capacidad de 3.500 toneladas de carga. La primera unidad estará terminada a los ocho meses de haberse firmado el contrato y la segunda tres meses después.

-¿Qué tipo de inversión hará Tsakos Industrias Navales para construir las barcazas?

-Hemos reconvertido totalmente un antiguo taller de fundición que estaba fuera de servicio debido a la falta de espacio en nuestro astillero para realizar una operación de esa envergadura. Este edificio cuenta con una nave industrial de sesenta metros de largo por veinte metros de ancho y una altura que permite la instalación de un puente grúa, en donde se va a efectuar todo el prefabricado de las barcazas. Una vez terminada esta etapa, los módulos y bloques serán transportados a un dique pequeño, arrendado a la ANP, ubicado en el astillero de Tsakos, que es muy adecuado para este tipo de construcciones. Para el montaje de las barcazas, se van a incorporar, entre otros, una grúa nueva de gran alcance para levantar bloques de seis a ocho toneladas que se importará de Argentina, varias máquinas de soldar robotizadas y un pantógrafo para el corte automático de chapas que es controlado por una computadora. Se estima que el uso continuado de estos equipos permitirá una reducción de las horas hombre, lo que dará una mayor competitividad a la empresa en materia de costos de construcción.

-¿En que proporción va a aumentar el personal de Tsakos con el proyecto de las barcazas?

-La empresa emplea actualmente a unas 120 personas en forma efectiva, de las cuales ochenta son operarios, en su mayoría calificados, y cuarenta técnicos y empleados administrativos. Está previsto que treinta nuevos trabajadores se incorporen a la empresa durante el período de once meses que insumirá la construcción de las dos barcazas. Una ventaja adicional es que esta es una operación continua basada en contratos a plazos de casi un año o aún mayores, lo cual evita fluctuaciones en el número de trabajadores asignados a las diversas tareas.

Astilleros uruguayos tendrán acceso a una posición más competitiva

t -¿Es competitiva la industria naval uruguaya en la región?

-Brasil tuvo una industria naval muy importante, que llegó a ser la cuarta más grande en el mundo durante la década del setenta y principios del ochenta en base a un fuerte apoyo estatal. Se dedicaba básicamente a la construcción de buques de gran porte, pero fue desapareciendo a fines de los años ochenta luego que se recortaran todos los subsidios al sector. Algo similar ocurrió en Argentina. Hasta 1990 funcionaban cinco grandes astilleros que construían barcos de capacidad considerable, pero esa actividad se discontinuó a principios de la década del noventa cuando el gobierno puso fin a la concesión de créditos blancos y subsidios. Hoy la industria naval argentina sólo nos aventaja en la construcción de barcazas porque dispone de mayor equipamiento y opera con un dólar muy alto que le permite cotizar presupuestos con precios más bajos que los nuestros, dada la apreciación de la moneda uruguaya en los últimos años.

-¿Cuáles son las perspectivas de los astilleros en Uruguay?

-Nuestro país cuenta con sólo dos astilleros. La Armada Nacional dispone de un dique seco emplazado en Punta Lobos en la zona del Cerro y Tsakos Industrias Navales posee un dique flotante. Ambos tienen capacidad sólo para construir barcazas. Como se prevé una creciente demanda de ese tipo embarcaciones por parte de empresas de navegación argentinas, brasileñas y paraguayas que operan en la Hidrovía Paraná-Paraguay-Uruguay, la construcción de las barcazas que ha encargado el Grupo Christophersen coloca al sector en un trampolín para acceder a una mejor posición ya que esa experiencia permitiría bajar los costos operativos en caso de continuar esta actividad.

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