OPINIÓN

El gobierno argentino sigue barriendo bajo la alfombra los problemas económicos

El aumento abrupto del dólar blue es un anticipo de la percepción de los agentes económicos de lo que puede venir.

Foto: El País
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Hay dos datos relevantes en Argentina que los agentes económicos manejan y se anticipan al desenlace. El primero es que claramente hay un atraso tarifario, es decir, las tarifas de los servicios públicos están artificialmente atrasadas. En los primeros 5 meses de este año el rubro subsidios económicos aumentó un 50% respecto a los primeros 5 meses de 2020. Es decir, aumentó el gasto público para financiar las tarifas artificialmente bajas, en particular las tarifas de energía.

El otro dato relevante es el atraso del tipo de cambio real.

El tipo de cambio oficial está aumentando el 1% mensual contra una inflación que lo supera ampliamente. En lo que va del año, van 5 meses seguidos de caída del tipo de cambio real. Puesto en otras palabras, Argentina se encarece en dólares porque el dólar oficial es artificialmente barato.

Cuando los agentes económicos ven esta situación de atraso tarifario y cambiario, saben que en algún momento esas variables van a ajustar y se anticipan al ajuste. Lo que estamos viendo en el mercado de cambios blue en los últimos días es, justamente, un anticipo a lo que puede ocurrir antes o después de las elecciones.

A los dos datos anteriores hay que agregarle el desborde de gasto público populista que están haciendo este año electoral. De hecho ya hay déficit fiscal y el tesoro tiene que financiarse con emisión monetaria.

En lo que va del año el BCRA emitió $ 410.000 millones para financiar al tesoro por el déficit fiscal. El año pasado, a esta altura del año y con la economía totalmente paralizada, la emisión monetaria era de $ 1,4 billones.

Pero hay otro dato muy preocupante y tiene que ver con el endeudamiento del BCRA vía Leliq y Pases. El stock de esas herramientas de endeudamiento llega, al momento de redactar estas líneas, a los $ 3,7 billones; esto significa que esa deuda genera intereses anuales por $ 1,7 billones. Es decir, el BCRA tiene un déficit cuasifical de $ 1,7 millones en tanto que el presupuesto prevé un déficit fiscal para todo 2021 de $ 1,5 billones. El déficit del BCRA es mayor al déficit del tesoro.

El contexto económico es una mezcla de las distorsiones que se acumularon con José Ber Gelbard entre 1973 y 1975 que terminó en el Rodrigazo y el déficit cuasifiscal de Alfonsín. En ese momento en vez de Leliq la deuda del BCRA se denominaba depósitos indisponibles y otros bonos. El mismo perro con distinto collar.

El atraso del tipo de cambio y de las tarifas de los servicios públicos desembocó en el Rodrigazo y el déficit cuasifiscal de Alfonsín en la hiperinflación. Con esto no estoy diciendo que se va a dar un proceso hiperinflacionario, pero es bastante claro que el tema cuasifiscal viene acumulándose desde hace años y difícilmente termine bien, al igual que el atraso cambiario y de las tarifas de los servicios públicos.

Viendo este escenario, no debe sorprender el aumento abrupto del tipo de cambio blue.

Por el lado de la actividad económica recién tenemos datos de mayo, pero la recaudación de junio nos da una pauta de cómo está evolucionando el nivel de actividad.

Si se compara la recaudación impositiva de junio 2021 contra junio 2020, vemos un aumento muy fuerte, dado que en junio del año pasado la economía estaba paralizada. Pero si comparamos la recaudación de junio contra mayo, vemos que la economía languidece.

Tomando los impuestos que marcan nivel de actividad, se ve que el IVA DGI, un indicador de aproximación a la evolución del PBI, aumentó el 3,1%, casi igual que la inflación de mayo que fue del 3,3%. Tomo mayo porque el IVA recaudado en junio es el devengado en mayo.

El impuesto a los créditos y débitos bancarios, comúnmente conocido como impuesto al cheque, subió solo el 0,4%, en tanto que los aportes personales y las contribuciones patronales cayeron el 0,3% y el 2% respectivamente, reflejando la crisis ocupacional que hay y la caída del salario real contra una inflación en junio del 3,2%.

La recaudación de junio, confirman el estancamiento que viene mostrando la economía desde principios de año.

El índice desestacionalizado de producción industrial muestra en mayo una nueva caída, en esta oportunidad del 5% respecto a abril pasado (en abril había caído el 1,9% respecto a marzo 2021), pero la producción industrial está estancada desde octubre del año pasado y ahora está con tendencia a la baja.

En síntesis, el gobierno tiene que luchar contra dos problemas fundamentales de aquí a las elecciones. Por un lado el malhumor social por el muy mal manejo de la pandemia que hizo pasar los 100.000 muertos por COVID 19. Encima, el pésimo manejo de la economía con controles de precios, inflación y comportamientos que ahuyentan inversiones y terminan de configurar otro problema difícil de remontar.

La oposición tiene en las PASO de septiembre y en las elecciones de noviembre una muy buena oportunidad para hacer una excelente elección que frene el poder absoluto del kirchnerismo.

El problema que tiene la oposición es, no solo el mal manejo de las internas partidarias, sino también la desproporcionada ambición de poder de varios de sus candidatos de cara a las elecciones de 2023, cuando primero tienen que lograr una buena elección este año y luego ofrecer una propuesta económica que ilusione a la gente de poder salir de esta pesadilla de continua decadencia.

Una vez más hay comportamientos de intereses personales que priman por sobre comportamientos de estadistas.

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